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  • 05 Mar 2019
    Las personas con parafilias tienen intereses sexuales que son inusuales, lo cual incluye objetos, lugares o individuos – incluso inanimados - (niños, cadáveres). El estudio citado explora los zoófilos (= PSA, personas que tienen sexo con animales) a través de un reclutamiento llevado a cabo en Internet. Para ello se realizó una encuesta de diseño propio a través de Internet, en foros de discusión populares dirigidos a las comunidades de PSA. Todas las respuestas se cuantificaron como porcentaje de acuerdo con una de las posibles opciones de respuesta, más la interpretación de los datos cualitativos que pueden haber sido suministrados en un espacio adicional.   RESULTADOS: Las preguntas de la encuesta se categorizaron temáticamente en cuatro grupos: visión del mundo, espacio personal, vida sexual y espacio en línea. Las PSA son notablemente autoconscientes de su sexualidad y reconocen que su comportamiento es ilegal (a pesar de que lo perciben como una expresión de amor); a menudo relacionan sus luchas por encontrar aceptación social con la homosexualidad, creyendo que una forma de des-estigmatizarlas sería eliminar la zoofilia de la lista de trastornos enumerados en el DSM. Con respecto a la vida sexual, la PSA cree que la calidad del sexo con animales es mucho mayor que con los humanos, y tanto las características físicas como la presencia de un pelaje, pueden provocar un aumento sexual, especialmente al ver animales en público. Las PSA utilizan Internet para encontrar contenido relacionado y conectarse con otras PSA; estas amistades de la red generalmente no se extienden más allá de las conversaciones en línea, dado que las PSA tienden a desconfiar de otros zoófilos, particularmente en el área de la seguridad personal.   CONCLUSIONES: Una de las bases más esenciales de la zoofilia es el comportamiento de búsqueda de relaciones, así como el interés en formar una relación a largo plazo con un compañero animal.   Sendler DJ. J Forensic Leg Med. 2019 Jan 4;62:44-51. doi: 10.1016/j.jflm.2018.12.010. [Epub ahead of print] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1752928X18302452?via%3Dihub  
    47 Publicado por APM NET .
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    Las personas con parafilias tienen intereses sexuales que son inusuales, lo cual incluye objetos, lugares o individuos – incluso inanimados - (niños, cadáveres). El estudio citado explora los zoófilos (= PSA, personas que tienen sexo con animales) a través de un reclutamiento llevado a cabo en Internet. Para ello se realizó una encuesta de diseño propio a través de Internet, en foros de discusión populares dirigidos a las comunidades de PSA. Todas las respuestas se cuantificaron como porcentaje de acuerdo con una de las posibles opciones de respuesta, más la interpretación de los datos cualitativos que pueden haber sido suministrados en un espacio adicional.   RESULTADOS: Las preguntas de la encuesta se categorizaron temáticamente en cuatro grupos: visión del mundo, espacio personal, vida sexual y espacio en línea. Las PSA son notablemente autoconscientes de su sexualidad y reconocen que su comportamiento es ilegal (a pesar de que lo perciben como una expresión de amor); a menudo relacionan sus luchas por encontrar aceptación social con la homosexualidad, creyendo que una forma de des-estigmatizarlas sería eliminar la zoofilia de la lista de trastornos enumerados en el DSM. Con respecto a la vida sexual, la PSA cree que la calidad del sexo con animales es mucho mayor que con los humanos, y tanto las características físicas como la presencia de un pelaje, pueden provocar un aumento sexual, especialmente al ver animales en público. Las PSA utilizan Internet para encontrar contenido relacionado y conectarse con otras PSA; estas amistades de la red generalmente no se extienden más allá de las conversaciones en línea, dado que las PSA tienden a desconfiar de otros zoófilos, particularmente en el área de la seguridad personal.   CONCLUSIONES: Una de las bases más esenciales de la zoofilia es el comportamiento de búsqueda de relaciones, así como el interés en formar una relación a largo plazo con un compañero animal.   Sendler DJ. J Forensic Leg Med. 2019 Jan 4;62:44-51. doi: 10.1016/j.jflm.2018.12.010. [Epub ahead of print] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1752928X18302452?via%3Dihub  
    Mar 05, 2019 47
  • 27 Feb 2019
    Las condiciones somáticas y psicopatológicas (por ejemplo, ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático y somatización) son frecuentes entre los inmigrantes que pertenecen a varios grupos étnicos. Los hallazgos mundiales sobre la epidemiología con respecto a condiciones mentales específicas todavía varían con respecto a diferentes muestras y contextos de migración. Esta inconsistencia también es válida en la incidencia de la somatización entre los migrantes. El estudio citado llevó a cabo una revisión sistemática que analiza la relación entre migración y somatización al proporcionar una síntesis de datos cualitativos de artículos de investigación originales sobre el tema. De acuerdo con las pautas de PRISMA, se realizó una búsqueda sistemática de la literatura en PubMed, Scopus, ISI Web of Science, PsycINFO, Google Scholar y ScienceDirect. Los artículos se seleccionaron utilizando múltiples combinaciones de términos de búsqueda relevantes (por ejemplo, somatización definida y trastornos relacionados, y estado de migración). Se realizaron búsquedas sistemáticas en cada base de datos desde enero de 2000 hasta diciembre de 2017. La búsqueda inicial identificó 338 registros, de los cuales 42 informes de investigación cumplieron con los criterios de inclusión predefinidos y se analizaron. La mayoría de los estudios (n= 38; 90%) fueron de corte transversal. Los principales hallazgos de este estudio son que los migrantes con somatización exhibieron más dificultades psicológicas, tuvieron una mayor necesidad percibida de utilizar los servicios de salud y reportaron más dificultades de vida post-migración y/o trastorno de estrés postraumático que aquellos sin somatización. También se encontró que las características individuales específicas median la asociación entre somatización y migración. Se encontró que la prevalencia y los correlatos de la somatización variaron entre los grupos de inmigrantes, dependiendo de la variación cultural y las razones de la migración, la exposición al estrés, los modelos explicativos de la enfermedad, el afrontamiento y otras variables individuales. Conclusión: la somatización es un desafío para los profesionales de la salud debido a su naturaleza vaga. En este sentido, el manejo clínico de los pacientes inmigrantes debe incluir mayores esfuerzos para abordar la angustia emocional, con especial atención a las diferencias sociales, culturales y lingüísticas. Lanzara R et al. Front Psychol. 2019 Jan 17;9:2792. doi: 10.3389/fpsyg.2018.02792. eCollection 2018. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2018.02792/full  
