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  • 29 Jul 2020
    El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria comparten factores de riesgo y pueden coexistir, pero su relación no está bien establecida. Los objetivos principales del estudio citado fueron describir la prevalencia de la disfunción cognitiva postoperatoria e investigar su asociación con el delirium hospitalario. Los autores plantearon la hipótesis de que el delirium sería un factor de riesgo significativo para la disfunción cognitiva postoperatoria durante el seguimiento.   Este estudio utilizó datos de otro observacional de desenlaces cognitivos después de una cirugía mayor no cardíaca, el Estudio del Envejecimiento Exitoso Después de Cirugía Electiva. El delirium postoperatorio se evaluó cada día en el hospital con entrevistas basadas en el método de evaluación de confusión, las cuales fueron complementadas con revisiones de gráficos. La disfunción cognitiva postoperatoria se determinó utilizando métodos adaptados del Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria. Las asociaciones entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria se examinaron a los uno, dos y seis meses.   Resultados: 134 de 560 participantes (24%) desarrollaron delirium durante la hospitalización. Un poco menos de la mitad (47%, 256 de 548) cumplió el umbral definido por el Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria para la disfunción cognitiva postoperatoria al mes, pero esta proporción disminuyó a los dos meses (23%, 123 de 536) y seis meses (16%, 85 de 528). En cada seguimiento, el nivel de concordancia entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria fue pobre (kappa menor que .08) y las correlaciones fueron pequeñas (r menor que .16). El riesgo relativo de disfunción cognitiva postoperatoria fue significativamente elevado para pacientes con antecedentes de delirium postoperatorio a un mes (riesgo relativo = 1,34; IC 95%, 1,07-1,67), pero no a dos meses (riesgo relativo = 1,08; IC 95%, 0.72-1.64), o seis meses (riesgo relativo = 1.21; IC 95%, 0.71-2.09).   Conclusiones: el delirium aumentó significativamente el riesgo de disfunción cognitiva postoperatoria en el primer mes post-quirúrgico; esta relación no se mantuvo en el seguimiento a largo plazo. En cada evaluación, la disfunción cognitiva postoperatoria fue más común entre los pacientes sin delirium. El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria pueden ser manifestaciones distintas de déficits neurocognitivos perioperatorios.   Daiello LA, Racine AM, Yun Gou R, et al. Anesthesiology. 2019;131(3):477-491. doi:10.1097/ALN.0000000000002729 https://anesthesiology.pubs.asahq.org/article.aspx?articleid=2734998
    165 Posted by APM NET .
  • El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria comparten factores de riesgo y pueden coexistir, pero su relación no está bien establecida. Los objetivos principales del estudio citado fueron describir la prevalencia de la disfunción cognitiva postoperatoria e investigar su asociación con el delirium hospitalario. Los autores plantearon la hipótesis de que el delirium sería un factor de riesgo significativo para la disfunción cognitiva postoperatoria durante el seguimiento.   Este estudio utilizó datos de otro observacional de desenlaces cognitivos después de una cirugía mayor no cardíaca, el Estudio del Envejecimiento Exitoso Después de Cirugía Electiva. El delirium postoperatorio se evaluó cada día en el hospital con entrevistas basadas en el método de evaluación de confusión, las cuales fueron complementadas con revisiones de gráficos. La disfunción cognitiva postoperatoria se determinó utilizando métodos adaptados del Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria. Las asociaciones entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria se examinaron a los uno, dos y seis meses.   Resultados: 134 de 560 participantes (24%) desarrollaron delirium durante la hospitalización. Un poco menos de la mitad (47%, 256 de 548) cumplió el umbral definido por el Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria para la disfunción cognitiva postoperatoria al mes, pero esta proporción disminuyó a los dos meses (23%, 123 de 536) y seis meses (16%, 85 de 528). En cada seguimiento, el nivel de concordancia entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria fue pobre (kappa menor que .08) y las correlaciones fueron pequeñas (r menor que .16). El riesgo relativo de disfunción cognitiva postoperatoria fue significativamente elevado para pacientes con antecedentes de delirium postoperatorio a un mes (riesgo relativo = 1,34; IC 95%, 1,07-1,67), pero no a dos meses (riesgo relativo = 1,08; IC 95%, 0.72-1.64), o seis meses (riesgo relativo = 1.21; IC 95%, 0.71-2.09).   Conclusiones: el delirium aumentó significativamente el riesgo de disfunción cognitiva postoperatoria en el primer mes post-quirúrgico; esta relación no se mantuvo en el seguimiento a largo plazo. En cada evaluación, la disfunción cognitiva postoperatoria fue más común entre los pacientes sin delirium. El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria pueden ser manifestaciones distintas de déficits neurocognitivos perioperatorios.   Daiello LA, Racine AM, Yun Gou R, et al. Anesthesiology. 2019;131(3):477-491. doi:10.1097/ALN.0000000000002729 https://anesthesiology.pubs.asahq.org/article.aspx?articleid=2734998
    Jul 29, 2020 165
  • 29 Jul 2020
