View By Date

Tags

Statistics

  • 211
    Blogs
  • 15
    Active Bloggers
211 blogs
  • 26 May 2020
    Esta breve revisión aborda los diversos problemas que contribuyeron a la creación de la nueva condición del Manual de diagnóstico y estadístico del Trastorno por acumulación (TAc) y los intentos de revisar su farmacoterapia.   Parece que después de que el diagnóstico recién fundado apareció en la literatura como una entidad autónoma, distinta del trastorno obsesivo compulsivo, no se realizan ensayos con medicamentos y el trastorno se deja en manos de psicoterapeutas, quienes, por su parte, informan resultados parciales en algunas dimensiones centrales del TAc.   Los pocos ensayos sobre TAc consideran específicamente al inhibidor de la recaptación de serotonina-noradrenalina Venlafaxina y, posiblemente debido a la sugerencia de un antecedente biológico común con el Trastorno por déficit de atención / hiperactividad, el psicoestimulante Metilfenidato y el inhibidor de la recaptación de noradrenalina Atomoxetina. Para todos estos medicamentos, se han informado resultados positivos, pero el nivel de evidencia de estos estudios es bajo, debido a pequeñas muestras y diseños no ciegos. Lamentablemente, en la actualidad no hay estudios futuros que tengan como objetivo probar seriamente medicamentos para el TAc.   Piacentino D, Pasquini M, Cappelletti S, Chetoni C, Sani G, Kotzalidis GD. Curr Neuropharmacol. 2019;17(8):808‐815. doi:10.2174/1570159X17666190124153048. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7059160/
    185 Posted by APM NET .
  • Esta breve revisión aborda los diversos problemas que contribuyeron a la creación de la nueva condición del Manual de diagnóstico y estadístico del Trastorno por acumulación (TAc) y los intentos de revisar su farmacoterapia.   Parece que después de que el diagnóstico recién fundado apareció en la literatura como una entidad autónoma, distinta del trastorno obsesivo compulsivo, no se realizan ensayos con medicamentos y el trastorno se deja en manos de psicoterapeutas, quienes, por su parte, informan resultados parciales en algunas dimensiones centrales del TAc.   Los pocos ensayos sobre TAc consideran específicamente al inhibidor de la recaptación de serotonina-noradrenalina Venlafaxina y, posiblemente debido a la sugerencia de un antecedente biológico común con el Trastorno por déficit de atención / hiperactividad, el psicoestimulante Metilfenidato y el inhibidor de la recaptación de noradrenalina Atomoxetina. Para todos estos medicamentos, se han informado resultados positivos, pero el nivel de evidencia de estos estudios es bajo, debido a pequeñas muestras y diseños no ciegos. Lamentablemente, en la actualidad no hay estudios futuros que tengan como objetivo probar seriamente medicamentos para el TAc.   Piacentino D, Pasquini M, Cappelletti S, Chetoni C, Sani G, Kotzalidis GD. Curr Neuropharmacol. 2019;17(8):808‐815. doi:10.2174/1570159X17666190124153048. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7059160/
    May 26, 2020 185
  • 26 May 2020
    Los eventos traumáticos y sus consecuencias a menudo son ocultos o minimizados por los pacientes por razones relacionadas con el trastorno de estrés postraumático (inexpresión, vergüenza, pensamientos depresivos, miedo a la estigmatización, etc.). Aunque el trastorno de estrés postraumático (TEPT) sigue siendo el trastorno más conocido, los trastornos psiquiátricos postraumáticos crónicos son muchos y variados.   Después de un trauma, el profesional debe verificar las diferentes formas clínicas de las consecuencias psicológicas postraumáticas: el TEPT no es el único diagnóstico. En base a la experiencia clínica de los autores del artículo citado, en comparación con la literatura internacional, creen necesario construir una clasificación didáctica que describa los síntomas y síndromes postraumáticos crónicos.   Las depresiones postraumáticas y el duelo conducen a un alto riesgo de crisis suicidas y comportamientos de autolesión. Volver a experimentar se vive con ansiedad, la hiperexcitación aumenta la reactividad ansiosa y las estrategias de evitación aumentan la ansiedad anticipatoria, lo que indica trastornos de ansiedad postraumáticos (agorafobia, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad por separación, fobia social).   Caracterizando un cuadro clínico a menudo severo, la concurrencia de síntomas psicóticos postraumáticos y crónicos no es inusual (esquizofrenia postraumática, depresión postraumática con características psicóticas congruentes con el estado de ánimo, trastorno psicótico postraumático no esquizofrénico y reacción bipolar al trauma). Una lesión física que ocurre al mismo tiempo que una exposición traumática aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno de estrés postraumático más tarde que, a su vez, afecta la percepción subjetiva de la salud física (desarrollo de trastornos somatomorfos y psicosomáticos, comorbilidad con una síndrome post-concusión).   El trauma puede causar una ruptura en la biografía de una persona, también en su funcionamiento fisiológico interno como en sus actividades sociales (impactos de funciones y comportamientos instintivos, cambios de personalidad y dificultades de ajuste en la vida profesional y personal). Aunque es necesaria una nomenclatura para las descripciones semiológicas, también se debe realizar un análisis exhaustivo del funcionamiento psicológico general del paciente.   Auxéméry Y. Presse Med. 2018;47(5):423‐430. doi:10.1016/j.lpm.2017.12.006. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0755498218300186?via%3Dihub