    102 Publicado por APM NET .
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    Las condiciones somáticas y psicopatológicas (por ejemplo, ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático y somatización) son frecuentes entre los inmigrantes que pertenecen a varios grupos étnicos. Los hallazgos mundiales sobre la epidemiología con respecto a condiciones mentales específicas todavía varían con respecto a diferentes muestras y contextos de migración. Esta inconsistencia también es válida en la incidencia de la somatización entre los migrantes. El estudio citado llevó a cabo una revisión sistemática que analiza la relación entre migración y somatización al proporcionar una síntesis de datos cualitativos de artículos de investigación originales sobre el tema. De acuerdo con las pautas de PRISMA, se realizó una búsqueda sistemática de la literatura en PubMed, Scopus, ISI Web of Science, PsycINFO, Google Scholar y ScienceDirect. Los artículos se seleccionaron utilizando múltiples combinaciones de términos de búsqueda relevantes (por ejemplo, somatización definida y trastornos relacionados, y estado de migración). Se realizaron búsquedas sistemáticas en cada base de datos desde enero de 2000 hasta diciembre de 2017. La búsqueda inicial identificó 338 registros, de los cuales 42 informes de investigación cumplieron con los criterios de inclusión predefinidos y se analizaron. La mayoría de los estudios (n= 38; 90%) fueron de corte transversal. Los principales hallazgos de este estudio son que los migrantes con somatización exhibieron más dificultades psicológicas, tuvieron una mayor necesidad percibida de utilizar los servicios de salud y reportaron más dificultades de vida post-migración y/o trastorno de estrés postraumático que aquellos sin somatización. También se encontró que las características individuales específicas median la asociación entre somatización y migración. Se encontró que la prevalencia y los correlatos de la somatización variaron entre los grupos de inmigrantes, dependiendo de la variación cultural y las razones de la migración, la exposición al estrés, los modelos explicativos de la enfermedad, el afrontamiento y otras variables individuales. Conclusión: la somatización es un desafío para los profesionales de la salud debido a su naturaleza vaga. En este sentido, el manejo clínico de los pacientes inmigrantes debe incluir mayores esfuerzos para abordar la angustia emocional, con especial atención a las diferencias sociales, culturales y lingüísticas. Lanzara R et al. Front Psychol. 2019 Jan 17;9:2792. doi: 10.3389/fpsyg.2018.02792. eCollection 2018. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2018.02792/full  
    Feb 27, 2019 102
  • 26 Feb 2019
    La disfunción de los recuerdos alocéntricos y egocéntricos es una de las características principales de los trastornos psiquiátricos. Existen algunos estudios de navegación sobre estos recuerdos en la esquizofrenia y los trastornos bipolares, pero faltan estudios en el trastorno esquizoafectivo. El estudio citado tiene como objetivo explorar los déficits de navegación alocéntrica y egocéntrica en estos sijetos utilizando una tarea de navegación de realidad virtual avanzada (VRNT) desarrollada recientemente. 20 pacientes con esquizofrenia y 20 con trastorno esquizoafectivo se compararon con 20 sujetos voluntarios normales en VRNT que consistían en un vecindario virtual (memoria alocéntrica) y un laberinto virtual (memoria egocéntrica). En comparación con el trastorno esquizoafectivo y los sujetos de control, los pacientes con esquizofrenia tuvieron el peor desempeño tanto en el vecindario virtual como en las tareas del laberinto virtual. La memoria alocéntrica en los pacientes con esquizofrenia y en aquellos con trastorno esquizoafectivo estaba más deteriorada que la memoria egocéntrica (p ˂ 0,001). Sin embargo, los pacientes con trastorno esquizoafectivo obtuvieron mejores resultados en la memoria egocéntrica que aquellos con esquizofrenia, ya que tenían menos errores en el laberinto virtual. Se concluyó que la memoria alocéntrica está más deteriorada que la egocéntrica tanto en el trastorno esquizoafectivo como en los pacientes con esquizofrenia, mientras que los pacientes con trastorno esquizoafectivo tuvieron un mejor desempeño en la memoria egocéntrica que los pacientes con esquizofrenia. También se llegó a la conclusión de que los déficits de memoria alocéntrica pueden ayudar a diferenciar a los pacientes con esquizofrenia y trastorno esquizoafectivo de los participantes sanos, mientras que los déficits de memoria egocéntricos pueden utilizarse para distinguirlos entre sí. Kargar M et al. Psychiatry Res. 2019 Jan 11;273:378-386. doi: 10.1016/j.psychres.2019.01.037. [Epub ahead of print] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165178118306668?via%3Dihub    
