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  • 10 Feb 2021
    Para el año 2010 ya se había establecido que el Trastorno Depresivo Mayor (TDM) afectaba 298 millones de personas1 (actualmente la Organización Mundial de la salud estima que son 350 millones2), siendo considerada una de las 20 enfermedades mentales más importantes, con una prevalencia global que alcanzaba 4.4% (5.5% en mujeres, 3.2% en hombres), siendo la población más afligida aquella que se ubica entre los 25 y 34 años de edad, permaneciendo consistentemente entre las tres primeras causas de años perdidos por discapacidad y años perdidos por mortalidad prematura desde hace ya más de 20 años1, proyectada para ser la primera en 20303.   El amplio rango de síntomas (afectivos, cognitivos, vegetativos, conductuales), así como la etiología multifactorial y la heredabilidad, la convierten en un reto cada vez más complejo para el clínico, y cuando se suman las comorbilidades (especialmente relacionadas al consumo de sustancias y trastornos de la personalidad), progresa hacia un fenómeno de mucha mayor carga, como es el de la Depresión Resistente al Tratamiento (DRT)3,4.   A pesar de las actuales inconsistencias en la definición de DRT, ha podido establecerse que su presencia tiene un impacto negativo en los costos directos e indirectos de la carga económica de la enfermedad, estando muy estrechamente relacionado con la reducción en la calidad de vida y calidad de la salud (tanto física como mental) de los pacientes, desenlace que impacta a su vez tanto en la severidad como en la duración del episodio depresivo5, cerrando un círculo vicioso que, al perpetuarse, modifica la respuesta al estrés a causa de los profundos cambios neurobiológicos que acompañan al TDM (alteraciones del volumen cerebral regional -hipocampo-, cambios funcionales de circuitos cerebrales –red de control cognitivo-, alteraciones de sistema inmune y del eje hipotálamo-hipófisis adrenal)4.   La aparición de los antidepresivos, aunque fortuita, no solamente suscitó la posibilidad de ofrecer una alternativa de tratamiento a los pacientes, también ha develado muchos de los misterios que aún se ciernen sobre los mecanismos fisiopatológicos que subyacen a un episodio depresivo; así mismo, también ha facilitado comprender la fenomenología de su presentación, al punto en que podemos hablar de la variabilidad de su espectro sintomático, con los síntomas cognitivos como uno de los grupos que más frecuentemente se exhiben como residuales (persistentes a pesar de la mejoría afectiva), evitando la recuperación funcional, por lo que recientemente los protocolos de manejo se enfocan cada vez en su intervención temprana6, no solo con la intención de mejorar el curso y pronóstico, sino también evitando que se incremente la carga global de la enfermedad con su evolución a DRT.   A causa de esto, los tratamientos actuales se enfocan en tener efectos que van más allá de una mejoría en el estado de ánimo, y la investigación ha permitido encontrar, además de los fármacos multimodales, efectos pro-cognitivos de medicamentos ya conocidos, como por ejemplo la Fluvoxamina7, los cuales se explican en los modelos experimentales (estudios en animales) en los que se demuestra su impacto sobre la proteína beta-amiloide, lo que incluso podría posicionarla como una alternativa para el tratamiento del paciente con Enfermedad de Alzheimer8.   Los fenómenos multidimensionales de la depresión necesitan seguir siendo materia de investigación, pues su impacto en la salud mental de los enfermos y su red de apoyo, sigue mostrándose como una problemática compleja que afecta al individuo aun en ausencia de síntomas emocionales.   