    467 Posted by APM NET .
  • Los eventos traumáticos y sus consecuencias a menudo son ocultos o minimizados por los pacientes por razones relacionadas con el trastorno de estrés postraumático (inexpresión, vergüenza, pensamientos depresivos, miedo a la estigmatización, etc.). Aunque el trastorno de estrés postraumático (TEPT) sigue siendo el trastorno más conocido, los trastornos psiquiátricos postraumáticos crónicos son muchos y variados.   Después de un trauma, el profesional debe verificar las diferentes formas clínicas de las consecuencias psicológicas postraumáticas: el TEPT no es el único diagnóstico. En base a la experiencia clínica de los autores del artículo citado, en comparación con la literatura internacional, creen necesario construir una clasificación didáctica que describa los síntomas y síndromes postraumáticos crónicos.   Las depresiones postraumáticas y el duelo conducen a un alto riesgo de crisis suicidas y comportamientos de autolesión. Volver a experimentar se vive con ansiedad, la hiperexcitación aumenta la reactividad ansiosa y las estrategias de evitación aumentan la ansiedad anticipatoria, lo que indica trastornos de ansiedad postraumáticos (agorafobia, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad por separación, fobia social).   Caracterizando un cuadro clínico a menudo severo, la concurrencia de síntomas psicóticos postraumáticos y crónicos no es inusual (esquizofrenia postraumática, depresión postraumática con características psicóticas congruentes con el estado de ánimo, trastorno psicótico postraumático no esquizofrénico y reacción bipolar al trauma). Una lesión física que ocurre al mismo tiempo que una exposición traumática aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno de estrés postraumático más tarde que, a su vez, afecta la percepción subjetiva de la salud física (desarrollo de trastornos somatomorfos y psicosomáticos, comorbilidad con una síndrome post-concusión).   El trauma puede causar una ruptura en la biografía de una persona, también en su funcionamiento fisiológico interno como en sus actividades sociales (impactos de funciones y comportamientos instintivos, cambios de personalidad y dificultades de ajuste en la vida profesional y personal). Aunque es necesaria una nomenclatura para las descripciones semiológicas, también se debe realizar un análisis exhaustivo del funcionamiento psicológico general del paciente.   Auxéméry Y. Presse Med. 2018;47(5):423‐430. doi:10.1016/j.lpm.2017.12.006. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0755498218300186?via%3Dihub
    May 26, 2020 467
  • 21 May 2020
    Los modelos animales de miedo y ansiedad proporcionan información importante sobre los síntomas relacionados con la ansiedad en humanos. Las condiciones físicas ambientales y el contacto social influyen en el comportamiento y la plasticidad cerebral, particularmente en las primeras etapas de desarrollo y tienen efectos duraderos que alcanzan incluso la edad adulta. Sin embargo, el beneficio potencial que tiene la exposición a un ambiente enriquecido en las ratas criadas en forma aislada no se comprende completamente.   El objetivo de los autores del artículo citado fue investigar los efectos de distintas condiciones de vivienda y la reversibilidad de los mismos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo en las ratas. En la fase I, compararon los efectos de las diferentes condiciones de vivienda (enriquecimiento ambiental, control y aislamiento social) sobre los comportamientos de ansiedad en varias modalidades experimentales: prueba de campo abierto, laberinto elevado y condicionamiento del miedo.   Encontraron efectos más fuertes de las condiciones de vivienda en las pruebas de comportamiento cuando se induce al destete (fase I), que más tarde en el desarrollo (fase II). Después de un mes, las ratas de ambiente enriquecido mostraron menos conductas relacionadas con la ansiedad y más “parálisis” en la prueba de condicionamiento del miedo. En la fase II, evaluaron la potencial reversibilidad de los efectos de las estas mismas condiciones de vivienda con los mismos parámetros de comportamiento, observando una tendencia de conducta tal que los grupos comenzaron a gestionarse de manera similar a sus nuevos parámetros ambientales, principalmente en pruebas de campo abierto.   Estos resultados sugieren que las condiciones de vivienda al destete pueden tener efectos duraderos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo. Debido a que los cambios de comportamiento observados después de la reversión del aislamiento en la edad adulta fueron parciales, los investigadores sugieren que podría ser necesario más tiempo de enriquecimiento social y físico para promover cambios importantes en el comportamiento a esta edad.   Mora-Gallegos A, Fornaguera J. Behav Processes. 2019;158:59‐69. doi:10.1016/j.beproc.2018.10.022. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0376635718302560?via%3Dihub  