    130 Publicado por APM NET .
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    La disfunción de los recuerdos alocéntricos y egocéntricos es una de las características principales de los trastornos psiquiátricos. Existen algunos estudios de navegación sobre estos recuerdos en la esquizofrenia y los trastornos bipolares, pero faltan estudios en el trastorno esquizoafectivo. El estudio citado tiene como objetivo explorar los déficits de navegación alocéntrica y egocéntrica en estos sijetos utilizando una tarea de navegación de realidad virtual avanzada (VRNT) desarrollada recientemente. 20 pacientes con esquizofrenia y 20 con trastorno esquizoafectivo se compararon con 20 sujetos voluntarios normales en VRNT que consistían en un vecindario virtual (memoria alocéntrica) y un laberinto virtual (memoria egocéntrica). En comparación con el trastorno esquizoafectivo y los sujetos de control, los pacientes con esquizofrenia tuvieron el peor desempeño tanto en el vecindario virtual como en las tareas del laberinto virtual. La memoria alocéntrica en los pacientes con esquizofrenia y en aquellos con trastorno esquizoafectivo estaba más deteriorada que la memoria egocéntrica (p ˂ 0,001). Sin embargo, los pacientes con trastorno esquizoafectivo obtuvieron mejores resultados en la memoria egocéntrica que aquellos con esquizofrenia, ya que tenían menos errores en el laberinto virtual. Se concluyó que la memoria alocéntrica está más deteriorada que la egocéntrica tanto en el trastorno esquizoafectivo como en los pacientes con esquizofrenia, mientras que los pacientes con trastorno esquizoafectivo tuvieron un mejor desempeño en la memoria egocéntrica que los pacientes con esquizofrenia. También se llegó a la conclusión de que los déficits de memoria alocéntrica pueden ayudar a diferenciar a los pacientes con esquizofrenia y trastorno esquizoafectivo de los participantes sanos, mientras que los déficits de memoria egocéntricos pueden utilizarse para distinguirlos entre sí. Kargar M et al. Psychiatry Res. 2019 Jan 11;273:378-386. doi: 10.1016/j.psychres.2019.01.037. [Epub ahead of print] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165178118306668?via%3Dihub    
    Feb 26, 2019 130
  • 25 Feb 2019
    Existe controversia sobre el papel del estrés y la depresión en la fisiopatología de la diabetes mellitus tipo 2. Se ha demostrado que la depresión aumenta el riesgo de resistencia progresiva a la insulina y de la incidencia de diabetes mellitus tipo 2 en estudios múltiples, mientras que la asociación del estrés con la diabetes es menos clara, debido a las diferencias en los diseños de los estudios y en las formas y la determinación del estrés. Los sistemas biológicos involucrados en la adaptación que median el vínculo entre el estrés y las funciones fisiológicas incluyen el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA) y los sistemas autónomo nervioso e inmunológico. El eje HPA es un sistema estrechamente regulado que representa uno de los mecanismos del cuerpo para responder al estrés agudo y crónico. La depresión está asociada con alteraciones transversales y longitudinales en la curva diurna de cortisol, incluida una respuesta matutina de  cortisol embotada y un aplanamiento de la curva diurna del mismo. El aplanamiento de la curva diurna de cortisol también se asocia con resistencia a la insulina y diabetes mellitus tipo 2. El artículo citado revisa y resume la evidencia que respalda la desregulación del eje HPA como un vínculo biológico importante entre el estrés, la depresión y la diabetes mellitus tipo 2.       Joseph JJ, Golden SH. Ann N Y Acad Sci. 2017 Mar;1391(1):20-34. doi: 10.1111/nyas.13217. Epub 2016 Oct 17. Cortisol y Estrés: El nexo entre Diabetes y Depresión. https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/nyas.13217