Referencias Ferrari AJ, Charlson FJ, Norman RE, Flaxman AD, Patten SB, Vos T, Whiteford HA. The epidemiological modelling of major depressive disorder: application for the Global Burden of Disease Study 2010. PLoS One. 2013 Jul 29;8(7):e69637. doi: 10.1371/journal.pone.0069637. PMID: 23922765; PMCID: PMC3726670. https://www.who.int/mediacentre/news/notes/2012/mental_health_day_20121009/es/ Malhi GS, Mann JJ. Depression. Lancet. 2018 Nov 24;392(10161):2299-2312. doi: 10.1016/S0140-6736(18)31948-2. Epub 2018 Nov 2. PMID: 30396512. Otte C, Gold SM, Penninx BW, Pariante CM, Etkin A, Fava M, Mohr DC, Schatzberg AF. Major depressive disorder. Nat Rev Dis Primers. 2016 Sep 15;2:16065. doi: 10.1038/nrdp.2016.65. PMID: 27629598. Johnston KM, Powell LC, Anderson IM, Szabo S, Cline S. The burden of treatment-resistant depression: A systematic review of the economic and quality of life literature. J Affect Disord. 2019 Jan 1;242:195-210. doi: 10.1016/j.jad.2018.06.045. Epub 2018 Jun 27. PMID: 30195173. Xiao L, Feng L, Zhu XQ, Feng Y, Wu WY, Ungvari GS, Ng CH, Xiang YT, Wang G. Comparison of residual depressive symptoms and functional impairment between fully and partially remitted patients with major depressive disorder: a multicenter study. Psychiatry Res. 2018 Mar;261:547-553. doi: 10.1016/j.psychres.2018.01.020. Epub 2018 Jan 10. PMID: 29407721. Bobrov AE, Krasnoslobodtseva LA, Mutnykh EM. Prokognitivnye éffekty fluvoksamina (predvaritel'nye dannye) [Procognitive effects of fluvoxamine: preliminary data]. Zh Nevrol Psikhiatr Im S S Korsakova. 2018;118(6):43-49. Russian. doi: 10.17116/jnevro20181186143. PMID: 30040800.       8.Kim WS, Fu Y, Dobson-Stone C, Hsiao JT, Shang K, Hallupp M, Schofield PR, Garner B, Karl T, Kwok JBJ. Effect of Fluvoxamine on Amyloid-β Peptide Generation and Memory.                           J Alzheimers Dis. 2018;62(4):1777-1787. doi: 10.3233/JAD-171001. PMID: 29614681.
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  • Para el año 2010 ya se había establecido que el Trastorno Depresivo Mayor (TDM) afectaba 298 millones de personas1 (actualmente la Organización Mundial de la salud estima que son 350 millones2), siendo considerada una de las 20 enfermedades mentales más importantes, con una prevalencia global que alcanzaba 4.4% (5.5% en mujeres, 3.2% en hombres), siendo la población más afligida aquella que se ubica entre los 25 y 34 años de edad, permaneciendo consistentemente entre las tres primeras causas de años perdidos por discapacidad y años perdidos por mortalidad prematura desde hace ya más de 20 años1, proyectada para ser la primera en 20303.   El amplio rango de síntomas (afectivos, cognitivos, vegetativos, conductuales), así como la etiología multifactorial y la heredabilidad, la convierten en un reto cada vez más complejo para el clínico, y cuando se suman las comorbilidades (especialmente relacionadas al consumo de sustancias y trastornos de la personalidad), progresa hacia un fenómeno de mucha mayor carga, como es el de la Depresión Resistente al Tratamiento (DRT)3,4.   A pesar de las actuales inconsistencias en la definición de DRT, ha podido establecerse que su presencia tiene un impacto negativo en los costos directos e indirectos de la carga económica de la enfermedad, estando muy estrechamente relacionado con la reducción en la calidad de vida y calidad de la salud (tanto física como mental) de los pacientes, desenlace que impacta a su vez tanto en la severidad como en la duración del episodio depresivo5, cerrando un círculo vicioso que, al perpetuarse, modifica la respuesta al estrés a causa de los profundos cambios neurobiológicos que acompañan al TDM (alteraciones del volumen cerebral regional -hipocampo-, cambios funcionales de circuitos cerebrales –red de control cognitivo-, alteraciones de sistema inmune y del eje hipotálamo-hipófisis adrenal)4.   