View By Date

Tags

Statistics

  • 211
    Blogs
  • 15
    Active Bloggers
211 blogs
  • 02 Mar 2018
    Dado que la individualización del tratamiento depende del tipo de síntomas que reporte el paciente (hecho que tendrá un impacto en la efectividad del mismo), se propone una revisión de estos tres nuevos antidepresivos con respecto a su perfil. Vortioxetina, mejorando el tono serotoninérgico, incrementa el funcionamiento cognitivo en TDM, con eficacia en las recurrencias; náusea es su EA más reportado. Levomilnacipram ER, con su mecanismo dual en Serotonina/Norepinefrina, mejora energía y motivación, y la náusea es también su EA más común. Vilazidona tiene un efecto agonista parcial serotoninérgico, por lo que mejora altos niveles de ansiedad; cefalea es su EA más reportado.   Fuente: Roger S McIntyre. Neuropsychiatric Disease and Treatment 2017:13. El rol de los nuevos antidepresivos en la práctica clínica en Canadá: una breve revisión de vortioxetina, levomilnacipram ER y vilazidona. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5716309/
    6062 Posted by APM NET .
  • Dado que la individualización del tratamiento depende del tipo de síntomas que reporte el paciente (hecho que tendrá un impacto en la efectividad del mismo), se propone una revisión de estos tres nuevos antidepresivos con respecto a su perfil. Vortioxetina, mejorando el tono serotoninérgico, incrementa el funcionamiento cognitivo en TDM, con eficacia en las recurrencias; náusea es su EA más reportado. Levomilnacipram ER, con su mecanismo dual en Serotonina/Norepinefrina, mejora energía y motivación, y la náusea es también su EA más común. Vilazidona tiene un efecto agonista parcial serotoninérgico, por lo que mejora altos niveles de ansiedad; cefalea es su EA más reportado.   Fuente: Roger S McIntyre. Neuropsychiatric Disease and Treatment 2017:13. El rol de los nuevos antidepresivos en la práctica clínica en Canadá: una breve revisión de vortioxetina, levomilnacipram ER y vilazidona. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5716309/
    Mar 02, 2018 6062
  • 28 Aug 2018
    La investigación previa ha documentado contribuciones hereditarias compartidas en la autolesión no suicida (ALNS) y la ideación suicida (IdS), así como en ALNS e intento de suicidio (InS). Además, la exposición al trauma ha estado implicada en el riesgo de ALNS y suicidio. Se necesita de estudios que puedan dar un punto de vista genético para determinar fuentes comunes de implicación en los tres tipos de pensamiento y conducta autodestructiva, con el fin de aclarar la naturaleza de sus asociaciones con las experiencias traumáticas. Este estudió procuró llevar a cabo justo esa tarea, y para ello reclutó dos cohortes de gemelos con un total de 9526 participantes. Los investigadores encontraron que las prevalencias de exposición al trauma de alto riesgo (TAR), ALNS, IdS y InS fueron 24.4, 5.6, 27.1 y 4.6%, respectivamente. Todos los fenotipos tenían una correlación moderada a alta. Las influencias genéticas sobre los pensamientos autodestructivos y el TAR fueron significativas y altamente correlacionadas entre hombres y mujeres. Las influencias ambientales únicas se correlacionaron modestamente en las mujeres, lo que sugiere que los traumatismos de alto riesgo pueden conferir cierto riesgo directo de pensamientos y conductas autolesivas entre las mujeres. Las personas que llevan a cabo ALNS corren un mayor riesgo de suicidio, y los factores hereditarios comunes contribuyen a estas asociaciones. La prevención de la exposición al trauma puede ayudar a mitigar el riesgo de autolesión y suicidio, ya sea directa o indirectamente, a través de alguna reducción en la implicación hacia el desarrollo de psicopatología de manera más amplia. Además, la selección de factores de vulnerabilidad preexistentes podría reducir significativamente el riesgo de conductas potencialmente mortales entre los que han experimentado un trauma.   Fuente: Richmond-Rakerd LS et al. Psychol Med. 2018 May 6:1-10. doi: 10.1017/S0033291718001034. [Epub ahead of print] Contribución genética y exposición al trauma en las autolesiones. https://www.cambridge.org/core/journals/psychological-medicine/article/common-genetic-contributions-to-highrisk-trauma-exposure-and-selfinjurious-thoughts-and-behaviors/9DF36ABC259BCB28BF2379541DFC7EDE  
    5085 Posted by APM NET .
  • La investigación previa ha documentado contribuciones hereditarias compartidas en la autolesión no suicida (ALNS) y la ideación suicida (IdS), así como en ALNS e intento de suicidio (InS). Además, la exposición al trauma ha estado implicada en el riesgo de ALNS y suicidio. Se necesita de estudios que puedan dar un punto de vista genético para determinar fuentes comunes de implicación en los tres tipos de pensamiento y conducta autodestructiva, con el fin de aclarar la naturaleza de sus asociaciones con las experiencias traumáticas. Este estudió procuró llevar a cabo justo esa tarea, y para ello reclutó dos cohortes de gemelos con un total de 9526 participantes. Los investigadores encontraron que las prevalencias de exposición al trauma de alto riesgo (TAR), ALNS, IdS y InS fueron 24.4, 5.6, 27.1 y 4.6%, respectivamente. Todos los fenotipos tenían una correlación moderada a alta. Las influencias genéticas sobre los pensamientos autodestructivos y el TAR fueron significativas y altamente correlacionadas entre hombres y mujeres. Las influencias ambientales únicas se correlacionaron modestamente en las mujeres, lo que sugiere que los traumatismos de alto riesgo pueden conferir cierto riesgo directo de pensamientos y conductas autolesivas entre las mujeres. Las personas que llevan a cabo ALNS corren un mayor riesgo de suicidio, y los factores hereditarios comunes contribuyen a estas asociaciones. La prevención de la exposición al trauma puede ayudar a mitigar el riesgo de autolesión y suicidio, ya sea directa o indirectamente, a través de alguna reducción en la implicación hacia el desarrollo de psicopatología de manera más amplia. Además, la selección de factores de vulnerabilidad preexistentes podría reducir significativamente el riesgo de conductas potencialmente mortales entre los que han experimentado un trauma.   Fuente: Richmond-Rakerd LS et al. Psychol Med. 2018 May 6:1-10. doi: 10.1017/S0033291718001034. [Epub ahead of print] Contribución genética y exposición al trauma en las autolesiones. https://www.cambridge.org/core/journals/psychological-medicine/article/common-genetic-contributions-to-highrisk-trauma-exposure-and-selfinjurious-thoughts-and-behaviors/9DF36ABC259BCB28BF2379541DFC7EDE  