    Recientes hallazgos epidemiológicos, biológicos y clínicos correlacionan un alto consumo de cigarrillos en pacientes con esquizofrenia, lo que impide tanto las estrategias de tratamiento como la efectividad de los antipsicóticos. Nuevos datos sugieren que a pesar de los esfuerzos mundiales para frenar el consumo de tabaco en este tipo de pacientes, estos han sido infructuosos.   Los informes más novedosos no han podido confirmar hallazgos anteriores sobre los efectos benéficos del tabaquismo sobre la disfunción cognitiva, sin embargo, se han revelado la asociación entre fumar, los síntomas positivos y el comportamiento suicida. Mientras algunos pacientes fuman en un intento de aliviar los síntomas extrapiramidales (SEP) y los síntomas negativos, los estudios moleculares han compartido raíces genéticas que correlacionan el tabaquismo y la esquizofrenia, revelando que fumar puede aumentar el riesgo de desarrollar esquizofrenia. Los estudios preclínicos y clínicos han aclarado la compleja relación entre la patología de la esquizofrenia y los efectos de la nicotina en el cerebro humano.   Resumen: fumar cigarrillos continúa afectando negativamente la salud de las personas con esquizofrenia. Tanto el tabaquismo como la fuerte dependencia de la nicotina, dados los complejos hallazgos biológicos, pueden influir en la gravedad de los síntomas en pacientes con esquizofrenia. En cualquier caso, se recomienda enfáticamente dejar de fumar para reemplazar la 'automedicación por nicotina' por medicamentos más seguros y efectivos.   Sagud M, Mihaljevic Peles A, Pivac N. Curr Opin Psychiatry. 2019;32(5):402-408. doi:10.1097/YCO.0000000000000529 https://journals.lww.com/co-psychiatry/Abstract/2019/09000/Smoking_in_schizophrenia__recent_findings_about_an.7.aspx
    274 Posted by APM NET .
  • Recientes hallazgos epidemiológicos, biológicos y clínicos correlacionan un alto consumo de cigarrillos en pacientes con esquizofrenia, lo que impide tanto las estrategias de tratamiento como la efectividad de los antipsicóticos. Nuevos datos sugieren que a pesar de los esfuerzos mundiales para frenar el consumo de tabaco en este tipo de pacientes, estos han sido infructuosos.   Los informes más novedosos no han podido confirmar hallazgos anteriores sobre los efectos benéficos del tabaquismo sobre la disfunción cognitiva, sin embargo, se han revelado la asociación entre fumar, los síntomas positivos y el comportamiento suicida. Mientras algunos pacientes fuman en un intento de aliviar los síntomas extrapiramidales (SEP) y los síntomas negativos, los estudios moleculares han compartido raíces genéticas que correlacionan el tabaquismo y la esquizofrenia, revelando que fumar puede aumentar el riesgo de desarrollar esquizofrenia. Los estudios preclínicos y clínicos han aclarado la compleja relación entre la patología de la esquizofrenia y los efectos de la nicotina en el cerebro humano.   Resumen: fumar cigarrillos continúa afectando negativamente la salud de las personas con esquizofrenia. Tanto el tabaquismo como la fuerte dependencia de la nicotina, dados los complejos hallazgos biológicos, pueden influir en la gravedad de los síntomas en pacientes con esquizofrenia. En cualquier caso, se recomienda enfáticamente dejar de fumar para reemplazar la 'automedicación por nicotina' por medicamentos más seguros y efectivos.   Sagud M, Mihaljevic Peles A, Pivac N. Curr Opin Psychiatry. 2019;32(5):402-408. doi:10.1097/YCO.0000000000000529 https://journals.lww.com/co-psychiatry/Abstract/2019/09000/Smoking_in_schizophrenia__recent_findings_about_an.7.aspx
    Jul 29, 2020 274
  • 15 Jul 2020
    La salud mental materna es un problema internacional de salud pública. Muchas mujeres experimentan problemas de esta índole durante y después del embarazo, pero su evaluación no es parte de la atención de maternidad rutinaria en muchos países de bajos y medianos ingresos. Los proveedores de atención médica están en condiciones de identificar y apoyar a las mujeres que experimentan trastornos de salud mental durante y después del embarazo. Los autores del artículo citado intentaron investigar el conocimiento, las actitudes y las percepciones de la detección rutinaria de problemas de salud mental materna durante y después del embarazo, entre los proveedores de atención médica que brindan atención de maternidad de rutina en Accra, Ghana. Se exploraron los factores habilitadores, las barreras y las posibles opciones de gestión para evaluar rutinariamente la salud mental materna durante y después del embarazo.   Para ello, realizaron entrevistas semiestructuradas a informantes clave (n = 20) y una discusión de grupo focal (n = 4) con proveedores de atención médica que trabajaban en un hospital público en Accra, Ghana. Las entrevistas transcritas se codificaron por tema y luego se agruparon en categorías. Se realizó un análisis del marco temático para identificar temas emergentes.   Resultados: la mayoría de los proveedores de atención médica son conscientes de la importancia de la salud mental materna y estarían interesados ​​en ayudar a las mujeres que experimentan problemas de este tipo durante y después del embarazo, si hubiera recursos disponibles para hacerlo. Un factor propicio fue la sugerencia de introducir una herramienta de evaluación de salud mental culturalmente apropiada. Sin embargo, este tipo de padecimientos a menudo se consideraban un "problema espiritual" y los proveedores de atención médica no los examinaban de manera rutinaria, ni las mujeres lo solicitaban. Las barreras para la provisión de atención de salud mental materna de calidad incluyen la falta de personal capacitado y la falta de tiempo.   Conclusiones: Los proveedores de atención médica son conscientes del problema de la falta de provisión de salud mental materna durante y después del embarazo y están abiertos a desarrollar protocolos para mejorar la atención. Actualmente, la detección de enfermedades mentales maternas no es parte de su atención rutinaria. El establecimiento de dicho servicio requiere la priorización de las cargas de trabajo, capacitación adicional y un cambio educativo en las actitudes y prácticas de los proveedores de atención médica, las mujeres y la comunidad en general hacia la salud mental. El desarrollo y la implementación de pautas culturalmente apropiadas serían beneficiosas y darían como resultado una mejor calidad de la atención de maternidad.   McCauley M, Brown A, Ofosu B, van den Broek N. [published correction appears in BMC Psychiatry. 2019 Oct 18;19(1):304]. BMC Psychiatry. 2019;19(1):279. Published 2019 Sep 10. doi:10.1186/s12888-019-2261-x1674552 https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-019-2261-x