La aparición de los antidepresivos, aunque fortuita, no solamente suscitó la posibilidad de ofrecer una alternativa de tratamiento a los pacientes, también ha develado muchos de los misterios que aún se ciernen sobre los mecanismos fisiopatológicos que subyacen a un episodio depresivo; así mismo, también ha facilitado comprender la fenomenología de su presentación, al punto en que podemos hablar de la variabilidad de su espectro sintomático, con los síntomas cognitivos como uno de los grupos que más frecuentemente se exhiben como residuales (persistentes a pesar de la mejoría afectiva), evitando la recuperación funcional, por lo que recientemente los protocolos de manejo se enfocan cada vez en su intervención temprana6, no solo con la intención de mejorar el curso y pronóstico, sino también evitando que se incremente la carga global de la enfermedad con su evolución a DRT.   A causa de esto, los tratamientos actuales se enfocan en tener efectos que van más allá de una mejoría en el estado de ánimo, y la investigación ha permitido encontrar, además de los fármacos multimodales, efectos pro-cognitivos de medicamentos ya conocidos, como por ejemplo la Fluvoxamina7, los cuales se explican en los modelos experimentales (estudios en animales) en los que se demuestra su impacto sobre la proteína beta-amiloide, lo que incluso podría posicionarla como una alternativa para el tratamiento del paciente con Enfermedad de Alzheimer8.   Los fenómenos multidimensionales de la depresión necesitan seguir siendo materia de investigación, pues su impacto en la salud mental de los enfermos y su red de apoyo, sigue mostrándose como una problemática compleja que afecta al individuo aun en ausencia de síntomas emocionales.   Referencias Ferrari AJ, Charlson FJ, Norman RE, Flaxman AD, Patten SB, Vos T, Whiteford HA. The epidemiological modelling of major depressive disorder: application for the Global Burden of Disease Study 2010. PLoS One. 2013 Jul 29;8(7):e69637. doi: 10.1371/journal.pone.0069637. PMID: 23922765; PMCID: PMC3726670. https://www.who.int/mediacentre/news/notes/2012/mental_health_day_20121009/es/ Malhi GS, Mann JJ. Depression. Lancet. 2018 Nov 24;392(10161):2299-2312. doi: 10.1016/S0140-6736(18)31948-2. Epub 2018 Nov 2. PMID: 30396512. Otte C, Gold SM, Penninx BW, Pariante CM, Etkin A, Fava M, Mohr DC, Schatzberg AF. Major depressive disorder. Nat Rev Dis Primers. 2016 Sep 15;2:16065. doi: 10.1038/nrdp.2016.65. PMID: 27629598. Johnston KM, Powell LC, Anderson IM, Szabo S, Cline S. The burden of treatment-resistant depression: A systematic review of the economic and quality of life literature. J Affect Disord. 2019 Jan 1;242:195-210. doi: 10.1016/j.jad.2018.06.045. Epub 2018 Jun 27. PMID: 30195173. Xiao L, Feng L, Zhu XQ, Feng Y, Wu WY, Ungvari GS, Ng CH, Xiang YT, Wang G. Comparison of residual depressive symptoms and functional impairment between fully and partially remitted patients with major depressive disorder: a multicenter study. Psychiatry Res. 2018 Mar;261:547-553. doi: 10.1016/j.psychres.2018.01.020. Epub 2018 Jan 10. PMID: 29407721. Bobrov AE, Krasnoslobodtseva LA, Mutnykh EM. Prokognitivnye éffekty fluvoksamina (predvaritel'nye dannye) [Procognitive effects of fluvoxamine: preliminary data]. Zh Nevrol Psikhiatr Im S S Korsakova. 2018;118(6):43-49. Russian. doi: 10.17116/jnevro20181186143. PMID: 30040800.       8.Kim WS, Fu Y, Dobson-Stone C, Hsiao JT, Shang K, Hallupp M, Schofield PR, Garner B, Karl T, Kwok JBJ. Effect of Fluvoxamine on Amyloid-β Peptide Generation and Memory.                           J Alzheimers Dis. 2018;62(4):1777-1787. doi: 10.3233/JAD-171001. PMID: 29614681.