    325 Posted by APM NET .
  • Los modelos animales de miedo y ansiedad proporcionan información importante sobre los síntomas relacionados con la ansiedad en humanos. Las condiciones físicas ambientales y el contacto social influyen en el comportamiento y la plasticidad cerebral, particularmente en las primeras etapas de desarrollo y tienen efectos duraderos que alcanzan incluso la edad adulta. Sin embargo, el beneficio potencial que tiene la exposición a un ambiente enriquecido en las ratas criadas en forma aislada no se comprende completamente.   El objetivo de los autores del artículo citado fue investigar los efectos de distintas condiciones de vivienda y la reversibilidad de los mismos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo en las ratas. En la fase I, compararon los efectos de las diferentes condiciones de vivienda (enriquecimiento ambiental, control y aislamiento social) sobre los comportamientos de ansiedad en varias modalidades experimentales: prueba de campo abierto, laberinto elevado y condicionamiento del miedo.   Encontraron efectos más fuertes de las condiciones de vivienda en las pruebas de comportamiento cuando se induce al destete (fase I), que más tarde en el desarrollo (fase II). Después de un mes, las ratas de ambiente enriquecido mostraron menos conductas relacionadas con la ansiedad y más “parálisis” en la prueba de condicionamiento del miedo. En la fase II, evaluaron la potencial reversibilidad de los efectos de las estas mismas condiciones de vivienda con los mismos parámetros de comportamiento, observando una tendencia de conducta tal que los grupos comenzaron a gestionarse de manera similar a sus nuevos parámetros ambientales, principalmente en pruebas de campo abierto.   Estos resultados sugieren que las condiciones de vivienda al destete pueden tener efectos duraderos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo. Debido a que los cambios de comportamiento observados después de la reversión del aislamiento en la edad adulta fueron parciales, los investigadores sugieren que podría ser necesario más tiempo de enriquecimiento social y físico para promover cambios importantes en el comportamiento a esta edad.   Mora-Gallegos A, Fornaguera J. Behav Processes. 2019;158:59‐69. doi:10.1016/j.beproc.2018.10.022. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0376635718302560?via%3Dihub  
    May 21, 2020 325
  • 12 May 2020
    Los trastornos por uso de sustancias (TUS) son altamente prevalentes. Estos implican ciclos viciosos de atracones seguidos de períodos ocasionales de abstinencia con recaídas frecuentes a pesar del tratamiento y las consecuencias médicas y psicosociales adversas. Existe evidencia convincente de que los eventos estresantes tempranos, así como los de la adultez, son factores de riesgo para el desarrollo de la adicción y sirven como señales que desencadenan las recaídas. Sin embargo, el hecho de que no todas las personas que enfrentan eventos traumáticos desarrollen adicción a las drogas lícitas o ilícitas sugiere la existencia de factores resilientes individuales y/o familiares que protegen a estas personas mentalmente sanas.   En el artículo citado, el autor da una breve descripción de las bases epigenéticas de las respuestas a eventos estresantes y de los cambios epigenéticos asociados con la administración de drogas de abuso. También analiza la psicobiología de la resiliencia y las alteraciones en los marcadores epigenéticos que se han observado en modelos de resiliencia. Finalmente, sugiere la posibilidad de que el tratamiento de la adicción implique enfoques cognitivos y farmacológicos que mejoren la resiliencia en individuos en riesgo. Sugiere también que enfoques similares también deberían usarse con pacientes que ya han sucumbido a los efectos nefastos de las sustancias adictivas.   Cadet JL. Mol Neurobiol. 2016;53(1):545‐560. doi:10.1007/s12035-014-9040-y. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4703633/  