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  • La salud mental materna es un problema internacional de salud pública. Muchas mujeres experimentan problemas de esta índole durante y después del embarazo, pero su evaluación no es parte de la atención de maternidad rutinaria en muchos países de bajos y medianos ingresos. Los proveedores de atención médica están en condiciones de identificar y apoyar a las mujeres que experimentan trastornos de salud mental durante y después del embarazo. Los autores del artículo citado intentaron investigar el conocimiento, las actitudes y las percepciones de la detección rutinaria de problemas de salud mental materna durante y después del embarazo, entre los proveedores de atención médica que brindan atención de maternidad de rutina en Accra, Ghana. Se exploraron los factores habilitadores, las barreras y las posibles opciones de gestión para evaluar rutinariamente la salud mental materna durante y después del embarazo.   Para ello, realizaron entrevistas semiestructuradas a informantes clave (n = 20) y una discusión de grupo focal (n = 4) con proveedores de atención médica que trabajaban en un hospital público en Accra, Ghana. Las entrevistas transcritas se codificaron por tema y luego se agruparon en categorías. Se realizó un análisis del marco temático para identificar temas emergentes.   Resultados: la mayoría de los proveedores de atención médica son conscientes de la importancia de la salud mental materna y estarían interesados ​​en ayudar a las mujeres que experimentan problemas de este tipo durante y después del embarazo, si hubiera recursos disponibles para hacerlo. Un factor propicio fue la sugerencia de introducir una herramienta de evaluación de salud mental culturalmente apropiada. Sin embargo, este tipo de padecimientos a menudo se consideraban un "problema espiritual" y los proveedores de atención médica no los examinaban de manera rutinaria, ni las mujeres lo solicitaban. Las barreras para la provisión de atención de salud mental materna de calidad incluyen la falta de personal capacitado y la falta de tiempo.   Conclusiones: Los proveedores de atención médica son conscientes del problema de la falta de provisión de salud mental materna durante y después del embarazo y están abiertos a desarrollar protocolos para mejorar la atención. Actualmente, la detección de enfermedades mentales maternas no es parte de su atención rutinaria. El establecimiento de dicho servicio requiere la priorización de las cargas de trabajo, capacitación adicional y un cambio educativo en las actitudes y prácticas de los proveedores de atención médica, las mujeres y la comunidad en general hacia la salud mental. El desarrollo y la implementación de pautas culturalmente apropiadas serían beneficiosas y darían como resultado una mejor calidad de la atención de maternidad.   McCauley M, Brown A, Ofosu B, van den Broek N. [published correction appears in BMC Psychiatry. 2019 Oct 18;19(1):304]. BMC Psychiatry. 2019;19(1):279. Published 2019 Sep 10. doi:10.1186/s12888-019-2261-x1674552 https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-019-2261-x
    Jul 15, 2020 192
  • 15 Jul 2020
    La última investigación acumula información asombrosa sobre la correlación entre el eje microbiota-intestino-cerebro, y los trastornos del desarrollo neurológico. La revisión citada tiene como objetivo arrojar luz sobre la influencia potencial del microbioma en la presentación y progreso de la enfermedad del neurodesarrollo más prevalente, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).   Como la etiología y la fisiopatología del TDAH aún no están claras, encontrar biomarcadores viables y un tratamiento efectivo aún representa un desafío. Por lo tanto, los autores se enfocan en factores que se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar TDAH, y que, simultáneamente, influyen en la composición microbiana. Se revisó cuál sería el efecto de una composición microbiana diferente, sobre las concentraciones de neurotransmisores importantes en la fisiopatología del TDAH.   Además, dedujeron factores que se correlacionan con una alta prevalencia de TDAH, al mismo tiempo que afectan el microbioma intestinal, como las cesáreas de emergencia y el parto prematuro, ya que el primero conduce a una disminución de la diversidad microbiana intestinal y el segundo causa la reducción de niveles neuroprotectores de Lactobacillus. Además, evaluaron las influencias nutricionales, como la lactancia materna, la ingestión de ácidos grasos de cadena corta (SCFA –siglas en inglés-) y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA –siglas en inglés-) en el microbioma del huésped y el desarrollo de TDAH. Finalmente, discuten la importancia potencial de Bifidobacterium como biomarcador para el TDAH, la importancia de prevenir el parto prematuro como profilaxis, y nutrición como una medida terapéutica prospectiva contra el TDAH.   Bull-Larsen S, Mohajeri MH. 2019;11(11):2805. Published 2019 Nov 17. doi:10.3390/nu11112805 https://www.mdpi.com/2072-6643/11/11/2805