    Aug 28, 2018 5085
  • 04 Jun 2019
    Es bien conocido que el Trastorno Depresivo Mayor se trata de una condición crónica, recurrente y progresiva, la cual incluye un espectro sintomático amplio, con alteraciones emocionales, cognitivas y físicas. La padecen alrededor de 350 millones de personas a nivel global, y se considera que será la principal causa de carga de morbilidad para el año 2030; por si fuera poco, es una enfermedad altamente comorbidad, pues hasta un 59% de los pacientes tendrán un trastorno de ansiedad asociado, y el 24% un trastorno por consumo de sustancias. El impacto de estos números va mucho más allá de lo estrictamente clínico, pues se estima que a pesar de los 38 millones de euros que se invierten en la UE para tratarla (costos directos), 1 de cada 10 empleados a faltado al trabajo por depresión, con un promedio de 36 días de ausencia por episodio, suscitando un costo a los empleadores de 54 millones de euros (37 millones en EUA y 7,5 millones en Australia). Algunos estudios demuestran que un incremento en la productividad en el trabajo puede compensar los costos de tratamiento de la depresión en un 45-98 %. Sin embargo, solo el 50% de los pacientes deprimidos recibe tratamiento, a lo que se suma que, con las intervenciones actuales, 1 de cada 2 de estos no responde bien al mismo, por lo que, a mediano y largo plazo, van a tener una menor calidad de vida, funcionalidad y productividad, con menor probabilidad de ser contratados, generando mayor costo en cuidados médicos y programas sociales. Ante este panorama se hace necesario invertir en la concientización pública, en la capacitación médica, en mejorar el acceso a los servicios de salud, así como la inversión en intervenciones tempranas, planteando como objetivos principales la optimización de la calidad de vida y el funcionamiento de los pacientes.   American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Health Disorders. Quinta edición. Washington, DC: American Psychiatric Association; 2013  
    4009 Posted by APM NET .
  • Es bien conocido que el Trastorno Depresivo Mayor se trata de una condición crónica, recurrente y progresiva, la cual incluye un espectro sintomático amplio, con alteraciones emocionales, cognitivas y físicas. La padecen alrededor de 350 millones de personas a nivel global, y se considera que será la principal causa de carga de morbilidad para el año 2030; por si fuera poco, es una enfermedad altamente comorbidad, pues hasta un 59% de los pacientes tendrán un trastorno de ansiedad asociado, y el 24% un trastorno por consumo de sustancias. El impacto de estos números va mucho más allá de lo estrictamente clínico, pues se estima que a pesar de los 38 millones de euros que se invierten en la UE para tratarla (costos directos), 1 de cada 10 empleados a faltado al trabajo por depresión, con un promedio de 36 días de ausencia por episodio, suscitando un costo a los empleadores de 54 millones de euros (37 millones en EUA y 7,5 millones en Australia). Algunos estudios demuestran que un incremento en la productividad en el trabajo puede compensar los costos de tratamiento de la depresión en un 45-98 %. Sin embargo, solo el 50% de los pacientes deprimidos recibe tratamiento, a lo que se suma que, con las intervenciones actuales, 1 de cada 2 de estos no responde bien al mismo, por lo que, a mediano y largo plazo, van a tener una menor calidad de vida, funcionalidad y productividad, con menor probabilidad de ser contratados, generando mayor costo en cuidados médicos y programas sociales. Ante este panorama se hace necesario invertir en la concientización pública, en la capacitación médica, en mejorar el acceso a los servicios de salud, así como la inversión en intervenciones tempranas, planteando como objetivos principales la optimización de la calidad de vida y el funcionamiento de los pacientes.   American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Health Disorders. Quinta edición. Washington, DC: American Psychiatric Association; 2013  
    Jun 04, 2019 4009
  • 27 Feb 2018
    La investigación llevada a cabo en las últimas dos décadas ha revelado que el duelo, un fenómeno común experimentado por muchas personas después de la pérdida de un ser querido, es raramente experimentada como una progresión estable de una alta intensidad a su eventual resolución. En lugar de esta forma “tradicional”, cuatro distintas trayectorias han sido descritas por datos empíricos: resiliencia, duelo cronificado, deprimido-resuelto y depresión crónica. Además, un pequeño número de personas nunca integra la pérdida a su vida, y continúa experimentando severa disfunción en su vida diaria por muchos años después del evento que genera la misma, un fenómeno conocido como “duelo complicado” (DC). La investigación empírica continua ayudará al entendimiento del proceso normal del duelo y al DC como un trastorno. Esta información es crucial para que los clínicos mejoren sus prácticas cuando se atiende a aquellos que han sufrido una pérdida.   Fuente. B.J. Arizmendi, M.-F. O’Connor / Australian Critical Care 28 (2015) 58–62 https://ac-els-cdn-com.pbidi.unam.mx:2443/S1036731415000065/1-s2.0-S1036731415000065-main.pdf?_tid=7c72ec84-c028-11e7-8703-00000aacb361&acdnat=1509666757_b818d239e21b92ac259884dced952988       ¿Quiere conocer más sobre este y optros temas de interés?   Le invitamos a conocer nuestro Cognición y Depresión en donde encontrará ponencias de temas cómo comorbilidad, tratamiento farmacológico y no farmacológico. si está inetresado en cusros similares, de clic aquí donde puede encontrar contenido gratuito y de pago.    