    300 Posted by APM NET .
  • Los trastornos por uso de sustancias (TUS) son altamente prevalentes. Estos implican ciclos viciosos de atracones seguidos de períodos ocasionales de abstinencia con recaídas frecuentes a pesar del tratamiento y las consecuencias médicas y psicosociales adversas. Existe evidencia convincente de que los eventos estresantes tempranos, así como los de la adultez, son factores de riesgo para el desarrollo de la adicción y sirven como señales que desencadenan las recaídas. Sin embargo, el hecho de que no todas las personas que enfrentan eventos traumáticos desarrollen adicción a las drogas lícitas o ilícitas sugiere la existencia de factores resilientes individuales y/o familiares que protegen a estas personas mentalmente sanas.   En el artículo citado, el autor da una breve descripción de las bases epigenéticas de las respuestas a eventos estresantes y de los cambios epigenéticos asociados con la administración de drogas de abuso. También analiza la psicobiología de la resiliencia y las alteraciones en los marcadores epigenéticos que se han observado en modelos de resiliencia. Finalmente, sugiere la posibilidad de que el tratamiento de la adicción implique enfoques cognitivos y farmacológicos que mejoren la resiliencia en individuos en riesgo. Sugiere también que enfoques similares también deberían usarse con pacientes que ya han sucumbido a los efectos nefastos de las sustancias adictivas.   Cadet JL. Mol Neurobiol. 2016;53(1):545‐560. doi:10.1007/s12035-014-9040-y. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4703633/  
    May 12, 2020 300
  • 12 May 2020
    La evidencia acumulada ha demostrado la importancia de las células gliales en la neurobiología del trastorno bipolar. La microglía activada y las citocinas inflamatorias se han señalado como posibles biomarcadores del trastorno bipolar.   De hecho, estudios recientes han demostrado que el trastorno bipolar implica activación microglial en el hipocampo y alteraciones en las citocinas periféricas, lo que sugiere un posible vínculo entre la neuroinflamación y la toxicidad periférica. Estas anormalidades también pueden ser los fundamentos biológicos de los resultados relacionados con la neuroprogresión, como el deterioro cognitivo y los cambios cerebrales.   Además, los astrocitos pueden tener un papel en la progresión del trastorno bipolar, ya que estas células amplifican la respuesta inflamatoria y mantienen la homeostasis del glutamato, previniendo la excitotoxicidad. La presente revisión tiene como objetivo discutir las interacciones neurona-glía y su papel en la fisiopatología y el tratamiento del trastorno bipolar.   Pinto JV, Passos IC, Librenza-Garcia D, et al. Curr Neuropharmacol. 2018;16(5):519‐532. doi:10.2174/1570159X15666170828170921. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5997869/
    273 Posted by APM NET .
  • La evidencia acumulada ha demostrado la importancia de las células gliales en la neurobiología del trastorno bipolar. La microglía activada y las citocinas inflamatorias se han señalado como posibles biomarcadores del trastorno bipolar.   De hecho, estudios recientes han demostrado que el trastorno bipolar implica activación microglial en el hipocampo y alteraciones en las citocinas periféricas, lo que sugiere un posible vínculo entre la neuroinflamación y la toxicidad periférica. Estas anormalidades también pueden ser los fundamentos biológicos de los resultados relacionados con la neuroprogresión, como el deterioro cognitivo y los cambios cerebrales.   Además, los astrocitos pueden tener un papel en la progresión del trastorno bipolar, ya que estas células amplifican la respuesta inflamatoria y mantienen la homeostasis del glutamato, previniendo la excitotoxicidad. La presente revisión tiene como objetivo discutir las interacciones neurona-glía y su papel en la fisiopatología y el tratamiento del trastorno bipolar.   Pinto JV, Passos IC, Librenza-Garcia D, et al. Curr Neuropharmacol. 2018;16(5):519‐532. doi:10.2174/1570159X15666170828170921. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5997869/
    May 12, 2020 273
  • 30 Apr 2020