    195 Posted by APM NET .
  • La última investigación acumula información asombrosa sobre la correlación entre el eje microbiota-intestino-cerebro, y los trastornos del desarrollo neurológico. La revisión citada tiene como objetivo arrojar luz sobre la influencia potencial del microbioma en la presentación y progreso de la enfermedad del neurodesarrollo más prevalente, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).   Como la etiología y la fisiopatología del TDAH aún no están claras, encontrar biomarcadores viables y un tratamiento efectivo aún representa un desafío. Por lo tanto, los autores se enfocan en factores que se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar TDAH, y que, simultáneamente, influyen en la composición microbiana. Se revisó cuál sería el efecto de una composición microbiana diferente, sobre las concentraciones de neurotransmisores importantes en la fisiopatología del TDAH.   Además, dedujeron factores que se correlacionan con una alta prevalencia de TDAH, al mismo tiempo que afectan el microbioma intestinal, como las cesáreas de emergencia y el parto prematuro, ya que el primero conduce a una disminución de la diversidad microbiana intestinal y el segundo causa la reducción de niveles neuroprotectores de Lactobacillus. Además, evaluaron las influencias nutricionales, como la lactancia materna, la ingestión de ácidos grasos de cadena corta (SCFA –siglas en inglés-) y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA –siglas en inglés-) en el microbioma del huésped y el desarrollo de TDAH. Finalmente, discuten la importancia potencial de Bifidobacterium como biomarcador para el TDAH, la importancia de prevenir el parto prematuro como profilaxis, y nutrición como una medida terapéutica prospectiva contra el TDAH.   Bull-Larsen S, Mohajeri MH. 2019;11(11):2805. Published 2019 Nov 17. doi:10.3390/nu11112805 https://www.mdpi.com/2072-6643/11/11/2805
    Jul 15, 2020 195
  • 30 Jun 2020
    La función emocional relacionada con la amenaza está respaldada por un circuito neural que incluye la corteza prefrontal (CPF), el hipocampo y la amígdala. La función de este circuito neuronal se ve alterada por las experiencias negativas de la vida, afectando por tanto los procesos emocionales relacionados con las amenazas. En particular, las personas afroamericanas sufren experiencias de vida negativas desproporcionadas en comparación con las personas no afroamericanas.   Sin embargo, las relaciones entre las experiencias negativas de la vida, la raza y los sustratos neurales que apoyan la función emocional relacionada con la amenaza aún no están claras. En el estudio citado, la exposición a la violencia adolescente, el ingreso familiar y la desventaja de vecindario se midieron de manera prospectiva (es decir, a los 11-19 años de edad) para los voluntarios afroamericanos y blancos estadounidenses. Luego, los participantes, como adultos jóvenes (es decir, de 18 a 23 años de edad), completaron una tarea de condicionamiento pavloviano de miedo durante una resonancia magnética funcional (RMf).   Se presentaron amenazas con y sin señal durante la tarea de condicionamiento y se registraron simultáneamente las respuestas conductuales (expectativa de amenaza) y psicofisiológicas (respuesta de conductancia de la piel) con las de la RMf. Se observaron diferencias raciales en las respuestas neurales, conductuales y psicofisiológicas a la amenaza. Estas respuestas provocadas por amenazas también variaron con experiencias de vida negativas (exposición a la violencia, ingresos familiares y desventajas de vecindario).   En particular, las diferencias raciales en la actividad cerebral ante la amenaza fueron menores después de tener en cuenta las experiencias negativas de la vida. Los hallazgos actuales sugieren que las diferencias raciales en la respuesta neuronal y conductual a la amenaza se deben, en parte, a la exposición a experiencias negativas de la vida y pueden proporcionar una nueva visión de los mecanismos subyacentes a las disparidades raciales en la salud mental.   Harnett NG, Wheelock MD, Wood KH, et al. 2019;202:116086. doi:10.1016/j.neuroimage.2019.116086 https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1053811919306743?via%3Dihub