    3273 Posted by APM NET .
  • La investigación llevada a cabo en las últimas dos décadas ha revelado que el duelo, un fenómeno común experimentado por muchas personas después de la pérdida de un ser querido, es raramente experimentada como una progresión estable de una alta intensidad a su eventual resolución. En lugar de esta forma “tradicional”, cuatro distintas trayectorias han sido descritas por datos empíricos: resiliencia, duelo cronificado, deprimido-resuelto y depresión crónica. Además, un pequeño número de personas nunca integra la pérdida a su vida, y continúa experimentando severa disfunción en su vida diaria por muchos años después del evento que genera la misma, un fenómeno conocido como “duelo complicado” (DC). La investigación empírica continua ayudará al entendimiento del proceso normal del duelo y al DC como un trastorno. Esta información es crucial para que los clínicos mejoren sus prácticas cuando se atiende a aquellos que han sufrido una pérdida.   Fuente. B.J. Arizmendi, M.-F. O’Connor / Australian Critical Care 28 (2015) 58–62 https://ac-els-cdn-com.pbidi.unam.mx:2443/S1036731415000065/1-s2.0-S1036731415000065-main.pdf?_tid=7c72ec84-c028-11e7-8703-00000aacb361&acdnat=1509666757_b818d239e21b92ac259884dced952988       ¿Quiere conocer más sobre este y optros temas de interés?   Le invitamos a conocer nuestro Cognición y Depresión en donde encontrará ponencias de temas cómo comorbilidad, tratamiento farmacológico y no farmacológico. si está inetresado en cusros similares, de clic aquí donde puede encontrar contenido gratuito y de pago.    
    Feb 27, 2018 3273
  • 09 Apr 2018
    A a luz de la evidencia actual que con tanta contundencia (no exenta de polémica por supuesto) nos ha puesto de manifiesto el riesgo a la salud de las próximas generaciones, a través de la epigenética, cabe preguntarse qué hacer para mitigar tal impacto. En una época de desastres naturales, guerras frecuentes, violencia asociada a la actividad ilegal, principalmente el narcotráfico, el alcance de sus consecuencias en cada persona del planeta ha alcanzado un potencial nunca antes visto, y de hecho, muchos teóricos hipotetizan que esta pueda ser una de las razones por las que los niños de ahora acumulan una prevalencia mucho más alta de padecimientos en salud mental; ¿serán entonces nuestros hijos, nuestros nietos, quienes lleven en un futuro próximo la mayor carga histórica de enfermedad, incluida la mental? A pesar de todo lo citado, ha de tenerse en cuenta que los fenómenos resilientes, la alimentación apropiada y los hábitos de vida saludable también tienen una influencia (para este caso positiva) en el proceso epigenético, y por ello es que muchas líneas académicas sostienen que genética, o ADN, no es destino; muchas de estas actividades no deben ser solo llevadas por las generaciones del presente, también deben ser fomentadas en las del futuro, y día a día se nos hace más clara la responsabilidad que se suscita ante la necesidad de dejar un ambiente adecuado, siendo parte de la misma, dejar humanos sanos y conscientes, consecuentes. Para ello quizá deberíamos empezar con el ejemplo.   Artículo de discusión: N.C. RODNEY AND C.J. MULLIGAN. BIOCULTURAL STUDY OF STRESS AND HEALTH IN THE DRC. American Journal of Physical Anthropology. 155:200-209 (2014). Link: https://s3.amazonaws.com/objects.readcube.com/articles/downloaded/wiley/f4943c61613ca51d2d744502def557dd1b4e60edde37bd37190ddcf60084db30.pdf?X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIAIS5LBPCM5JPOCDGQ%2F20171201%2Fus-east-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20171201T030731Z&X-Amz-Expires=161548&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Signature=39be5aec54776873069edd345598ed0ea8db6b6b3d24de710ed51b25a29f9603
    2452 Posted by APM NET .
  • A a luz de la evidencia actual que con tanta contundencia (no exenta de polémica por supuesto) nos ha puesto de manifiesto el riesgo a la salud de las próximas generaciones, a través de la epigenética, cabe preguntarse qué hacer para mitigar tal impacto. En una época de desastres naturales, guerras frecuentes, violencia asociada a la actividad ilegal, principalmente el narcotráfico, el alcance de sus consecuencias en cada persona del planeta ha alcanzado un potencial nunca antes visto, y de hecho, muchos teóricos hipotetizan que esta pueda ser una de las razones por las que los niños de ahora acumulan una prevalencia mucho más alta de padecimientos en salud mental; ¿serán entonces nuestros hijos, nuestros nietos, quienes lleven en un futuro próximo la mayor carga histórica de enfermedad, incluida la mental? A pesar de todo lo citado, ha de tenerse en cuenta que los fenómenos resilientes, la alimentación apropiada y los hábitos de vida saludable también tienen una influencia (para este caso positiva) en el proceso epigenético, y por ello es que muchas líneas académicas sostienen que genética, o ADN, no es destino; muchas de estas actividades no deben ser solo llevadas por las generaciones del presente, también deben ser fomentadas en las del futuro, y día a día se nos hace más clara la responsabilidad que se suscita ante la necesidad de dejar un ambiente adecuado, siendo parte de la misma, dejar humanos sanos y conscientes, consecuentes. Para ello quizá deberíamos empezar con el ejemplo.   Artículo de discusión: N.C. RODNEY AND C.J. MULLIGAN. BIOCULTURAL STUDY OF STRESS AND HEALTH IN THE DRC. American Journal of Physical Anthropology. 155:200-209 (2014). Link: https://s3.amazonaws.com/objects.readcube.com/articles/downloaded/wiley/f4943c61613ca51d2d744502def557dd1b4e60edde37bd37190ddcf60084db30.pdf?X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIAIS5LBPCM5JPOCDGQ%2F20171201%2Fus-east-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20171201T030731Z&X-Amz-Expires=161548&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Signature=39be5aec54776873069edd345598ed0ea8db6b6b3d24de710ed51b25a29f9603
    Apr 09, 2018 2452
  • 02 Mar 2018
    Enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad y el trastorno bipolar representan una proporción significativa de la discapacidad global con una importante carga social, económica y de salud. Actualmente el tratamiento está dominado por la farmacoterapia, como los antidepresivos, así como la psicoterapia y terapia cognitiva conductual; sin embargo, tales tratamientos evitan menos de la mitad de la carga de la enfermedad, lo que sugiere que se necesitan estrategias adicionales para prevenir y tratar los trastornos mentales. Actualmente hay datos mecanísticos, observacionales e intervencionistas consistentes para sugerir que la calidad de la dieta puede ser un factor de riesgo modificable en la enfermedad mental. Esta revisión proporciona una visión general del campo de la psiquiatría nutricional.   Fuente: Wolfgang Marx et. Proceedings of the Nutrition Society (2017), 76, 427–436. Psiquiatría nutricional: El estado actual de la evidencia. https://www.cambridge.org/core/journals/proceedings-of-the-nutrition-society/article/nutritional-psychiatry-the-present-state-of-the-evidence/88924C819D21E3139FBC48D4D9DF0C08  