    Feb 10, 2021 131
  • 14 Jan 2021
    Se ha considerado a la interrupción del sueño como un factor causal/exacerbante que contribuye a la aparición de los principales tipos de trastornos de salud mental, dado que el insomnio y otras condiciones psiquiátricas no solo comparten causas comunes, sino que también muestran una relación bidireccional, con lo que es válido (e incluso responsable) asumir queel tratamiento del insomnio aliviará, al menos en parte, problemas primarios de salud mental. A través del uso de herramientas estandarizadas, se ha podido establecer que la prevalencia de este problema entre los pacientes psiquiátricos hospitalizados es elevada (53 a 79.4%), ubicando la ideación suicida, el uso de tabaco y de drogas recreativas en el último mes, como los mayores predictores de su severidad; así mismo, la queja más frecuente suele ser la conciliación y mantenimiento del sueño, explicado por el cambio de ambiente, la ansiedad (por la propia estancia, la experiencias de aislamiento, incertidumbre por su condición y el tratamiento, entre muchos otros factores) y los ajustes inherentes a una hospitalización. Dada la rapidez de su efecto, así como la posibilidad de vigilancia estrecha durante la estancia hospitalaria, las benzodiacepinas son usadas con frecuencia para paliar esta queja entre aquellos pacientes que requieren de manejo institucional, mejorando incluso la presencia de angustia o agitación/inquietud psicomotriz. Estas han demostrado un nivel de seguridad que, en el tratamiento a corto plazo y con supervisión apropiada de la dosis, suele ser superior al del uso de antipsicóticos. El Midazolam se han posicionado como uno de los medicamentos de elección en este escenario, con un amplio respaldo a través de su uso en cuidados paliativos, experiencia de la que se conoce un muy rápido efecto de acción vía oral, intravenoso o intramuscular, con el alivio de síntomas somáticos, episodios epilépticos (siendo el de primera elección para muchos especialistas), efectos que van más allá del beneficio sedativo (superior al de la melatonina), gracias al que se puede realizar una pronta intervención de la interrupción del sueño en el caso del paciente psiquiátrico hospitalizado, dentro o fuera de una unidad especializada en salud mental. El tratamiento sintomático oportuno del insomnio ofrece la posibilidad de efectuar una mejor evaluación del enfermo, así como facilitarle los días de hospitalización, mientras se consigue establecer y corregir la causa subyacente, contribuyendo a su vez a la mejoría de la condición que suscita el manejo institucional.   Referencias Freeman D, Sheaves B, Waite F, Harvey AG, Harrison PJ. Sleep disturbance and psychiatric disorders. Lancet Psychiatry. 2020 Jul;7(7):628-637. doi: 10.1016/S2215-0366(20)30136-X. PMID: 32563308.   Doghramji K, Tanielian M, Certa K, Zhan T. Severity, Prevalence, Predictors, and Rate of Identification of Insomnia Symptoms in a Sample of Hospitalized Psychiatric Patients. J Nerv Ment Dis. 2018 Oct;206(10):765-769. doi: 10.1097/NMD.0000000000000888. PMID: 30273272.   Antomás Osés J, Gárriz Murillo C, Huarte del Barrio S, Cambra K, Ibáñez B. Insomnio en pacientes que ingresan en unidades de hospitalización psiquiátricas [Insomnia in patients admitted to psychiatric hospital departments]. An Sist Sanit Navar. 2016 Dec 30;39(3):399-404. Spanish. doi: 10.23938/ASSN.0241. PMID: 28032875.   Zaporowska-Stachowiak I, Szymański K, Oduah MT, Stachowiak-Szymczak K, Łuczak J, Sopata M. Midazolam: Safety of use in palliative care: A systematic critical review. Biomed Pharmacother. 2019 Jun;114:108838. doi: 10.1016/j.biopha.2019.108838. Epub 2019 Apr 10. PMID: 30981104.   Ansari G, Fathi M, Ghajari MF, Bargrizan M, Eghbali A. Oral Melatonin Versus Midazolam as Premedication for Intravenous Sedation in Pediatric Dental Patients. J Dent (Tehran). 2018 Sep;15(5):317-324. PMID: 30833978; PMCID: PMC6397733.