    165 Posted by APM NET .
  • La función emocional relacionada con la amenaza está respaldada por un circuito neural que incluye la corteza prefrontal (CPF), el hipocampo y la amígdala. La función de este circuito neuronal se ve alterada por las experiencias negativas de la vida, afectando por tanto los procesos emocionales relacionados con las amenazas. En particular, las personas afroamericanas sufren experiencias de vida negativas desproporcionadas en comparación con las personas no afroamericanas.   Sin embargo, las relaciones entre las experiencias negativas de la vida, la raza y los sustratos neurales que apoyan la función emocional relacionada con la amenaza aún no están claras. En el estudio citado, la exposición a la violencia adolescente, el ingreso familiar y la desventaja de vecindario se midieron de manera prospectiva (es decir, a los 11-19 años de edad) para los voluntarios afroamericanos y blancos estadounidenses. Luego, los participantes, como adultos jóvenes (es decir, de 18 a 23 años de edad), completaron una tarea de condicionamiento pavloviano de miedo durante una resonancia magnética funcional (RMf).   Se presentaron amenazas con y sin señal durante la tarea de condicionamiento y se registraron simultáneamente las respuestas conductuales (expectativa de amenaza) y psicofisiológicas (respuesta de conductancia de la piel) con las de la RMf. Se observaron diferencias raciales en las respuestas neurales, conductuales y psicofisiológicas a la amenaza. Estas respuestas provocadas por amenazas también variaron con experiencias de vida negativas (exposición a la violencia, ingresos familiares y desventajas de vecindario).   En particular, las diferencias raciales en la actividad cerebral ante la amenaza fueron menores después de tener en cuenta las experiencias negativas de la vida. Los hallazgos actuales sugieren que las diferencias raciales en la respuesta neuronal y conductual a la amenaza se deben, en parte, a la exposición a experiencias negativas de la vida y pueden proporcionar una nueva visión de los mecanismos subyacentes a las disparidades raciales en la salud mental.   Harnett NG, Wheelock MD, Wood KH, et al. 2019;202:116086. doi:10.1016/j.neuroimage.2019.116086 https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1053811919306743?via%3Dihub
    Jun 30, 2020 165
  • 30 Jun 2020
    La evidencia emergente sugiere que la pandemia de coronavirus (COVID-19) puede estar afectando negativamente la salud mental. Sin embargo, el impacto en los comportamientos de alimentación y ejercicio es actualmente desconocido. El estudio citado tuvo como objetivo identificar cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio en una muestra australiana entre individuos con un trastorno alimentario y la población en general, en medio del brote de pandemia de COVID-19.   Para ello, un total de 5,469 participantes, 180 de los cuales informaron de un historial de trastornos alimentarios, completaron preguntas relacionadas con los cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio desde la aparición de la pandemia, como parte del proyecto COLLATE (Ovid-19 and you: mentaL heaLth in AusTralia now survEy); una encuesta nacional lanzada en Australia el 1 de abril de 2020.   Resultados: En el grupo de trastornos de la conducta alimentaria, se encontraron mayores comportamientos restrictivos, atracones, purgas y ejercicio. En la población en general, se informaron comportamientos restrictivos y atracones; sin embargo, los encuestados informaron menos ejercicio en relación con antes de la pandemia.   Discusión: Los hallazgos tienen implicaciones importantes para proporcionar una mayor supervisión y apoyo a los pacientes con trastornos alimentarios durante la pandemia de COVID-19. Además, los impactos en la salud mental y física de los cambios en las conductas alimentarias y de ejercicio en la población general deben ser reconocidos y monitoreados por posibles consecuencias a largo plazo.   Phillipou A, Meyer D, Neill E, et al. [published online ahead of print, 2020 Jun 1]. Int J Eat Disord. 2020;10.1002/eat.23317. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/eat.23317    