    La Red Canadiense para el Tratamiento del Estado de Ánimo y la Ansiedad (CANMAT) realizó una revisión de las pautas del 2009 actualizando, la evidencia y las recomendaciones. El alcance de las directrices de 2016 sigue siendo el manejo del trastorno depresivo mayor (TDM) en adultos, con un público objetivo de psiquiatras y otros profesionales de la salud mental.   Utilizando el formato de preguntas y respuestas, los investigadores realizaron una búsqueda sistematizada de literatura centrada en revisiones sistemáticas y meta-análisis. La evidencia se calificó utilizando criterios definidos por CANMAT para el nivel de evidencia. Las recomendaciones para las líneas de tratamiento se basaron en la calidad de la evidencia y el consenso de expertos clínicos. "Tratamientos farmacológicos" es la tercera de las seis secciones de directrices de 2016. Con poca información nueva sobre medicamentos más antiguos, las recomendaciones de tratamiento se centran en los antidepresivos de segunda generación.   Resultados: se proporcionan respuestas informadas por evidencia para 21 preguntas en 4 categorías amplias: 1) principios de manejo farmacológico, incluida la evaluación individualizada de los factores del paciente y la medicación para la selección de antidepresivos, el monitoreo regular y frecuente, y la evaluación de resultados clínicos y funcionales con medidas basadas en mediciones de cuidado; 2) aspectos comparativos de los medicamentos antidepresivos basados ​​en la eficacia, la tolerabilidad y la seguridad, incluidos los resúmenes de los medicamentos recientemente aprobados desde 2009; 3) enfoques prácticos para el manejo farmacológico, incluidas las interacciones farmacológicas y las recomendaciones de mantenimiento; y 4) manejar la respuesta inadecuada y la resistencia al tratamiento, con un enfoque en cambiar antidepresivos, aplicar tratamientos complementarios y agentes nuevos y emergentes.   Conclusiones: Los tratamientos farmacológicos basados ​​en la evidencia están disponibles para el tratamiento de primera línea de TDM y para el manejo de su respuesta inadecuada. Sin embargo, dadas las limitaciones de la base de evidencia, el manejo farmacológico del TDM todavía depende de los tratamientos a medida del paciente.   Kennedy SH, Lam RW, McIntyre RS, et al. Can J Psychiatry. 2016;61(9):540–560. doi:10.1177/0706743716659417 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4994790/  
    318 Posted by APM NET .
  • La Red Canadiense para el Tratamiento del Estado de Ánimo y la Ansiedad (CANMAT) realizó una revisión de las pautas del 2009 actualizando, la evidencia y las recomendaciones. El alcance de las directrices de 2016 sigue siendo el manejo del trastorno depresivo mayor (TDM) en adultos, con un público objetivo de psiquiatras y otros profesionales de la salud mental.   Utilizando el formato de preguntas y respuestas, los investigadores realizaron una búsqueda sistematizada de literatura centrada en revisiones sistemáticas y meta-análisis. La evidencia se calificó utilizando criterios definidos por CANMAT para el nivel de evidencia. Las recomendaciones para las líneas de tratamiento se basaron en la calidad de la evidencia y el consenso de expertos clínicos. "Tratamientos farmacológicos" es la tercera de las seis secciones de directrices de 2016. Con poca información nueva sobre medicamentos más antiguos, las recomendaciones de tratamiento se centran en los antidepresivos de segunda generación.   Resultados: se proporcionan respuestas informadas por evidencia para 21 preguntas en 4 categorías amplias: 1) principios de manejo farmacológico, incluida la evaluación individualizada de los factores del paciente y la medicación para la selección de antidepresivos, el monitoreo regular y frecuente, y la evaluación de resultados clínicos y funcionales con medidas basadas en mediciones de cuidado; 2) aspectos comparativos de los medicamentos antidepresivos basados ​​en la eficacia, la tolerabilidad y la seguridad, incluidos los resúmenes de los medicamentos recientemente aprobados desde 2009; 3) enfoques prácticos para el manejo farmacológico, incluidas las interacciones farmacológicas y las recomendaciones de mantenimiento; y 4) manejar la respuesta inadecuada y la resistencia al tratamiento, con un enfoque en cambiar antidepresivos, aplicar tratamientos complementarios y agentes nuevos y emergentes.   Conclusiones: Los tratamientos farmacológicos basados ​​en la evidencia están disponibles para el tratamiento de primera línea de TDM y para el manejo de su respuesta inadecuada. Sin embargo, dadas las limitaciones de la base de evidencia, el manejo farmacológico del TDM todavía depende de los tratamientos a medida del paciente.   Kennedy SH, Lam RW, McIntyre RS, et al. Can J Psychiatry. 2016;61(9):540–560. doi:10.1177/0706743716659417 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4994790/  
    Apr 30, 2020 318
  • 23 Apr 2020