    364 Publicado por APM NET .
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    Existe controversia sobre el papel del estrés y la depresión en la fisiopatología de la diabetes mellitus tipo 2. Se ha demostrado que la depresión aumenta el riesgo de resistencia progresiva a la insulina y de la incidencia de diabetes mellitus tipo 2 en estudios múltiples, mientras que la asociación del estrés con la diabetes es menos clara, debido a las diferencias en los diseños de los estudios y en las formas y la determinación del estrés. Los sistemas biológicos involucrados en la adaptación que median el vínculo entre el estrés y las funciones fisiológicas incluyen el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA) y los sistemas autónomo nervioso e inmunológico. El eje HPA es un sistema estrechamente regulado que representa uno de los mecanismos del cuerpo para responder al estrés agudo y crónico. La depresión está asociada con alteraciones transversales y longitudinales en la curva diurna de cortisol, incluida una respuesta matutina de  cortisol embotada y un aplanamiento de la curva diurna del mismo. El aplanamiento de la curva diurna de cortisol también se asocia con resistencia a la insulina y diabetes mellitus tipo 2. El artículo citado revisa y resume la evidencia que respalda la desregulación del eje HPA como un vínculo biológico importante entre el estrés, la depresión y la diabetes mellitus tipo 2.       Joseph JJ, Golden SH. Ann N Y Acad Sci. 2017 Mar;1391(1):20-34. doi: 10.1111/nyas.13217. Epub 2016 Oct 17. Cortisol y Estrés: El nexo entre Diabetes y Depresión. https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/nyas.13217
    Feb 25, 2019 364
  • 25 Feb 2019
    La Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) publicó previamente directrices de tratamiento para el trastorno bipolar en 2005, junto con comentarios internacionales y actualizaciones posteriores en 2007, 2009 y 2013. Las últimas dos actualizaciones fueron publicadas en colaboración con la International Society for Bipolar Disorders (ISBD). Las directrices de tratamiento de CANMAT e ISBD de 2018 representan avances significativos en este campo desde la publicación de la última edición completa en 2005, que incluye actualizaciones de diagnóstico y tratamiento, así como nuevas investigaciones sobre intervenciones farmacológicas y psicológicas. Estos avances se han traducido en recomendaciones claras y fáciles de usar para los tratamientos de primera, segunda y tercera línea, teniendo en cuenta los niveles de evidencia para su eficacia, el apoyo clínico basado en la experiencia y las clasificaciones consensuadas de seguridad, tolerabilidad y riesgos emergentes del cambio de tratamiento. Como novedad en estas pautas, se crearon clasificaciones jerárquicas para los manejos de primera y segunda línea recomendados para la manía aguda, la depresión aguda y el tratamiento de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I. Creada al considerar el impacto de cada tratamiento en todas las fases de la enfermedad, esta jerarquía ayudará a los médicos a tomar decisiones de tratamiento basadas en la evidencia. El litio, la quetiapina, el divalproato, la asenapina, el aripiprazol, la paliperidona, la risperidona y la cariprazina, solos o en combinación, se recomiendan como tratamientos de primera línea para la manía aguda. Las opciones de primera línea para la depresión en Trastorno Bipolar tipo I incluyen quetiapina, lurasidona más litio o divalproato, litio, lamotrigina, lurasidona, o lamotrigina como coadyuvante. Si bien los medicamentos que han demostrado ser efectivos para la fase aguda generalmente deben continuarse durante la fase de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I, existen algunas excepciones (como los antidepresivos); y los datos disponibles sugieren que la monoterapia con litio, quetiapina, divalproato, lamotrigina, asenapina y aripiprazol, o los tratamientos combinados, deben considerarse de primera línea para aquellos que inician o cambian el tratamiento durante la fase de mantenimiento. Además de abordar los problemas en el Trastorno Bipolar tipo I, estas directrices también proporcionan una visión general y recomendaciones para el tratamiento clínico del Trastorno Bipolar tipo II, así como consejos sobre poblaciones específicas, como mujeres en diversas etapas del ciclo reproductivo, niños y niñas, adolescentes y adultos mayores. También hay discusiones sobre el impacto de las comorbilidades psiquiátricas y médicas específicas, como el consumo de sustancias, la ansiedad y los trastornos metabólicos. Finalmente, se brinda una visión general de los problemas relacionados con la seguridad y el monitoreo. Los grupos de CANMAT e ISBD esperan que estas pautas se conviertan en una herramienta valiosa para los profesionales de todo el mundo.   Yatham LN et al. Bipolar Disord. 2018 Mar;20(2):97-170. doi: 10.1111/bdi.12609. Epub 2018 Mar 14. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/bdi.12609
    379 Publicado por APM NET .
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    La Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) publicó previamente directrices de tratamiento para el trastorno bipolar en 2005, junto con comentarios internacionales y actualizaciones posteriores en 2007, 2009 y 2013. Las últimas dos actualizaciones fueron publicadas en colaboración con la International Society for Bipolar Disorders (ISBD). Las directrices de tratamiento de CANMAT e ISBD de 2018 representan avances significativos en este campo desde la publicación de la última edición completa en 2005, que incluye actualizaciones de diagnóstico y tratamiento, así como nuevas investigaciones sobre intervenciones farmacológicas y psicológicas. Estos avances se han traducido en recomendaciones claras y fáciles de usar para los tratamientos de primera, segunda y tercera línea, teniendo en cuenta los niveles de evidencia para su eficacia, el apoyo clínico basado en la experiencia y las clasificaciones consensuadas de seguridad, tolerabilidad y riesgos emergentes del cambio de tratamiento. Como novedad en estas pautas, se crearon clasificaciones jerárquicas para los manejos de primera y segunda línea recomendados para la manía aguda, la depresión aguda y el tratamiento de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I. Creada al considerar el impacto de cada tratamiento en todas las fases de la enfermedad, esta jerarquía ayudará a los médicos a tomar decisiones de tratamiento basadas en la evidencia. El litio, la quetiapina, el divalproato, la asenapina, el aripiprazol, la paliperidona, la risperidona y la cariprazina, solos o en combinación, se recomiendan como tratamientos de primera línea para la manía aguda. Las opciones de primera línea para la depresión en Trastorno Bipolar tipo I incluyen quetiapina, lurasidona más litio o divalproato, litio, lamotrigina, lurasidona, o lamotrigina como coadyuvante. Si bien los medicamentos que han demostrado ser efectivos para la fase aguda generalmente deben continuarse durante la fase de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I, existen algunas excepciones (como los antidepresivos); y los datos disponibles sugieren que la monoterapia con litio, quetiapina, divalproato, lamotrigina, asenapina y aripiprazol, o los tratamientos combinados, deben considerarse de primera línea para aquellos que inician o cambian el tratamiento durante la fase de mantenimiento. Además de abordar los problemas en el Trastorno Bipolar tipo I, estas directrices también proporcionan una visión general y recomendaciones para el tratamiento clínico del Trastorno Bipolar tipo II, así como consejos sobre poblaciones específicas, como mujeres en diversas etapas del ciclo reproductivo, niños y niñas, adolescentes y adultos mayores. También hay discusiones sobre el impacto de las comorbilidades psiquiátricas y médicas específicas, como el consumo de sustancias, la ansiedad y los trastornos metabólicos. Finalmente, se brinda una visión general de los problemas relacionados con la seguridad y el monitoreo. Los grupos de CANMAT e ISBD esperan que estas pautas se conviertan en una herramienta valiosa para los profesionales de todo el mundo.   Yatham LN et al. Bipolar Disord. 2018 Mar;20(2):97-170. doi: 10.1111/bdi.12609. Epub 2018 Mar 14. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/bdi.12609