    230 Posted by APM NET .
  • La evidencia emergente sugiere que la pandemia de coronavirus (COVID-19) puede estar afectando negativamente la salud mental. Sin embargo, el impacto en los comportamientos de alimentación y ejercicio es actualmente desconocido. El estudio citado tuvo como objetivo identificar cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio en una muestra australiana entre individuos con un trastorno alimentario y la población en general, en medio del brote de pandemia de COVID-19.   Para ello, un total de 5,469 participantes, 180 de los cuales informaron de un historial de trastornos alimentarios, completaron preguntas relacionadas con los cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio desde la aparición de la pandemia, como parte del proyecto COLLATE (Ovid-19 and you: mentaL heaLth in AusTralia now survEy); una encuesta nacional lanzada en Australia el 1 de abril de 2020.   Resultados: En el grupo de trastornos de la conducta alimentaria, se encontraron mayores comportamientos restrictivos, atracones, purgas y ejercicio. En la población en general, se informaron comportamientos restrictivos y atracones; sin embargo, los encuestados informaron menos ejercicio en relación con antes de la pandemia.   Discusión: Los hallazgos tienen implicaciones importantes para proporcionar una mayor supervisión y apoyo a los pacientes con trastornos alimentarios durante la pandemia de COVID-19. Además, los impactos en la salud mental y física de los cambios en las conductas alimentarias y de ejercicio en la población general deben ser reconocidos y monitoreados por posibles consecuencias a largo plazo.   Phillipou A, Meyer D, Neill E, et al. [published online ahead of print, 2020 Jun 1]. Int J Eat Disord. 2020;10.1002/eat.23317. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/eat.23317    
    Jun 30, 2020 230
  • 10 Jun 2020
    Los autores de esta publicación decidieron llevar a cabo un estudio observacional utilizando datos de un estudio previo realizado antes de la pandemia. Compararon la frecuencia de las relaciones sexuales, el deseo de embarazo, el puntaje del Índice de función sexual femenina (FSFI), el tipo de anticoncepción y las anomalías menstruales entre las mujeres durante la pandemia con los 6-12 meses previos a la misma. Las participantes fueron contactados vía telefónica para ser interrogadas.   Resultados: La frecuencia promedio de las relaciones sexuales aumentó significativamente durante la pandemia en comparación con 6-12 meses previos (2.4 vs 1.9, P = 0.001). Antes de la pandemia, 19 (32.7%) participantes deseaban quedar embarazadas, mientras que durante la misma esta cifra disminuyó a 3 (5.1%) (P = 0.001). Por el contrario, el uso de anticonceptivos durante la pandemia disminuyó significativamente entre las participantes en comparación con los meses anteriores (24 frente a 10, p = 0,004). Los trastornos menstruales fueron más comunes durante la pandemia que antes (27.6% vs 12.1%, P = 0.008). Las participantes tuvieron puntajes FSFI significativamente mejores antes de la pandemia en comparación con los puntajes durante la pandemia (20.52 vs 17.56, P = 0.001).   Conclusión: el deseo sexual y la frecuencia de las relaciones sexuales aumentaron significativamente durante la pandemia de COVID-19, mientras que la calidad de la vida sexual disminuyó significativamente. La pandemia se asocia con una disminución del deseo de embarazo, disminución de la anticoncepción femenina y aumento de los trastornos menstruales.   Yuksel B, Ozgor F. [published online ahead of print, 2020 May 11]. Int J Gynaecol Obstet. 2020;10.1002/ijgo.13193. doi:10.1002/ijgo.13193. https://obgyn.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/ijgo.13193
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  • Los autores de esta publicación decidieron llevar a cabo un estudio observacional utilizando datos de un estudio previo realizado antes de la pandemia. Compararon la frecuencia de las relaciones sexuales, el deseo de embarazo, el puntaje del Índice de función sexual femenina (FSFI), el tipo de anticoncepción y las anomalías menstruales entre las mujeres durante la pandemia con los 6-12 meses previos a la misma. Las participantes fueron contactados vía telefónica para ser interrogadas.   Resultados: La frecuencia promedio de las relaciones sexuales aumentó significativamente durante la pandemia en comparación con 6-12 meses previos (2.4 vs 1.9, P = 0.001). Antes de la pandemia, 19 (32.7%) participantes deseaban quedar embarazadas, mientras que durante la misma esta cifra disminuyó a 3 (5.1%) (P = 0.001). Por el contrario, el uso de anticonceptivos durante la pandemia disminuyó significativamente entre las participantes en comparación con los meses anteriores (24 frente a 10, p = 0,004). Los trastornos menstruales fueron más comunes durante la pandemia que antes (27.6% vs 12.1%, P = 0.008). Las participantes tuvieron puntajes FSFI significativamente mejores antes de la pandemia en comparación con los puntajes durante la pandemia (20.52 vs 17.56, P = 0.001).   Conclusión: el deseo sexual y la frecuencia de las relaciones sexuales aumentaron significativamente durante la pandemia de COVID-19, mientras que la calidad de la vida sexual disminuyó significativamente. La pandemia se asocia con una disminución del deseo de embarazo, disminución de la anticoncepción femenina y aumento de los trastornos menstruales.   Yuksel B, Ozgor F. [published online ahead of print, 2020 May 11]. Int J Gynaecol Obstet. 2020;10.1002/ijgo.13193. doi:10.1002/ijgo.13193. https://obgyn.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/ijgo.13193
    Jun 10, 2020 414
  • 10 Jun 2020
    La reciente pandemia de COVID-19 ha provocado cambios organizativos importantes en los entornos de atención médica, especialmente en hospitales psiquiátricos. Los autores del artículo citado realizaron una encuesta nacional en línea para evaluar la evolución de la terapia electroconvulsiva (TEC) en los diferentes centros que practican este tratamiento. Se analizaron 65 respuestas de toda Francia.   Más del 90% de los centros que practican la TEC experimentaron una disminución en su actividad. La mitad de los centros experimentaron un cese total de actividad y el 25% de los centros experimentaron una disminución de más de la mitad de su actividad habitual.   Se espera que la atención psiquiátrica COVID-19 post-pandémica sea difícil. Es esencial no agregar a esta dificultad las complicaciones, a menudo graves, que se asociarán con retrasar o detener la práctica de la TEC. También será necesario permanecer alerta con respecto a las consecuencias neuropsiquiátricas específicas que seguirán a la pandemia. Amad A et al. Encephale. 2020 Apr 22. pii: S0013-7006(20)30072-5. doi: 10.1016/j.encep.2020.04.004. [Epub ahead of print] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7174183/