    El trastorno depresivo mayor es una enfermedad a menudo crónica y recurrente. Si no se trata, puede provocar alteraciones progresivas en la estructura cerebral y la función de sus circuitos. Los hallazgos recientes sugieren que la farmacoterapia puede detener y posiblemente revertir esos efectos.   Tales hallazgos, junto con la evidencia de que un retraso en el tratamiento se asocia con resultados clínicos más pobres, subrayan la urgencia de tratar rápidamente la depresión para la recuperación completa. El tratamiento optimizado temprano, utilizando atención basada en mediciones y personalizando el manejo para cada paciente, puede proporcionar los mejores resultados posibles para cada caso particular.   El objetivo del artículo citado es presentar recomendaciones para utilizar un enfoque centrado en el paciente para proporcionar rápidamente un tratamiento farmacológico óptimo a aquellos con un trastorno depresivo mayor. Ofrecer un tratamiento para esta patología, será determinado por las características individuales del paciente (por ejemplo, síntomas predominantes, historial médico, comorbilidades), preferencias y expectativas del paciente y, críticamente, su propia definición de bienestar, brindando la mejor oportunidad para una recuperación funcional completa.   Oluboka OJ, Katzman MA, Habert J, et al. Int J Neuropsychopharmacol. 2018;21(2):128–144. doi:10.1093/ijnp/pyx081 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5793729/  
    262 Posted by APM NET .
  • El trastorno depresivo mayor es una enfermedad a menudo crónica y recurrente. Si no se trata, puede provocar alteraciones progresivas en la estructura cerebral y la función de sus circuitos. Los hallazgos recientes sugieren que la farmacoterapia puede detener y posiblemente revertir esos efectos.   Tales hallazgos, junto con la evidencia de que un retraso en el tratamiento se asocia con resultados clínicos más pobres, subrayan la urgencia de tratar rápidamente la depresión para la recuperación completa. El tratamiento optimizado temprano, utilizando atención basada en mediciones y personalizando el manejo para cada paciente, puede proporcionar los mejores resultados posibles para cada caso particular.   El objetivo del artículo citado es presentar recomendaciones para utilizar un enfoque centrado en el paciente para proporcionar rápidamente un tratamiento farmacológico óptimo a aquellos con un trastorno depresivo mayor. Ofrecer un tratamiento para esta patología, será determinado por las características individuales del paciente (por ejemplo, síntomas predominantes, historial médico, comorbilidades), preferencias y expectativas del paciente y, críticamente, su propia definición de bienestar, brindando la mejor oportunidad para una recuperación funcional completa.   Oluboka OJ, Katzman MA, Habert J, et al. Int J Neuropsychopharmacol. 2018;21(2):128–144. doi:10.1093/ijnp/pyx081 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5793729/  
    Apr 23, 2020 262
  • 15 Apr 2020
    Las drogas psicodélicas clásicas, como la psilocibina, la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) y la mescalina, se usaron ampliamente en psiquiatría antes de ser incluidas en el Anexo I de la Convención sobre Drogas de la ONU en 1967.   La experimentación y los ensayos clínicos realizados antes de la sanción legal sugieren que no son útiles para aquellos con trastornos psicóticos establecidos y deben evitarse en aquellos que puedan desarrollarlos. Sin embargo, aquellos con los denominados trastornos 'psiconeuróticos' llegaron a beneficiarse considerablemente de su tendencia a ‘distender’ los patrones de cognición y comportamiento inadaptados, que de otro modo serían fijos, particularmente cuando se administran en un entorno terapéutico de apoyo.   Los estudios previos a la prohibición en esta área fueron sub-óptimos, aunque una revisión sistemática reciente sobre los trastornos unipolares del estado de ánimo, así como un meta-análisis en alcoholismo han sugerido eficacia. La incidencia de eventos adversos graves parece ser baja. Desde 2006, se han realizado varios ensayos piloto y ensayos controlados aleatorios que utilizan psicodélicos (principalmente psilocibina) en diversos trastornos psiquiátricos no psicóticos.   Estos han proporcionado resultados alentadores que proporcionan evidencia inicial de seguridad y eficacia, sin embargo, los obstáculos legales y reglamentarios para otorgar licencias a los psicodélicos como medicamentos son formidables. El artículo citado resume los ensayos clínicos que utilizan psicodélicos antes y después de la prohibición, discute los desafíos metodológicos de realizar ensayos de buena calidad en esta área y considera un enfoque estratégico para las barreras legales y regulatorias para otorgar licencias a los psicodélicos como tratamiento en la psiquiatría convencional. Este artículo forma parte del número especial del journal Neuropharmacology titulado 'Psicodélicos: nuevas puertas, percepciones alteradas'.   Rucker JJH, Iliff J, Nutt DJ. Neuropharmacology. 2018;142:200–218. doi:10.1016/j.neuropharm.2017.12.040. https://spiral.imperial.ac.uk/handle/10044/1/56333  