    Feb 25, 2019 379
  • 21 Feb 2019
    Si bien la resiliencia asociada al estrés constituye un factor de riesgo reconocido para el desarrollo de enfermedades somáticas y psiquiátricas en general, el conocimiento sobre cómo la variación individual de la vulnerabilidad al estrés puede influir específicamente en los riesgos a largo plazo de conductas de salud desfavorables es limitado. La investigación citada es un estudio de cohorte sueco, el cual presenta como objetivo investigar la asociación entre la resiliencia al estrés en la adolescencia tardía y cómo esta puede afectar el uso de sustancias adictivas ya en la adultez. Para ello se incluyeron a 9381 hombres con información sobre la resistencia al estrés psicológico medida durante los exámenes de reclutamiento militar, los cuales respondieron a una encuesta de salud extensa (edad promedio 34.0 ± 7.2 años) que incluía información detallada sobre el uso de sustancias. De este modo, encontraron que la baja resiliencia al estrés en la adolescencia confirió mayores riesgos en todas las medidas estudiadas de comportamiento adictivo. Después de ajustar la información socioeconómica de la niñez, la baja resistencia al estrés se asoció con el hábito de fumar habitualmente en adultos, puntuaciones más altas de dependencia a la nicotina, uso de alcohol (> 14 bebidas alcohólicas equivalentes por semana), criterios DSM-IV para la dependencia del alcohol y consumo de drogas. Los resultados se mantuvieron prácticamente sin cambios después de nuevos ajustes para el logro educativo y la ocupación en la adultez, así como para covariables de reclutamiento adicionales.     Conclusión: La baja resiliencia al estrés en la adolescencia tardía parece estar asociada con un mayor riesgo de conductas de salud desventajosas y adictivas en la edad adulta.   Kennedy B et al. J Epidemiol Community Health. 2019 Feb 4. pii: jech-2018-211815. doi: 10.1136/jech-2018-211815. [Epub ahead of print] https://jech.bmj.com/content/early/2019/02/03/jech-2018-211815.long    
    141 Publicado por APM NET .
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    Si bien la resiliencia asociada al estrés constituye un factor de riesgo reconocido para el desarrollo de enfermedades somáticas y psiquiátricas en general, el conocimiento sobre cómo la variación individual de la vulnerabilidad al estrés puede influir específicamente en los riesgos a largo plazo de conductas de salud desfavorables es limitado. La investigación citada es un estudio de cohorte sueco, el cual presenta como objetivo investigar la asociación entre la resiliencia al estrés en la adolescencia tardía y cómo esta puede afectar el uso de sustancias adictivas ya en la adultez. Para ello se incluyeron a 9381 hombres con información sobre la resistencia al estrés psicológico medida durante los exámenes de reclutamiento militar, los cuales respondieron a una encuesta de salud extensa (edad promedio 34.0 ± 7.2 años) que incluía información detallada sobre el uso de sustancias. De este modo, encontraron que la baja resiliencia al estrés en la adolescencia confirió mayores riesgos en todas las medidas estudiadas de comportamiento adictivo. Después de ajustar la información socioeconómica de la niñez, la baja resistencia al estrés se asoció con el hábito de fumar habitualmente en adultos, puntuaciones más altas de dependencia a la nicotina, uso de alcohol (> 14 bebidas alcohólicas equivalentes por semana), criterios DSM-IV para la dependencia del alcohol y consumo de drogas. Los resultados se mantuvieron prácticamente sin cambios después de nuevos ajustes para el logro educativo y la ocupación en la adultez, así como para covariables de reclutamiento adicionales.     Conclusión: La baja resiliencia al estrés en la adolescencia tardía parece estar asociada con un mayor riesgo de conductas de salud desventajosas y adictivas en la edad adulta.   Kennedy B et al. J Epidemiol Community Health. 2019 Feb 4. pii: jech-2018-211815. doi: 10.1136/jech-2018-211815. [Epub ahead of print] https://jech.bmj.com/content/early/2019/02/03/jech-2018-211815.long    
    Feb 21, 2019 141
  • 19 Feb 2019
    La investigación interdisciplinaria entre el corazón y el cerebro, tanto desde la ciencia médica traslacional y el punto de vista del asesoramiento clínico, ha recibido recientemente mucha atención. Se ha reportado que la carga de la enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en las naciones occidentalizadas. Además, las enfermedades cardiovasculares en los Estados Unidos cuestan a la salud $317 mil millones al año, incluyendo reingresos por incumplimiento del tratamiento, así como temas psicosociales y relacionados al acceso y cuidado/monitoreo. El artículo citado se centra en cómo la ansiedad y otros problemas de salud mental pueden afectar la calidad de vida y el desenlace clínico después de un evento coronario. Se buscó ampliar esta interesante discusión desde los puntos de vista más recientes de la ciencia traslacional y los esfuerzos actuales para aumentar la consciencia al interior de la comunidad de salud mental, incluso desde una perspectiva educativa. La tasa de incidencia de trastornos de salud mental, en particular ansiedad/depresión, se ha establecido en la cardiología a causa de que la comorbilidad de depresión e insuficiencia cardíaca se observa en tasas muy altas que van del 19 al 33%. Síntomas superpuestos como fatiga y alteraciones del sueño también se reportan en problemas de ansiedad. Los cardiólogos a menudo necesitan evaluar la salud mental a través de algunos instrumentos, los cuales suelen ser limitados en términos de precisión y, lo que es más importante, en discernir el nivel de contribución de la ansiedad/depresión en los resultados del manejo de este tipo de casos. Además, otros factores psicosociales como una pobre red de apoyo social y la alteración en el patrón de actividades de la vida diaria, tienen un impacto ostensible. Estos cambios en la calidad de vida tienen un efecto significativo en el desenlace general, pero son difíciles de controlar en el entorno de la atención médica. S0033-3182(18)30426-2. doi: 10.1016/j.psym.2018.08.005.  https://www.psychosomaticsjournal.com/article/S0033-3182(18)30426-2/fulltext