    311 Posted by APM NET .
  • La reciente pandemia de COVID-19 ha provocado cambios organizativos importantes en los entornos de atención médica, especialmente en hospitales psiquiátricos. Los autores del artículo citado realizaron una encuesta nacional en línea para evaluar la evolución de la terapia electroconvulsiva (TEC) en los diferentes centros que practican este tratamiento. Se analizaron 65 respuestas de toda Francia.   Más del 90% de los centros que practican la TEC experimentaron una disminución en su actividad. La mitad de los centros experimentaron un cese total de actividad y el 25% de los centros experimentaron una disminución de más de la mitad de su actividad habitual.   Se espera que la atención psiquiátrica COVID-19 post-pandémica sea difícil. Es esencial no agregar a esta dificultad las complicaciones, a menudo graves, que se asociarán con retrasar o detener la práctica de la TEC. También será necesario permanecer alerta con respecto a las consecuencias neuropsiquiátricas específicas que seguirán a la pandemia. Amad A et al. Encephale. 2020 Apr 22. pii: S0013-7006(20)30072-5. doi: 10.1016/j.encep.2020.04.004. [Epub ahead of print] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7174183/
    Jun 10, 2020 311
  • 26 May 2020
    Los eventos traumáticos y sus consecuencias a menudo son ocultos o minimizados por los pacientes por razones relacionadas con el trastorno de estrés postraumático (inexpresión, vergüenza, pensamientos depresivos, miedo a la estigmatización, etc.). Aunque el trastorno de estrés postraumático (TEPT) sigue siendo el trastorno más conocido, los trastornos psiquiátricos postraumáticos crónicos son muchos y variados.   Después de un trauma, el profesional debe verificar las diferentes formas clínicas de las consecuencias psicológicas postraumáticas: el TEPT no es el único diagnóstico. En base a la experiencia clínica de los autores del artículo citado, en comparación con la literatura internacional, creen necesario construir una clasificación didáctica que describa los síntomas y síndromes postraumáticos crónicos.   Las depresiones postraumáticas y el duelo conducen a un alto riesgo de crisis suicidas y comportamientos de autolesión. Volver a experimentar se vive con ansiedad, la hiperexcitación aumenta la reactividad ansiosa y las estrategias de evitación aumentan la ansiedad anticipatoria, lo que indica trastornos de ansiedad postraumáticos (agorafobia, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad por separación, fobia social).   Caracterizando un cuadro clínico a menudo severo, la concurrencia de síntomas psicóticos postraumáticos y crónicos no es inusual (esquizofrenia postraumática, depresión postraumática con características psicóticas congruentes con el estado de ánimo, trastorno psicótico postraumático no esquizofrénico y reacción bipolar al trauma). Una lesión física que ocurre al mismo tiempo que una exposición traumática aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno de estrés postraumático más tarde que, a su vez, afecta la percepción subjetiva de la salud física (desarrollo de trastornos somatomorfos y psicosomáticos, comorbilidad con una síndrome post-concusión).   El trauma puede causar una ruptura en la biografía de una persona, también en su funcionamiento fisiológico interno como en sus actividades sociales (impactos de funciones y comportamientos instintivos, cambios de personalidad y dificultades de ajuste en la vida profesional y personal). Aunque es necesaria una nomenclatura para las descripciones semiológicas, también se debe realizar un análisis exhaustivo del funcionamiento psicológico general del paciente.   Auxéméry Y. Presse Med. 2018;47(5):423‐430. doi:10.1016/j.lpm.2017.12.006. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0755498218300186?via%3Dihub
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  • Los eventos traumáticos y sus consecuencias a menudo son ocultos o minimizados por los pacientes por razones relacionadas con el trastorno de estrés postraumático (inexpresión, vergüenza, pensamientos depresivos, miedo a la estigmatización, etc.). Aunque el trastorno de estrés postraumático (TEPT) sigue siendo el trastorno más conocido, los trastornos psiquiátricos postraumáticos crónicos son muchos y variados.   Después de un trauma, el profesional debe verificar las diferentes formas clínicas de las consecuencias psicológicas postraumáticas: el TEPT no es el único diagnóstico. En base a la experiencia clínica de los autores del artículo citado, en comparación con la literatura internacional, creen necesario construir una clasificación didáctica que describa los síntomas y síndromes postraumáticos crónicos.   Las depresiones postraumáticas y el duelo conducen a un alto riesgo de crisis suicidas y comportamientos de autolesión. Volver a experimentar se vive con ansiedad, la hiperexcitación aumenta la reactividad ansiosa y las estrategias de evitación aumentan la ansiedad anticipatoria, lo que indica trastornos de ansiedad postraumáticos (agorafobia, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad por separación, fobia social).   Caracterizando un cuadro clínico a menudo severo, la concurrencia de síntomas psicóticos postraumáticos y crónicos no es inusual (esquizofrenia postraumática, depresión postraumática con características psicóticas congruentes con el estado de ánimo, trastorno psicótico postraumático no esquizofrénico y reacción bipolar al trauma). Una lesión física que ocurre al mismo tiempo que una exposición traumática aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno de estrés postraumático más tarde que, a su vez, afecta la percepción subjetiva de la salud física (desarrollo de trastornos somatomorfos y psicosomáticos, comorbilidad con una síndrome post-concusión).   El trauma puede causar una ruptura en la biografía de una persona, también en su funcionamiento fisiológico interno como en sus actividades sociales (impactos de funciones y comportamientos instintivos, cambios de personalidad y dificultades de ajuste en la vida profesional y personal). Aunque es necesaria una nomenclatura para las descripciones semiológicas, también se debe realizar un análisis exhaustivo del funcionamiento psicológico general del paciente.   Auxéméry Y. Presse Med. 2018;47(5):423‐430. doi:10.1016/j.lpm.2017.12.006. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0755498218300186?via%3Dihub