    2363 Posted by APM NET .
  • Enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad y el trastorno bipolar representan una proporción significativa de la discapacidad global con una importante carga social, económica y de salud. Actualmente el tratamiento está dominado por la farmacoterapia, como los antidepresivos, así como la psicoterapia y terapia cognitiva conductual; sin embargo, tales tratamientos evitan menos de la mitad de la carga de la enfermedad, lo que sugiere que se necesitan estrategias adicionales para prevenir y tratar los trastornos mentales. Actualmente hay datos mecanísticos, observacionales e intervencionistas consistentes para sugerir que la calidad de la dieta puede ser un factor de riesgo modificable en la enfermedad mental. Esta revisión proporciona una visión general del campo de la psiquiatría nutricional.   Fuente: Wolfgang Marx et. Proceedings of the Nutrition Society (2017), 76, 427–436. Psiquiatría nutricional: El estado actual de la evidencia. https://www.cambridge.org/core/journals/proceedings-of-the-nutrition-society/article/nutritional-psychiatry-the-present-state-of-the-evidence/88924C819D21E3139FBC48D4D9DF0C08  
    Mar 02, 2018 2363
  • 14 Apr 2018
    El síndrome de Hikikomori, es un término japonés que significa apartarse o estar recluido. Aún no está dentro de la clasificación de los trastornos mentales DSM-V debido a que como síndrome puede englobar otros trastornos como fobia social, trastorno de personalidad por evitación y puede aparecer como síntoma de otros como por ejemplo estados psicóticos de la esquizofrenia. Aún así podemos diferenciarlo de los trastornos antes mencionados, cuando se da un conjunto de aislamiento físico, miedo a las interacciones en persona, ya que sin embargo este fenómeno aún poco estudiado en Occidente, nos aporta nuevos retos al tratamiento. El hikikomori es más común en hombres, en Japón. En México aún no tenemos una estadística específica para este síndrome. Pero la persona que lo padece puede interactuar a través de las redes sociales. Por lo que no es precisamente el miedo a la interacción social lo que caracteriza al hikikomori, sino al estar de frente a un ser humano. El hikikomori puede ser muy social a través de las redes sociales, detrás de la pantalla de una computadora, pero rehuir una plática en persona. Hay diferentes grados de este síndrome, no todos están totalmente en el aislamiento. Habrá hikikomori parciales por así decirlo, o hikikomoris de fines de semana. En el tratamiento hay dos estilos al parecer. El japonés en el que se le trata al hikikomori como si padeciera alguna adicción alguna droga, y se le retira de manera involuntaria del lugar de reclusión para internarlo en alguna clínica de rehabilitación u hospital psiquiátrico. Este sistema de tratamiento recuerda al tratar a la enfermedad con la enfermedad, y no es del todo óptimo, sin embargo en casos severos puede ser la diferencia entre rescatar a una persona, en casos extremos de una muerte, ya que no es extraño los hikikomori puedan padecer otros trastornos psiquiátricos, como la depresión que los pueda llevar a hacerse daño y en casos extremos cometer suicidio. El otro tipo de tratamiento es similar al de las fobias. Intenta de una manera gradual y estructurada, el contacto con el mundo exterior, de manera que la persona no se sienta agredida y pueda cooperar durante el proceso de rehabilitación. Al parecer el estilo del tratamiento depende del caso. Pero aún los tratamientos exprés involuntarios, tendrán que llevar un seguimiento a largo plazo, para poder reintegrar de manera adecuada a la persona. Recordar que el hikikomori puede o no tener trabajo, o haber abandonado los estudios. Por lo que la meta del tratamiento también dependerá de una evaluación minuciosa del caso. La familia juega un papel importante en la rehabilitación y se convierte en el puente de enlace entre el paciente y el terapeuta o los profesionales de la salud mental que intervengan. Se han utilizado variantes de estos tratamientos incluso en algunos, con la ayuda de ex hikikomoris, se puede lograr motivar al paciente a que retome el contacto con el mundo y se rehabilite. Todavía hacen falta estudios que nos aporten datos estadísticos para poder basar los tratamientos en estrategias que se puedan replicar. Mientras no tengamos más investigación, se sugiere trabajar en equipo involucrando a la familia en el tratamiento. La misma tecnología que el hikikomori utiliza para aislarse del mundo, la computadora se puede utilizar como herramienta terapéutica en un principio, por lo que no es necesario suprimir la tecnología, sino utilizarla en favor de la rehabilitación, para que hikikomori se pueda adaptar a un mundo de tecnología sin aislarse ni recluirse.Dr. Eduardo Monteverde MaldonadoPsiquiatraCertificado por el Consejo Mexicanode Psiquiatría, A.C. [email protected]
  • El síndrome de Hikikomori, es un término japonés que significa apartarse o estar recluido. Aún no está dentro de la clasificación de los trastornos mentales DSM-V debido a que como síndrome puede englobar otros trastornos como fobia social, trastorno de personalidad por evitación y puede aparecer como síntoma de otros como por ejemplo estados psicóticos de la esquizofrenia. Aún así podemos diferenciarlo de los trastornos antes mencionados, cuando se da un conjunto de aislamiento físico, miedo a las interacciones en persona, ya que sin embargo este fenómeno aún poco estudiado en Occidente, nos aporta nuevos retos al tratamiento. El hikikomori es más común en hombres, en Japón. En México aún no tenemos una estadística específica para este síndrome. Pero la persona que lo padece puede interactuar a través de las redes sociales. Por lo que no es precisamente el miedo a la interacción social lo que caracteriza al hikikomori, sino al estar de frente a un ser humano. El hikikomori puede ser muy social a través de las redes sociales, detrás de la pantalla de una computadora, pero rehuir una plática en persona. Hay diferentes grados de este síndrome, no todos están totalmente en el aislamiento. Habrá hikikomori parciales por así decirlo, o hikikomoris de fines de semana. En el tratamiento hay dos estilos al parecer. El japonés en el que se le trata al hikikomori como si padeciera alguna adicción alguna droga, y se le retira de manera involuntaria del lugar de reclusión para internarlo en alguna clínica de rehabilitación u hospital psiquiátrico. Este sistema de tratamiento recuerda al tratar a la enfermedad con la enfermedad, y no es del todo óptimo, sin embargo en casos severos puede ser la diferencia entre rescatar a una persona, en casos extremos de una muerte, ya que no es extraño los hikikomori puedan padecer otros trastornos psiquiátricos, como la depresión que los pueda llevar a hacerse daño y en casos