    238 Publicado por APM NET .
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    La investigación interdisciplinaria entre el corazón y el cerebro, tanto desde la ciencia médica traslacional y el punto de vista del asesoramiento clínico, ha recibido recientemente mucha atención. Se ha reportado que la carga de la enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en las naciones occidentalizadas. Además, las enfermedades cardiovasculares en los Estados Unidos cuestan a la salud $317 mil millones al año, incluyendo reingresos por incumplimiento del tratamiento, así como temas psicosociales y relacionados al acceso y cuidado/monitoreo. El artículo citado se centra en cómo la ansiedad y otros problemas de salud mental pueden afectar la calidad de vida y el desenlace clínico después de un evento coronario. Se buscó ampliar esta interesante discusión desde los puntos de vista más recientes de la ciencia traslacional y los esfuerzos actuales para aumentar la consciencia al interior de la comunidad de salud mental, incluso desde una perspectiva educativa. La tasa de incidencia de trastornos de salud mental, en particular ansiedad/depresión, se ha establecido en la cardiología a causa de que la comorbilidad de depresión e insuficiencia cardíaca se observa en tasas muy altas que van del 19 al 33%. Síntomas superpuestos como fatiga y alteraciones del sueño también se reportan en problemas de ansiedad. Los cardiólogos a menudo necesitan evaluar la salud mental a través de algunos instrumentos, los cuales suelen ser limitados en términos de precisión y, lo que es más importante, en discernir el nivel de contribución de la ansiedad/depresión en los resultados del manejo de este tipo de casos. Además, otros factores psicosociales como una pobre red de apoyo social y la alteración en el patrón de actividades de la vida diaria, tienen un impacto ostensible. Estos cambios en la calidad de vida tienen un efecto significativo en el desenlace general, pero son difíciles de controlar en el entorno de la atención médica. S0033-3182(18)30426-2. doi: 10.1016/j.psym.2018.08.005.  https://www.psychosomaticsjournal.com/article/S0033-3182(18)30426-2/fulltext
    Feb 19, 2019 238
  • 19 Feb 2019
    Las manifestaciones del sistema nervioso central mediadas por la respuesta inmune asociada a la infección por estreptococos β-hemolíticos del grupo A (GABHS) incluyen la corea de Sydenham, los síndromes neuropsiquiátricos autoinmunes pediátricos asociados con la infección estreptocócica (PANDAS -por sus siglas en inglés-), que incluye: trastornos obsesivo-compulsivos, tics, así como una variedad de trastornos neuroconductuales. El estudio citado aquí presenta un caso de infección por Streptococcus dysgalactiae subespecie equisimilis (GGS) asociada a movimientos involuntarios, tics complejos y labilidad emocional en una niña japonesa de 11 años. Los anticuerpos séricos IgM e IgG para el lisogangliósido fueron positivos, respondiendo rápidamente al tratamiento con inmunoglobulina intravenosa. Su diagnóstico final fue justamente un trastorno neuropsiquiátrico asociado con la infección por GGS. Estos hallazgos sugieren que los trastornos neuropsiquiátricos pueden resultar también a causa de una infección por GGS y que el mecanismo patogénico es similar al de la infección por GABHS, hecho que resalta la necesidad de futuros estudios a gran escala para examinar esta potencial relación. Okumura R et al. Case Rep Pediatr. 2018 Sep 23;2018:6047318. doi: 10.1155/2018/6047318. eCollection 2018. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6174767/
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    Las manifestaciones del sistema nervioso central mediadas por la respuesta inmune asociada a la infección por estreptococos β-hemolíticos del grupo A (GABHS) incluyen la corea de Sydenham, los síndromes neuropsiquiátricos autoinmunes pediátricos asociados con la infección estreptocócica (PANDAS -por sus siglas en inglés-), que incluye: trastornos obsesivo-compulsivos, tics, así como una variedad de trastornos neuroconductuales. El estudio citado aquí presenta un caso de infección por Streptococcus dysgalactiae subespecie equisimilis (GGS) asociada a movimientos involuntarios, tics complejos y labilidad emocional en una niña japonesa de 11 años. Los anticuerpos séricos IgM e IgG para el lisogangliósido fueron positivos, respondiendo rápidamente al tratamiento con inmunoglobulina intravenosa. Su diagnóstico final fue justamente un trastorno neuropsiquiátrico asociado con la infección por GGS. Estos hallazgos sugieren que los trastornos neuropsiquiátricos pueden resultar también a causa de una infección por GGS y que el mecanismo patogénico es similar al de la infección por GABHS, hecho que resalta la necesidad de futuros estudios a gran escala para examinar esta potencial relación. Okumura R et al. Case Rep Pediatr. 2018 Sep 23;2018:6047318. doi: 10.1155/2018/6047318. eCollection 2018. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6174767/
    Feb 19, 2019 58
  • 14 Feb 2019