    May 26, 2020 823
  • 21 May 2020
    Los modelos animales de miedo y ansiedad proporcionan información importante sobre los síntomas relacionados con la ansiedad en humanos. Las condiciones físicas ambientales y el contacto social influyen en el comportamiento y la plasticidad cerebral, particularmente en las primeras etapas de desarrollo y tienen efectos duraderos que alcanzan incluso la edad adulta. Sin embargo, el beneficio potencial que tiene la exposición a un ambiente enriquecido en las ratas criadas en forma aislada no se comprende completamente.   El objetivo de los autores del artículo citado fue investigar los efectos de distintas condiciones de vivienda y la reversibilidad de los mismos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo en las ratas. En la fase I, compararon los efectos de las diferentes condiciones de vivienda (enriquecimiento ambiental, control y aislamiento social) sobre los comportamientos de ansiedad en varias modalidades experimentales: prueba de campo abierto, laberinto elevado y condicionamiento del miedo.   Encontraron efectos más fuertes de las condiciones de vivienda en las pruebas de comportamiento cuando se induce al destete (fase I), que más tarde en el desarrollo (fase II). Después de un mes, las ratas de ambiente enriquecido mostraron menos conductas relacionadas con la ansiedad y más “parálisis” en la prueba de condicionamiento del miedo. En la fase II, evaluaron la potencial reversibilidad de los efectos de las estas mismas condiciones de vivienda con los mismos parámetros de comportamiento, observando una tendencia de conducta tal que los grupos comenzaron a gestionarse de manera similar a sus nuevos parámetros ambientales, principalmente en pruebas de campo abierto.   Estos resultados sugieren que las condiciones de vivienda al destete pueden tener efectos duraderos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo. Debido a que los cambios de comportamiento observados después de la reversión del aislamiento en la edad adulta fueron parciales, los investigadores sugieren que podría ser necesario más tiempo de enriquecimiento social y físico para promover cambios importantes en el comportamiento a esta edad.   Mora-Gallegos A, Fornaguera J. Behav Processes. 2019;158:59‐69. doi:10.1016/j.beproc.2018.10.022. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0376635718302560?via%3Dihub  
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  • Los modelos animales de miedo y ansiedad proporcionan información importante sobre los síntomas relacionados con la ansiedad en humanos. Las condiciones físicas ambientales y el contacto social influyen en el comportamiento y la plasticidad cerebral, particularmente en las primeras etapas de desarrollo y tienen efectos duraderos que alcanzan incluso la edad adulta. Sin embargo, el beneficio potencial que tiene la exposición a un ambiente enriquecido en las ratas criadas en forma aislada no se comprende completamente.   El objetivo de los autores del artículo citado fue investigar los efectos de distintas condiciones de vivienda y la reversibilidad de los mismos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo en las ratas. En la fase I, compararon los efectos de las diferentes condiciones de vivienda (enriquecimiento ambiental, control y aislamiento social) sobre los comportamientos de ansiedad en varias modalidades experimentales: prueba de campo abierto, laberinto elevado y condicionamiento del miedo.   Encontraron efectos más fuertes de las condiciones de vivienda en las pruebas de comportamiento cuando se induce al destete (fase I), que más tarde en el desarrollo (fase II). Después de un mes, las ratas de ambiente enriquecido mostraron menos conductas relacionadas con la ansiedad y más “parálisis” en la prueba de condicionamiento del miedo. En la fase II, evaluaron la potencial reversibilidad de los efectos de las estas mismas condiciones de vivienda con los mismos parámetros de comportamiento, observando una tendencia de conducta tal que los grupos comenzaron a gestionarse de manera similar a sus nuevos parámetros ambientales, principalmente en pruebas de campo abierto.   Estos resultados sugieren que las condiciones de vivienda al destete pueden tener efectos duraderos sobre la ansiedad y los comportamientos relacionados con el miedo. Debido a que los cambios de comportamiento observados después de la reversión del aislamiento en la edad adulta fueron parciales, los investigadores sugieren que podría ser necesario más tiempo de enriquecimiento social y físico para promover cambios importantes en el comportamiento a esta edad.   Mora-Gallegos A, Fornaguera J. Behav Processes. 2019;158:59‐69. doi:10.1016/j.beproc.2018.10.022. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0376635718302560?via%3Dihub  
    May 21, 2020 562