extremos cometer suicidio. El otro tipo de tratamiento es similar al de las fobias. Intenta de una manera gradual y estructurada, el contacto con el mundo exterior, de manera que la persona no se sienta agredida y pueda cooperar durante el proceso de rehabilitación. Al parecer el estilo del tratamiento depende del caso. Pero aún los tratamientos exprés involuntarios, tendrán que llevar un seguimiento a largo plazo, para poder reintegrar de manera adecuada a la persona. Recordar que el hikikomori puede o no tener trabajo, o haber abandonado los estudios. Por lo que la meta del tratamiento también dependerá de una evaluación minuciosa del caso. La familia juega un papel importante en la rehabilitación y se convierte en el puente de enlace entre el paciente y el terapeuta o los profesionales de la salud mental que intervengan. Se han utilizado variantes de estos tratamientos incluso en algunos, con la ayuda de ex hikikomoris, se puede lograr motivar al paciente a que retome el contacto con el mundo y se rehabilite. Todavía hacen falta estudios que nos aporten datos estadísticos para poder basar los tratamientos en estrategias que se puedan replicar. Mientras no tengamos más investigación, se sugiere trabajar en equipo involucrando a la familia en el tratamiento. La misma tecnología que el hikikomori utiliza para aislarse del mundo, la computadora se puede utilizar como herramienta terapéutica en un principio, por lo que no es necesario suprimir la tecnología, sino utilizarla en favor de la rehabilitación, para que hikikomori se pueda adaptar a un mundo de tecnología sin aislarse ni recluirse.Dr. Eduardo Monteverde MaldonadoPsiquiatraCertificado por el Consejo Mexicanode Psiquiatría, A.C. [email protected]
    Apr 14, 2018 2220
  • 06 Mar 2018
    La depresión tiene una etiología compleja, sin embargo, sabemos que cambios de humor asociados a eventos adversos vitales, pueden evolucionar al punto de llegar a configurar un episodio depresivo. Algunos autores los proponen mecanismos proximales o situaciones específicas detonantes, algunas de ellas pueden ser: infección, enfermedades crónicas, estrés sostenido, experiencias traumáticas, dolor físico, eventos postparto, temporada del año, enfermedades somáticas, duelo. Una situación que todos los seres humanos experimentamos a lo largo de nuestra vida es la vivencia de pérdidas significativas, esta suele resolverse y superarse, sin embargo, en ocasiones pueden complicarse y configurar lo que algunos autores denominan duelos no resueltos. En el caso de muerte de la pareja un estudio revela que el 42% de individuos cumplieron criterios para el Dx de depresión clínica al mes de la pérdida. Después de un año el porcentaje de personas con diagnóstico de depresión fue de 16%. Se estima que entre el 10-20% de personas que pierden a un ser querido desarrollan depresión clínica. La severidad del cuadro depende de la presencia de otros factores relacionados como pobre red de apoyo, historia personal de depresión, características de personalidad, etc. Los síntomas de duelos complicados incluyen tristeza, pensamientos persistentes relacionados con la pérdida, dolor y dificultad para vislumbrar un futuro con propósito y significado. En casos severos, estos síntomas se intensifican llegando tener un impacto negativo en el área social y laboral de los afectados. En la presencia de un duelo patológico, se puede desarrollar un cuadro depresivo, e incluso otros problemas de salud. Autores sostienen que si se tienen en cuenta variables como edad avanzada, e historia de síntomas depresivos, los afectados pueden presentar palpitaciones, problemas digestivos, pérdida de peso, trastornos del sueño, pobre adherencia al tratamiento, e incluso, a mediano y largo plazo, se habla de una disminución en la expectativa de vida y desarrollo o complicación de condiciones cardiacas. El duelo no resuelto, es una condición severa que puede tener un impacto negativo en la salud de quien la padece. Es necesario, al enfrentarse a esta situación, evaluar la posible presencia de sintomatología depresiva y otras comorbilidades. Estudios han demostrado, que el tratamiento combinado (medicamentos + psicoterapia) mejora la condición, proporcionando la posibilidad de resolución del duelo, mejoría de posibles síntomas depresivos, e incluso, atenuar o prevenir la aparición de otras comorbilidades.   -  Texto proporcionado por la Mtra. Sandra Caicedo Agudelo, candidata a Dra. en Ciencias de la salud, Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.   Fuente. G. Robbins-Welty et al. Medical comorbidity in complicated grief: Results from the HEAL collaborative trial / Journal of Psychiatric Research 96 (2018) 94e99 Link: https://doc-0k-74-apps-viewer.googleusercontent.com/viewer/secure/pdf/68ae78ka825glk3as87j31suq34dep2f/fr2qc6kvtaqg1r4493qc3jda7piccni5/1510283775000/gmail/06667279557858434541/ACFrOgD7Gx9ZvJD2RMjz-iRGLq0bW_uttVpK2vJLhnfKKbRtkRe6t6tB_kjI4yvmWPDPCQpzfjCukuhZkgp5s5xuFgSLVq5h1ftPv7sqSqrT64TzR_FS4ZLp-aFsVSk=?print=true
  • La depresión tiene una etiología compleja, sin embargo, sabemos que cambios de humor asociados a eventos adversos vitales, pueden evolucionar al punto de llegar a configurar un episodio depresivo. Algunos autores los proponen mecanismos proximales o situaciones específicas detonantes, algunas de ellas pueden ser: infección, enfermedades crónicas, estrés sostenido, experiencias traumáticas, dolor físico, eventos postparto, temporada del año, enfermedades somáticas, duelo. Una situación que todos los seres humanos experimentamos a lo largo de nuestra vida es la vivencia de pérdidas significativas, esta suele resolverse y superarse, sin embargo, en ocasiones pueden complicarse y configurar lo que algunos autores denominan duelos no resueltos. En el caso de muerte de la pareja un estudio revela que el 42% de individuos cumplieron criterios para el Dx de depresión clínica al mes de la pérdida. Después de un año el porcentaje de personas con diagnóstico de depresión fue de 16%. Se estima que entre el 10-20% de personas que pierden a un ser querido desarrollan depresión clínica. La severidad del cuadro depende de la presencia de otros factores relacionados como pobre red de apoyo, historia personal de depresión, características de personalidad, etc. Los síntomas de duelos complicados incluyen tristeza, pensamientos persistentes relacionados con la pérdida, dolor y dificultad para vislumbrar un futuro con propósito y significado. En casos severos, estos síntomas se intensifican llegando tener un impacto negativo en el área social y laboral de los afectados. En la presencia de un duelo patológico, se puede desarrollar un cuadro depresivo, e incluso otros problemas de salud. Autores sostienen que si se tienen en cuenta variables como edad avanzada, e historia de síntomas depresivos, los afectados pueden presentar palpitaciones, problemas digestivos, pérdida de peso, trastornos del sueño, pobre adherencia al tratamiento, e incluso, a mediano y largo plazo, se habla de una disminución en la expectativa de vida y desarrollo o complicación de condiciones cardiacas. El duelo no resuelto, es una condición severa que puede tener un impacto negativo en la salud de quien la padece. Es necesario, al enfrentarse a esta situación, evaluar la posible presencia de sintomatología depresiva y otras comorbilidades. Estudios han demostrado, que el tratamiento combinado (medicamentos + psicoterapia) mejora la condición, proporcionando la posibilidad de resolución del duelo, mejoría de posibles síntomas depresivos, e incluso, atenuar o prevenir la aparición de otras comorbilidades.   -  Texto proporcionado por la Mtra. Sandra Caicedo Agudelo, candidata a Dra. en Ciencias de la salud, Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.   Fuente. G. Robbins-Welty et al. Medical comorbidity in complicated grief: Results from the HEAL collaborative trial / Journal of Psychiatric Research 96 (2018) 94e99 Link: https://doc-0k-74-apps-viewer.googleusercontent.com/viewer/secure/pdf/68ae78ka825glk3as87j31suq34dep2f/fr2qc6kvtaqg1r4493qc3jda7piccni5/1510283775000/gmail/06667279557858434541/ACFrOgD7Gx9ZvJD2RMjz-iRGLq0bW_uttVpK2vJLhnfKKbRtkRe6t6tB_kjI4yvmWPDPCQpzfjCukuhZkgp5s5xuFgSLVq5h1ftPv7sqSqrT64TzR_FS4ZLp-aFsVSk=?print=true
    Mar 06, 2018 2171
  • 19 Jul 2018
    La introducción de los fármacos en psiquiatría se considera justamente una de sus revoluciones históricas; su papel ha sido fundamental para los modelos biológicos actuales, y la evolución de los mismos ha llevado a que las nuevas generaciones de especialistas (y si, también muchos de los más longevos) se inclinen por el uso de medicamentos más recientes. Sin embargo, aún en la actualidad, existe evidencia clara de que muchos de los medicamentos usados desde hace varias décadas todavía pueden tener un papel preponderante en el ámbito clínico. Justamente una de las moléculas que siguen siendo utilizadas es la Paroxetina, la cual ha comprobado su seguridad y eficacia por más de 20 años. Es el ISRS con la mayor potencia en la recaptura de serotonina, y a pesar de que se considera como el menos específico para ello, sabemos que en la actualidad no existe la suficiente información que de muestre que se encuentra por debajo de los demás antidepresivos en cuanto a eficacia y, por otro lado, su influencia en la función o regulación de otros neurotransmisores ha exhibido muchas indicaciones potenciales. Las revisiones relativamente más recientes la muestran con una muy buena acción ansiolítica, especialmente en etapas relativamente tempranas e intermedias de cualquiera de los cuadros que cursen con dicha sintomatología, siempre y cuando el clínico cuide de una apropiada titulación para evitar la presencia de efectos secundarios; pero esta última afirmación ha llegado a ser cuestionada por algunas publicaciones que muestran a la Paroxetina como una opción costo-efectiva frente a otros psicofármacos en el Trastorno Depresivo Mayor, cuando se realiza una apropiada transición hacia esta, no solo mitigando síntomas depresivos, también disminuyendo justamente algunos efectos secundarios; finalmente, su acción ansiolítica parece tener también un impacto positivo frente al paciente con ideación suicida. Por fuera del contexto de los problemas afectivos, desde 2013 está aprobada por la FDA (tras dos estudios fase tres aleatorizados controlados contra placebo) en el manejo de síntomas vasomotores de la mujer peri y post-menopáusica; se sugiere utilidad en aquellos pacientes que presentan prurito crónico de cualquier origen (en 2017, el departamento de Dermatología de la Universidad de Radboud en Holanda, encabezados por la Dra. Tessa Kouwenhoven, publicaron una revisión sistemática con evidencia de ello); tiene un rol positivo en el tratamiento de la eyaculación precoz de por vida cuando se combina con Tramadol; ha demostrado un efecto neuro-protector en los déficit de memoria generados por enfermedad cerebral isquémica en modelos animales; y hasta ha sido propuesta como una de las alternativas para potenciar la administración de Clozapina en pacientes refractarios. Así pues, tal y como ha de suceder con otras moléculas de “edad madura”, la sub-utilización de la Paroxetina podría estar anidada en poca difusión acerca de muchos de sus otros beneficios e indicaciones, así que la invitación está principalmente dirigida a conocerlos y aplicarlos a la práctica clínica diaria, eso sí, sin perder el sentido de la oportunidad y la pertinencia.   Bibliografía: Bhattacharyya Ranjan et al. Clinical uses of Paroxetine: an underutilized drug by Physicians. International Journal of Psychology and Psychiatry. 2015, Volume 3, Issue 1. Purgato M et al. Paroxetine versus other anti-depressive agents for depression. Cochrane Database Syst Rev. 2014 Apr 3;(4):CD006531. doi: 10.1002/14651858.CD006531.pub2. Wang Y et al. Comparative efficacies of fluoxetine and paroxetine in major depression across varying acute-phase treatment periods: a meta-analysis. Asia Pac Psychiatry. 2014 Dec;6(4):353-62. doi: 10.1111/appy.12106. Epub 2013 Oct 22. Otsubo T et al. Comparative effectiveness of switching paroxetine formulation for treatment of major depressive disorder: an open-label multicenter study. europsychiatr Dis Treat. 2018 Apr 6;14:955-966. doi: 10.2147/NDT.S152985. eCollection 2018. Parris MS et al. Effects of anxiety on suicidal ideation: exploratory analysis of a paroxetine versus bupropion randomized trial. Int Clin Psychopharmacol. 2018 Jun 1. doi: 10.1097/YIC.0000000000000225. [Epub ahead of print]. Wei D et al. Effect and safety of paroxetine for vasomotor symptoms: systematic review and meta-analysis. BJOG. 2016 Oct;123(11):1735-43. doi: 10.1111/1471-0528.13951. Epub 2016 Apr 7. Tessa A et al. Use of oral antidepressants in patients with chronic pruritus: A systematic review. Journal of the American Academy of Dermatology, 2017-12-01, Volumen 77, Número 6, Páginas 1068-1073.e7. Hamidi-Madani A et al. The Efficacy and Safety of On-demand Tramadol and Paroxetine Use in Treatment of Life Long Premature Ejaculation: A Randomized Double-blind Placebo-controlled Clinical Trial. J Reprod Infertil. 2018 Jan-Mar;19(1):10-15. Naderi Y et al. Neuroprotective Effect of Paroxetine on Memory Deficit Induced by Cerebral Ischemia after Transient Bilateral Occlusion of Common Carotid Arteries in Rat. Iran J Pharm Res. 2018 Winter;17(1):215-224. Siskind DJ et al. Augmentation strategies for clozapine refractory schizophrenia: A systematic review and meta-analysis. Aust N Z J Psychiatry. 2018 May 1:4867418772351. doi: 10.1177/0004867418772351. [Epub ahead of print].  
