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  • 02 Mar 2018
    Dado que la individualización del tratamiento depende del tipo de síntomas que reporte el paciente (hecho que tendrá un impacto en la efectividad del mismo), se propone una revisión de estos tres nuevos antidepresivos con respecto a su perfil. Vortioxetina, mejorando el tono serotoninérgico, incrementa el funcionamiento cognitivo en TDM, con eficacia en las recurrencias; náusea es su EA más reportado. Levomilnacipram ER, con su mecanismo dual en Serotonina/Norepinefrina, mejora energía y motivación, y la náusea es también su EA más común. Vilazidona tiene un efecto agonista parcial serotoninérgico, por lo que mejora altos niveles de ansiedad; cefalea es su EA más reportado.   Fuente: Roger S McIntyre. Neuropsychiatric Disease and Treatment 2017:13. El rol de los nuevos antidepresivos en la práctica clínica en Canadá: una breve revisión de vortioxetina, levomilnacipram ER y vilazidona. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5716309/
    6062 Posted by APM NET .
  • 28 Aug 2018
    La investigación previa ha documentado contribuciones hereditarias compartidas en la autolesión no suicida (ALNS) y la ideación suicida (IdS), así como en ALNS e intento de suicidio (InS). Además, la exposición al trauma ha estado implicada en el riesgo de ALNS y suicidio. Se necesita de estudios que puedan dar un punto de vista genético para determinar fuentes comunes de implicación en los tres tipos de pensamiento y conducta autodestructiva, con el fin de aclarar la naturaleza de sus asociaciones con las experiencias traumáticas. Este estudió procuró llevar a cabo justo esa tarea, y para ello reclutó dos cohortes de gemelos con un total de 9526 participantes. Los investigadores encontraron que las prevalencias de exposición al trauma de alto riesgo (TAR), ALNS, IdS y InS fueron 24.4, 5.6, 27.1 y 4.6%, respectivamente. Todos los fenotipos tenían una correlación moderada a alta. Las influencias genéticas sobre los pensamientos autodestructivos y el TAR fueron significativas y altamente correlacionadas entre hombres y mujeres. Las influencias ambientales únicas se correlacionaron modestamente en las mujeres, lo que sugiere que los traumatismos de alto riesgo pueden conferir cierto riesgo directo de pensamientos y conductas autolesivas entre las mujeres. Las personas que llevan a cabo ALNS corren un mayor riesgo de suicidio, y los factores hereditarios comunes contribuyen a estas asociaciones. La prevención de la exposición al trauma puede ayudar a mitigar el riesgo de autolesión y suicidio, ya sea directa o indirectamente, a través de alguna reducción en la implicación hacia el desarrollo de psicopatología de manera más amplia. Además, la selección de factores de vulnerabilidad preexistentes podría reducir significativamente el riesgo de conductas potencialmente mortales entre los que han experimentado un trauma.   Fuente: Richmond-Rakerd LS et al. Psychol Med. 2018 May 6:1-10. doi: 10.1017/S0033291718001034. [Epub ahead of print] Contribución genética y exposición al trauma en las autolesiones. https://www.cambridge.org/core/journals/psychological-medicine/article/common-genetic-contributions-to-highrisk-trauma-exposure-and-selfinjurious-thoughts-and-behaviors/9DF36ABC259BCB28BF2379541DFC7EDE  
    5085 Posted by APM NET .
  • 04 Jun 2019
    Es bien conocido que el Trastorno Depresivo Mayor se trata de una condición crónica, recurrente y progresiva, la cual incluye un espectro sintomático amplio, con alteraciones emocionales, cognitivas y físicas. La padecen alrededor de 350 millones de personas a nivel global, y se considera que será la principal causa de carga de morbilidad para el año 2030; por si fuera poco, es una enfermedad altamente comorbidad, pues hasta un 59% de los pacientes tendrán un trastorno de ansiedad asociado, y el 24% un trastorno por consumo de sustancias. El impacto de estos números va mucho más allá de lo estrictamente clínico, pues se estima que a pesar de los 38 millones de euros que se invierten en la UE para tratarla (costos directos), 1 de cada 10 empleados a faltado al trabajo por depresión, con un promedio de 36 días de ausencia por episodio, suscitando un costo a los empleadores de 54 millones de euros (37 millones en EUA y 7,5 millones en Australia). Algunos estudios demuestran que un incremento en la productividad en el trabajo puede compensar los costos de tratamiento de la depresión en un 45-98 %. Sin embargo, solo el 50% de los pacientes deprimidos recibe tratamiento, a lo que se suma que, con las intervenciones actuales, 1 de cada 2 de estos no responde bien al mismo, por lo que, a mediano y largo plazo, van a tener una menor calidad de vida, funcionalidad y productividad, con menor probabilidad de ser contratados, generando mayor costo en cuidados médicos y programas sociales. Ante este panorama se hace necesario invertir en la concientización pública, en la capacitación médica, en mejorar el acceso a los servicios de salud, así como la inversión en intervenciones tempranas, planteando como objetivos principales la optimización de la calidad de vida y el funcionamiento de los pacientes.   American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Health Disorders. Quinta edición. Washington, DC: American Psychiatric Association; 2013  
    4009 Posted by APM NET .
Psiquiatría 1,977 views Feb 25, 2019
Las nuevas guías canadienses para el manejo del Trastorno Bipolar.

La Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments (CANMAT) publicó previamente directrices de tratamiento para el trastorno bipolar en 2005, junto con comentarios internacionales y actualizaciones posteriores en 2007, 2009 y 2013. Las últimas dos actualizaciones fueron publicadas en colaboración con la International Society for Bipolar Disorders (ISBD). Las directrices de tratamiento de CANMAT e ISBD de 2018 representan avances significativos en este campo desde la publicación de la última edición completa en 2005, que incluye actualizaciones de diagnóstico y tratamiento, así como nuevas investigaciones sobre intervenciones farmacológicas y psicológicas. Estos avances se han traducido en recomendaciones claras y fáciles de usar para los tratamientos de primera, segunda y tercera línea, teniendo en cuenta los niveles de evidencia para su eficacia, el apoyo clínico basado en la experiencia y las clasificaciones consensuadas de seguridad, tolerabilidad y riesgos emergentes del cambio de tratamiento. Como novedad en estas pautas, se crearon clasificaciones jerárquicas para los manejos de primera y segunda línea recomendados para la manía aguda, la depresión aguda y el tratamiento de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I. Creada al considerar el impacto de cada tratamiento en todas las fases de la enfermedad, esta jerarquía ayudará a los médicos a tomar decisiones de tratamiento basadas en la evidencia. El litio, la quetiapina, el divalproato, la asenapina, el aripiprazol, la paliperidona, la risperidona y la cariprazina, solos o en combinación, se recomiendan como tratamientos de primera línea para la manía aguda. Las opciones de primera línea para la depresión en Trastorno Bipolar tipo I incluyen quetiapina, lurasidona más litio o divalproato, litio, lamotrigina, lurasidona, o lamotrigina como coadyuvante. Si bien los medicamentos que han demostrado ser efectivos para la fase aguda generalmente deben continuarse durante la fase de mantenimiento en el Trastorno Bipolar tipo I, existen algunas excepciones (como los antidepresivos); y los datos disponibles sugieren que la monoterapia con litio, quetiapina, divalproato, lamotrigina, asenapina y aripiprazol, o los tratamientos combinados, deben considerarse de primera línea para aquellos que inician o cambian el tratamiento durante la fase de mantenimiento. Además de abordar los problemas en el Trastorno Bipolar tipo I, estas directrices también proporcionan una visión general y recomendaciones para el tratamiento clínico del Trastorno Bipolar tipo II, así como consejos sobre poblaciones específicas, como mujeres en diversas etapas del ciclo reproductivo, niños y niñas, adolescentes y adultos mayores. También hay discusiones sobre el impacto de las comorbilidades psiquiátricas y médicas específicas, como el consumo de sustancias, la ansiedad y los trastornos metabólicos. Finalmente, se brinda una visión general de los problemas relacionados con la seguridad y el monitoreo. Los grupos de CANMAT e ISBD esperan que estas pautas se conviertan en una herramienta valiosa para los profesionales de todo el mundo.

 

Yatham LN et al. Bipolar Disord. 2018 Mar;20(2):97-170. doi: 10.1111/bdi.12609. Epub 2018 Mar 14.

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/bdi.12609


Tags: #bipolar  #trastorno