    Los pacientes con trastornos somatomorfos son frecuentes en la atención primaria y secundaria. Mientras que los trastornos mentales comórbidos, especialmente la depresión y la ansiedad, están presentes en una gran cantidad de estos pacientes, existe controversia sobre si la comorbilidad mental conduce a una mayor utilización de los centros de atención médica. En este estudio se investiga la influencia de los trastornos comórbidos depresivos y de ansiedad en el uso de los servicios de salud somática y/o mental, tanto primarios como especializados, de aquellos pacientes con un diagnóstico de algún trastorno somamorfo. Además, investiga el valor predictivo de la autoevaluación de la percepción de salud y enfermedad en el uso de los mismos servicios. Tener ambos trastornos, tanto depresivo como de ansiedad comórbidos, predijo el uso de servicios de salud primarios con una alta frecuencia (IRR = 1.96, IC 95%, 1.30-2.93), y aumentó las probabilidades de estar en atención de salud mental (OR = 5.16, 95% CI, 1.10-24.20), mientras que solo una comorbilidad no. No se encontraron diferencias para el uso de unidades somáticas especializadas. La percepción de la enfermedad y la autoevaluación de la salud no predecían el uso de tales servicios. CONCLUSIÓN: Ni uno solo, sino solo la presencia de múltiples comorbilidades predice un uso alto de servicios de salud primaria y mental en pacientes con algún trastorno somatomorfo. La utilización de la asistencia sanitaria podría estar influida esencialmente por la angustia psicológica asociada, que debería considerarse en el tratamiento. Paul Hüsing et al. J Eval Clin Pract. 2018 Mar 2. doi: 10.1111/jep.12898. [Epub ahead of print] Comorbilidad de los trastornos somatomorfos y su influencia en el uso de servicios de salud. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/jep.12898    
    184 Publicado por APM NET .
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    Los pacientes con trastornos somatomorfos son frecuentes en la atención primaria y secundaria. Mientras que los trastornos mentales comórbidos, especialmente la depresión y la ansiedad, están presentes en una gran cantidad de estos pacientes, existe controversia sobre si la comorbilidad mental conduce a una mayor utilización de los centros de atención médica. En este estudio se investiga la influencia de los trastornos comórbidos depresivos y de ansiedad en el uso de los servicios de salud somática y/o mental, tanto primarios como especializados, de aquellos pacientes con un diagnóstico de algún trastorno somamorfo. Además, investiga el valor predictivo de la autoevaluación de la percepción de salud y enfermedad en el uso de los mismos servicios. Tener ambos trastornos, tanto depresivo como de ansiedad comórbidos, predijo el uso de servicios de salud primarios con una alta frecuencia (IRR = 1.96, IC 95%, 1.30-2.93), y aumentó las probabilidades de estar en atención de salud mental (OR = 5.16, 95% CI, 1.10-24.20), mientras que solo una comorbilidad no. No se encontraron diferencias para el uso de unidades somáticas especializadas. La percepción de la enfermedad y la autoevaluación de la salud no predecían el uso de tales servicios. CONCLUSIÓN: Ni uno solo, sino solo la presencia de múltiples comorbilidades predice un uso alto de servicios de salud primaria y mental en pacientes con algún trastorno somatomorfo. La utilización de la asistencia sanitaria podría estar influida esencialmente por la angustia psicológica asociada, que debería considerarse en el tratamiento. Paul Hüsing et al. J Eval Clin Pract. 2018 Mar 2. doi: 10.1111/jep.12898. [Epub ahead of print] Comorbilidad de los trastornos somatomorfos y su influencia en el uso de servicios de salud. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/jep.12898    
    Feb 14, 2019 184
  • 11 Feb 2019
    El trastorno depresivo mayor es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes, engorrosos y costosos en todo el mundo. Y aunque existen tratamientos farmacológicos y no farmacológicos disponibles, los antidepresivos se usan con más frecuencia que las intervenciones psicológicas. Se considera entonces que la prescripción de estos agentes debe estar dada por la mejor evidencia disponible. De este modo, en Febrero del año pasado (la versión impresa llegó en Abril), Cipriani y colaboradores se dieron a la tarea de optimizar su comparación previa entre los medicamentos disponibles en este grupo farmacológico. Con tal objetivo realizaron una revisión sistemática y un metanálisis al llevar a cabo búsquedas en la Central de Ensayos Controlados del Registro Cochrane, CINAHL, Embase, la base de datos LILACS, MEDLINE, MEDLINE In-Process, PsycINFO, los sitios web de las agencias reguladoras y los registros internacionales para ensayos publicados/no publicados, doble ciego, aleatorios controlados desde su inicio hasta 8 de enero de 2016. Incluyeron ensayos controlados con placebo y de cabeza a cabeza de 21 antidepresivos utilizados para el tratamiento agudo en adultos (≥18 años y de ambos sexos) con Trastorno Depresivo Mayor diagnosticado de acuerdo con criterios operacionales estándar. Se excluyeron los ensayos cuasi-aleatorios y los que estaban incompletos o incluían el 20% o más participantes con Trastorno Bipolar, Depresión psicótica o Depresión resistente al tratamiento; así como pacientes con una