    2108 Posted by APM NET .
  • La introducción de los fármacos en psiquiatría se considera justamente una de sus revoluciones históricas; su papel ha sido fundamental para los modelos biológicos actuales, y la evolución de los mismos ha llevado a que las nuevas generaciones de especialistas (y si, también muchos de los más longevos) se inclinen por el uso de medicamentos más recientes. Sin embargo, aún en la actualidad, existe evidencia clara de que muchos de los medicamentos usados desde hace varias décadas todavía pueden tener un papel preponderante en el ámbito clínico. Justamente una de las moléculas que siguen siendo utilizadas es la Paroxetina, la cual ha comprobado su seguridad y eficacia por más de 20 años. Es el ISRS con la mayor potencia en la recaptura de serotonina, y a pesar de que se considera como el menos específico para ello, sabemos que en la actualidad no existe la suficiente información que de muestre que se encuentra por debajo de los demás antidepresivos en cuanto a eficacia y, por otro lado, su influencia en la función o regulación de otros neurotransmisores ha exhibido muchas indicaciones potenciales. Las revisiones relativamente más recientes la muestran con una muy buena acción ansiolítica, especialmente en etapas relativamente tempranas e intermedias de cualquiera de los cuadros que cursen con dicha sintomatología, siempre y cuando el clínico cuide de una apropiada titulación para evitar la presencia de efectos secundarios; pero esta última afirmación ha llegado a ser cuestionada por algunas publicaciones que muestran a la Paroxetina como una opción costo-efectiva frente a otros psicofármacos en el Trastorno Depresivo Mayor, cuando se realiza una apropiada transición hacia esta, no solo mitigando síntomas depresivos, también disminuyendo justamente algunos efectos secundarios; finalmente, su acción ansiolítica parece tener también un impacto positivo frente al paciente con ideación suicida. Por fuera del contexto de los problemas afectivos, desde 2013 está aprobada por la FDA (tras dos estudios fase tres aleatorizados controlados contra placebo) en el manejo de síntomas vasomotores de la mujer peri y post-menopáusica; se sugiere utilidad en aquellos pacientes que presentan prurito crónico de cualquier origen (en 2017, el departamento de Dermatología de la Universidad de Radboud en Holanda, encabezados por la Dra. Tessa Kouwenhoven, publicaron una revisión sistemática con evidencia de ello); tiene un rol positivo en el tratamiento de la eyaculación precoz de por vida cuando se combina con Tramadol; ha demostrado un efecto neuro-protector en los déficit de memoria generados por enfermedad cerebral isquémica en modelos animales; y hasta ha sido propuesta como una de las alternativas para potenciar la administración de Clozapina en pacientes refractarios. Así pues, tal y como ha de suceder con otras moléculas de “edad madura”, la sub-utilización de la Paroxetina podría estar anidada en poca difusión acerca de muchos de sus otros beneficios e indicaciones, así que la invitación está principalmente dirigida a conocerlos y aplicarlos a la práctica clínica diaria, eso sí, sin perder el sentido de la oportunidad y la pertinencia.   Bibliografía: Bhattacharyya Ranjan et al. Clinical uses of Paroxetine: an underutilized drug by Physicians. International Journal of Psychology and Psychiatry. 2015, Volume 3, Issue 1. Purgato M et al. Paroxetine versus other anti-depressive agents for depression. Cochrane Database Syst Rev. 2014 Apr 3;(4):CD006531. doi: 10.1002/14651858.CD006531.pub2. Wang Y et al. Comparative efficacies of fluoxetine and paroxetine in major depression across varying acute-phase treatment periods: a meta-analysis. Asia Pac Psychiatry. 2014 Dec;6(4):353-62. doi: 10.1111/appy.12106. Epub 2013 Oct 22. Otsubo T et al. Comparative effectiveness of switching paroxetine formulation for treatment of major depressive disorder: an open-label multicenter study. europsychiatr Dis Treat. 2018 Apr 6;14:955-966. doi: 10.2147/NDT.S152985. eCollection 2018. Parris MS et al. Effects of anxiety on suicidal ideation: exploratory analysis of a paroxetine versus bupropion randomized trial. Int Clin Psychopharmacol. 2018 Jun 1. doi: 10.1097/YIC.0000000000000225. [Epub ahead of print]. Wei D et al. Effect and safety of paroxetine for vasomotor symptoms: systematic review and meta-analysis. BJOG. 2016 Oct;123(11):1735-43. doi: 10.1111/1471-0528.13951. Epub 2016 Apr 7. Tessa A et al. Use of oral antidepressants in patients with chronic pruritus: A systematic review. Journal of the American Academy of Dermatology, 2017-12-01, Volumen 77, Número 6, Páginas 1068-1073.e7. Hamidi-Madani A et al. The Efficacy and Safety of On-demand Tramadol and Paroxetine Use in Treatment of Life Long Premature Ejaculation: A Randomized Double-blind Placebo-controlled Clinical Trial. J Reprod Infertil. 2018 Jan-Mar;19(1):10-15. Naderi Y et al. Neuroprotective Effect of Paroxetine on Memory Deficit Induced by Cerebral Ischemia after Transient Bilateral Occlusion of Common Carotid Arteries in Rat. Iran J Pharm Res. 2018 Winter;17(1):215-224. Siskind DJ et al. Augmentation strategies for clozapine refractory schizophrenia: A systematic review and meta-analysis. Aust N Z J Psychiatry. 2018 May 1:4867418772351. doi: 10.1177/0004867418772351. [Epub ahead of print].  