    458 Posted by APM NET .
  • Las drogas psicodélicas clásicas, como la psilocibina, la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) y la mescalina, se usaron ampliamente en psiquiatría antes de ser incluidas en el Anexo I de la Convención sobre Drogas de la ONU en 1967.   La experimentación y los ensayos clínicos realizados antes de la sanción legal sugieren que no son útiles para aquellos con trastornos psicóticos establecidos y deben evitarse en aquellos que puedan desarrollarlos. Sin embargo, aquellos con los denominados trastornos 'psiconeuróticos' llegaron a beneficiarse considerablemente de su tendencia a ‘distender’ los patrones de cognición y comportamiento inadaptados, que de otro modo serían fijos, particularmente cuando se administran en un entorno terapéutico de apoyo.   Los estudios previos a la prohibición en esta área fueron sub-óptimos, aunque una revisión sistemática reciente sobre los trastornos unipolares del estado de ánimo, así como un meta-análisis en alcoholismo han sugerido eficacia. La incidencia de eventos adversos graves parece ser baja. Desde 2006, se han realizado varios ensayos piloto y ensayos controlados aleatorios que utilizan psicodélicos (principalmente psilocibina) en diversos trastornos psiquiátricos no psicóticos.   Estos han proporcionado resultados alentadores que proporcionan evidencia inicial de seguridad y eficacia, sin embargo, los obstáculos legales y reglamentarios para otorgar licencias a los psicodélicos como medicamentos son formidables. El artículo citado resume los ensayos clínicos que utilizan psicodélicos antes y después de la prohibición, discute los desafíos metodológicos de realizar ensayos de buena calidad en esta área y considera un enfoque estratégico para las barreras legales y regulatorias para otorgar licencias a los psicodélicos como tratamiento en la psiquiatría convencional. Este artículo forma parte del número especial del journal Neuropharmacology titulado 'Psicodélicos: nuevas puertas, percepciones alteradas'.   Rucker JJH, Iliff J, Nutt DJ. Neuropharmacology. 2018;142:200–218. doi:10.1016/j.neuropharm.2017.12.040. https://spiral.imperial.ac.uk/handle/10044/1/56333  
    Apr 15, 2020 458
  • 15 Apr 2020
    Este Informe sobre salud en casos de desastre se centra en el trabajo de un equipo de investigadores, en expansión para el 2016, que está explorando la dinámica de los comportamientos relacionados con el miedo en situaciones de amenaza masiva. Las conductas relacionadas con el miedo son comportamientos individuales o colectivos y acciones iniciadas en respuesta a reacciones de miedo que se desencadenan por una amenaza percibida o una exposición real a un evento potencialmente traumático.   Es importante destacar que las conductas relacionadas con el miedo modulan el riesgo futuro de daño. En el artículo se presentan escenarios de casos de desastre para ilustrar cómo funcionan los comportamientos relacionados con el miedo cuando un evento potencialmente traumático amenaza o pone en peligro la salud física y/o psicológica, el bienestar y la integridad de una población.   Estas respuestas conductuales pueden exacerbar el daño, dando lugar a consecuencias graves y, en ocasiones, mortales, como lo demuestra la pandemia del ébola en África occidental. Alternativamente, los comportamientos relacionados con el miedo pueden canalizarse de una manera constructiva y que salve vidas para motivar conductas protectoras que mitiguen o prevengan el daño, dependiendo de la naturaleza del escenario de amenaza que enfrenta la población.   La interacción entre los comportamientos relacionados con el miedo y una amenaza masiva está relacionada con el tipo, la magnitud y las consecuencias del encuentro de la población con la amenaza o peligro. La expresión de las conductas asociadas al miedo, que van desde la exacerbación del riesgo hasta la reducción del mismo, también están influenciados por propiedades de la amenaza como la previsibilidad, la familiaridad, lo controlable, la prevención y la intencionalidad.   Espinola M, Shultz JM, Espinel Z, et al. 2016;3(4):102–111. Published 2016 Nov 22. doi:10.1080/21665044.2016.1263141. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/21665044.2016.1263141