comorbilidad grave. Este estudio está registrado con PROSPERO, número CRD42012002291. A partir de esto se identificaron 28.552 citas y, de éstas, se incluyeron 522 ensayos con 116.477 participantes. En términos de eficacia, todos los antidepresivos fueron más efectivos que el placebo. Con respecto a la aceptabilidad, solo la agomelatina y fluoxetina se asociaron con menos abandonos que el placebo, mientras que la clomipramina fue peor que placebo. En los estudios comparativos, la agomelatina, amitriptilina, escitalopram, mirtazapina, paroxetina, venlafaxina y vortioxetina fueron más efectivas que otros antidepresivos, mientras que fluoxetina, fluvoxamina, reboxetina y trazodona fueron los fármacos menos eficaces. En cuanto a la aceptabilidad, agomelatina, citalopram, escitalopram, fluoxetina, sertralina y vortioxetina fueron más tolerables que otros antidepresivos, mientras que amitriptilina, clomipramina, duloxetina, fluvoxamina, reboxetina, trazodona tuvieron las tasas de deserción más altas. 46 (9%) de 522 ensayos se calificaron como de alto riesgo de sesgo, 380 (73%) ensayos moderados y 96 (18%) bajos; y la certeza de la evidencia fue moderada a muy baja. Se concluyó entonces que todos los antidepresivos fueron más eficaces que el placebo en adultos con trastorno depresivo mayor, aunque se encontraron diferencias más pequeñas entre los fármacos activos cuando se incluyeron ensayos controlados con placebo en el análisis, mientras que hubo una mayor variabilidad en la eficacia y la aceptabilidad en los ensayos comparativos. Estos resultados deben servir a la práctica basada en la evidencia.     Andrea Cipriani, MD et al. The Lancet. VOLUME 391, ISSUE 10128, P1357-1366, APRIL 07, 2018. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(17)32802-7/fulltext
    321 Publicado por APM NET .
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    El trastorno depresivo mayor es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes, engorrosos y costosos en todo el mundo. Y aunque existen tratamientos farmacológicos y no farmacológicos disponibles, los antidepresivos se usan con más frecuencia que las intervenciones psicológicas. Se considera entonces que la prescripción de estos agentes debe estar dada por la mejor evidencia disponible. De este modo, en Febrero del año pasado (la versión impresa llegó en Abril), Cipriani y colaboradores se dieron a la tarea de optimizar su comparación previa entre los medicamentos disponibles en este grupo farmacológico. Con tal objetivo realizaron una revisión sistemática y un metanálisis al llevar a cabo búsquedas en la Central de Ensayos Controlados del Registro Cochrane, CINAHL, Embase, la base de datos LILACS, MEDLINE, MEDLINE In-Process, PsycINFO, los sitios web de las agencias reguladoras y los registros internacionales para ensayos publicados/no publicados, doble ciego, aleatorios controlados desde su inicio hasta 8 de enero de 2016. Incluyeron ensayos controlados con placebo y de cabeza a cabeza de 21 antidepresivos utilizados para el tratamiento agudo en adultos (≥18 años y de ambos sexos) con Trastorno Depresivo Mayor diagnosticado de acuerdo con criterios operacionales estándar. Se excluyeron los ensayos cuasi-aleatorios y los que estaban incompletos o incluían el 20% o más participantes con Trastorno Bipolar, Depresión psicótica o Depresión resistente al tratamiento; así como pacientes con una comorbilidad grave. Este estudio está registrado con PROSPERO, número CRD42012002291. A partir de esto se identificaron 28.552 citas y, de éstas, se incluyeron 522 ensayos con 116.477 participantes. En términos de eficacia, todos los antidepresivos fueron más efectivos que el placebo. Con respecto a la aceptabilidad, solo la agomelatina y fluoxetina se asociaron con menos abandonos que el placebo, mientras que la clomipramina fue peor que placebo. En los estudios comparativos, la agomelatina, amitriptilina, escitalopram, mirtazapina, paroxetina, venlafaxina y vortioxetina fueron más efectivas que otros antidepresivos, mientras que fluoxetina, fluvoxamina, reboxetina y trazodona fueron los fármacos menos eficaces. En cuanto a la aceptabilidad, agomelatina, citalopram, escitalopram, fluoxetina, sertralina y vortioxetina fueron más tolerables que otros antidepresivos, mientras que amitriptilina, clomipramina, duloxetina, fluvoxamina, reboxetina, trazodona tuvieron las tasas de deserción más altas. 46 (9%) de 522 ensayos se calificaron como de alto riesgo de sesgo, 380 (73%) ensayos moderados y 96 (18%) bajos; y la certeza de la evidencia fue moderada a muy baja. Se concluyó entonces que todos los antidepresivos fueron más eficaces que el placebo en adultos con trastorno depresivo mayor, aunque se encontraron diferencias más pequeñas entre los fármacos activos cuando se incluyeron ensayos controlados con placebo en el análisis, mientras que hubo una mayor variabilidad en la eficacia y la aceptabilidad en los ensayos comparativos. Estos resultados deben servir a la práctica basada en la evidencia.     Andrea Cipriani, MD et al. The Lancet. VOLUME 391, ISSUE 10128, P1357-1366, APRIL 07, 2018. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(17)32802-7/fulltext
    Feb 11, 2019 321