    Jul 19, 2018 2108
  • 25 Feb 2019
    La Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) publicó previamente directrices de tratamiento para el trastorno bipolar en 2005, junto con comentarios internacionales y actualizaciones posteriores en 2007, 2009 y 2013. Las últimas dos actualizaciones fueron publicadas en colaboración con la International Society for Bipolar Disorders (ISBD). Las directrices de tratamiento de CANMAT e ISBD de 2018 representan avances significativos en este campo desde la publicación de la última edición completa en 2005, que incluye actualizaciones de diagnóstico y tratamiento, así como nuevas investigaciones sobre intervenciones farmacológicas y psicológicas. Estos avances se han traducido en recomendaciones claras y fáciles de usar para los tratamientos de primera, segunda y tercera línea, teniendo en cuenta los niveles de evidencia para su eficacia, el apoyo clínico basado en la experiencia y las clasificaciones consensuadas de seguridad, tolerabilidad y riesgos emergentes del cambio de tratamiento. Como novedad en estas pautas, se crearon clasificaciones jerárquicas para los manejos de primera y segunda línea recomendados para la manía aguda, la depresión aguda y el tratamiento de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I. Creada al considerar el impacto de cada tratamiento en todas las fases de la enfermedad, esta jerarquía ayudará a los médicos a tomar decisiones de tratamiento basadas en la evidencia. El litio, la quetiapina, el divalproato, la asenapina, el aripiprazol, la paliperidona, la risperidona y la cariprazina, solos o en combinación, se recomiendan como tratamientos de primera línea para la manía aguda. Las opciones de primera línea para la depresión en Trastorno Bipolar tipo I incluyen quetiapina, lurasidona más litio o divalproato, litio, lamotrigina, lurasidona, o lamotrigina como coadyuvante. Si bien los medicamentos que han demostrado ser efectivos para la fase aguda generalmente deben continuarse durante la fase de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I, existen algunas excepciones (como los antidepresivos); y los datos disponibles sugieren que la monoterapia con litio, quetiapina, divalproato, lamotrigina, asenapina y aripiprazol, o los tratamientos combinados, deben considerarse de primera línea para aquellos que inician o cambian el tratamiento durante la fase de mantenimiento. Además de abordar los problemas en el Trastorno Bipolar tipo I, estas directrices también proporcionan una visión general y recomendaciones para el tratamiento clínico del Trastorno Bipolar tipo II, así como consejos sobre poblaciones específicas, como mujeres en diversas etapas del ciclo reproductivo, niños y niñas, adolescentes y adultos mayores. También hay discusiones sobre el impacto de las comorbilidades psiquiátricas y médicas específicas, como el consumo de sustancias, la ansiedad y los trastornos metabólicos. Finalmente, se brinda una visión general de los problemas relacionados con la seguridad y el monitoreo. Los grupos de CANMAT e ISBD esperan que estas pautas se conviertan en una herramienta valiosa para los profesionales de todo el mundo.   Yatham LN et al. Bipolar Disord. 2018 Mar;20(2):97-170. doi: 10.1111/bdi.12609. Epub 2018 Mar 14. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/bdi.12609
    1978 Posted by APM NET .
  • La Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) publicó previamente directrices de tratamiento para el trastorno bipolar en 2005, junto con comentarios internacionales y actualizaciones posteriores en 2007, 2009 y 2013. Las últimas dos actualizaciones fueron publicadas en colaboración con la International Society for Bipolar Disorders (ISBD). Las directrices de tratamiento de CANMAT e ISBD de 2018 representan avances significativos en este campo desde la publicación de la última edición completa en 2005, que incluye actualizaciones de diagnóstico y tratamiento, así como nuevas investigaciones sobre intervenciones farmacológicas y psicológicas. Estos avances se han traducido en recomendaciones claras y fáciles de usar para los tratamientos de primera, segunda y tercera línea, teniendo en cuenta los niveles de evidencia para su eficacia, el apoyo clínico basado en la experiencia y las clasificaciones consensuadas de seguridad, tolerabilidad y riesgos emergentes del cambio de tratamiento. Como novedad en estas pautas, se crearon clasificaciones jerárquicas para los manejos de primera y segunda línea recomendados para la manía aguda, la depresión aguda y el tratamiento de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I. Creada al considerar el impacto de cada tratamiento en todas las fases de la enfermedad, esta jerarquía ayudará a los médicos a tomar decisiones de tratamiento basadas en la evidencia. El litio, la quetiapina, el divalproato, la asenapina, el aripiprazol, la paliperidona, la risperidona y la cariprazina, solos o en combinación, se recomiendan como tratamientos de primera línea para la manía aguda. Las opciones de primera línea para la depresión en Trastorno Bipolar tipo I incluyen quetiapina, lurasidona más litio o divalproato, litio, lamotrigina, lurasidona, o lamotrigina como coadyuvante. Si bien los medicamentos que han demostrado ser efectivos para la fase aguda generalmente deben continuarse durante la fase de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I, existen algunas excepciones (como los antidepresivos); y los datos disponibles sugieren que la monoterapia con litio, quetiapina, divalproato, lamotrigina, asenapina y aripiprazol, o los tratamientos combinados, deben considerarse de primera línea para aquellos que inician o cambian el tratamiento durante la fase de mantenimiento. Además de abordar los problemas en el Trastorno Bipolar tipo I, estas directrices también proporcionan una visión general y recomendaciones para el tratamiento clínico del Trastorno Bipolar tipo II, así como consejos sobre poblaciones específicas, como mujeres en diversas etapas del ciclo reproductivo, niños y niñas, adolescentes y adultos mayores. También hay discusiones sobre el impacto de las comorbilidades psiquiátricas y médicas específicas, como el consumo de sustancias, la ansiedad y los trastornos metabólicos. Finalmente, se brinda una visión general de los problemas relacionados con la seguridad y el monitoreo. Los grupos de CANMAT e ISBD esperan que estas pautas se conviertan en una herramienta valiosa para los profesionales de todo el mundo.   Yatham LN et al. Bipolar Disord. 2018 Mar;20(2):97-170. doi: 10.1111/bdi.12609. Epub 2018 Mar 14. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/bdi.12609
    Feb 25, 2019 1978