    419 Posted by APM NET .
  • Este Informe sobre salud en casos de desastre se centra en el trabajo de un equipo de investigadores, en expansión para el 2016, que está explorando la dinámica de los comportamientos relacionados con el miedo en situaciones de amenaza masiva. Las conductas relacionadas con el miedo son comportamientos individuales o colectivos y acciones iniciadas en respuesta a reacciones de miedo que se desencadenan por una amenaza percibida o una exposición real a un evento potencialmente traumático.   Es importante destacar que las conductas relacionadas con el miedo modulan el riesgo futuro de daño. En el artículo se presentan escenarios de casos de desastre para ilustrar cómo funcionan los comportamientos relacionados con el miedo cuando un evento potencialmente traumático amenaza o pone en peligro la salud física y/o psicológica, el bienestar y la integridad de una población.   Estas respuestas conductuales pueden exacerbar el daño, dando lugar a consecuencias graves y, en ocasiones, mortales, como lo demuestra la pandemia del ébola en África occidental. Alternativamente, los comportamientos relacionados con el miedo pueden canalizarse de una manera constructiva y que salve vidas para motivar conductas protectoras que mitiguen o prevengan el daño, dependiendo de la naturaleza del escenario de amenaza que enfrenta la población.   La interacción entre los comportamientos relacionados con el miedo y una amenaza masiva está relacionada con el tipo, la magnitud y las consecuencias del encuentro de la población con la amenaza o peligro. La expresión de las conductas asociadas al miedo, que van desde la exacerbación del riesgo hasta la reducción del mismo, también están influenciados por propiedades de la amenaza como la previsibilidad, la familiaridad, lo controlable, la prevención y la intencionalidad.   Espinola M, Shultz JM, Espinel Z, et al. 2016;3(4):102–111. Published 2016 Nov 22. doi:10.1080/21665044.2016.1263141. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/21665044.2016.1263141
    Apr 15, 2020 419
  • 07 Apr 2020
    Datos recientes han relacionado la ansiedad y sus trastornos en la vejez con una mayor morbilidad y mortalidad, especialmente en relación con una mayor carga cardiovascular y un mayor deterioro cognitivo. Clínicamente, los síntomas de ansiedad pueden ser más difíciles de encontrar en adultos mayores, ya que son menos precisos para identificar este tipo de manifestaciones y tienden a minimizar los síntomas al atribuirlos a una enfermedad física. Aunque los ISRS han demostrado ser más efectivos que la psicoterapia en los trastornos de ansiedad al final de la vida, muchos sujetos ansiosos de edad avanzada prefieren intervenciones psicoterapéuticas. Estas intervenciones parecen funcionar mejor cuando se adaptan a las necesidades, expectativas y antecedentes culturales de los pacientes en esta etapa vital. Andreescu C, Lee S. Adv Exp Med Biol. 2020;1191:561–576. doi:10.1007/978-981-32-9705-0_28. https://link.springer.com/chapter/10.1007%2F978-981-32-9705-0_28
    460 Posted by APM NET .
  • Datos recientes han relacionado la ansiedad y sus trastornos en la vejez con una mayor morbilidad y mortalidad, especialmente en relación con una mayor carga cardiovascular y un mayor deterioro cognitivo. Clínicamente, los síntomas de ansiedad pueden ser más difíciles de encontrar en adultos mayores, ya que son menos precisos para identificar este tipo de manifestaciones y tienden a minimizar los síntomas al atribuirlos a una enfermedad física. Aunque los ISRS han demostrado ser más efectivos que la psicoterapia en los trastornos de ansiedad al final de la vida, muchos sujetos ansiosos de edad avanzada prefieren intervenciones psicoterapéuticas. Estas intervenciones parecen funcionar mejor cuando se adaptan a las necesidades, expectativas y antecedentes culturales de los pacientes en esta etapa vital. Andreescu C, Lee S. Adv Exp Med Biol. 2020;1191:561–576. doi:10.1007/978-981-32-9705-0_28. https://link.springer.com/chapter/10.1007%2F978-981-32-9705-0_28
    Apr 07, 2020 460