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  • Se ha considerado a la interrupción del sueño como un factor causal/exacerbante que contribuye a la aparición de los principales tipos de trastornos de salud mental, dado que el insomnio y otras condiciones psiquiátricas no solo comparten causas comunes, sino que también muestran una relación bidireccional, con lo que es válido (e incluso responsable) asumir queel tratamiento del insomnio aliviará, al menos en parte, problemas primarios de salud mental. A través del uso de herramientas estandarizadas, se ha podido establecer que la prevalencia de este problema entre los pacientes psiquiátricos hospitalizados es elevada (53 a 79.4%), ubicando la ideación suicida, el uso de tabaco y de drogas recreativas en el último mes, como los mayores predictores de su severidad; así mismo, la queja más frecuente suele ser la conciliación y mantenimiento del sueño, explicado por el cambio de ambiente, la ansiedad (por la propia estancia, la experiencias de aislamiento, incertidumbre por su condición y el tratamiento, entre muchos otros factores) y los ajustes inherentes a una hospitalización. Dada la rapidez de su efecto, así como la posibilidad de vigilancia estrecha durante la estancia hospitalaria, las benzodiacepinas son usadas con frecuencia para paliar esta queja entre aquellos pacientes que requieren de manejo institucional, mejorando incluso la presencia de angustia o agitación/inquietud psicomotriz. Estas han demostrado un nivel de seguridad que, en el tratamiento a corto plazo y con supervisión apropiada de la dosis, suele ser superior al del uso de antipsicóticos. El Midazolam se han posicionado como uno de los medicamentos de elección en este escenario, con un amplio respaldo a través de su uso en cuidados paliativos, experiencia de la que se conoce un muy rápido efecto de acción vía oral, intravenoso o intramuscular, con el alivio de síntomas somáticos, episodios epilépticos (siendo el de primera elección para muchos especialistas), efectos que van más allá del beneficio sedativo (superior al de la melatonina), gracias al que se puede realizar una pronta intervención de la interrupción del sueño en el caso del paciente psiquiátrico hospitalizado, dentro o fuera de una unidad especializada en salud mental. El tratamiento sintomático oportuno del insomnio ofrece la posibilidad de efectuar una mejor evaluación del enfermo, así como facilitarle los días de hospitalización, mientras se consigue establecer y corregir la causa subyacente, contribuyendo a su vez a la mejoría de la condición que suscita el manejo institucional.   Referencias Freeman D, Sheaves B, Waite F, Harvey AG, Harrison PJ. Sleep disturbance and psychiatric disorders. Lancet Psychiatry. 2020 Jul;7(7):628-637. doi: 10.1016/S2215-0366(20)30136-X. PMID: 32563308.   Doghramji K, Tanielian M, Certa K, Zhan T. Severity, Prevalence, Predictors, and Rate of Identification of Insomnia Symptoms in a Sample of Hospitalized Psychiatric Patients. J Nerv Ment Dis. 2018 Oct;206(10):765-769. doi: 10.1097/NMD.0000000000000888. PMID: 30273272.   Antomás Osés J, Gárriz Murillo C, Huarte del Barrio S, Cambra K, Ibáñez B. Insomnio en pacientes que ingresan en unidades de hospitalización psiquiátricas [Insomnia in patients admitted to psychiatric hospital departments]. An Sist Sanit Navar. 2016 Dec 30;39(3):399-404. Spanish. doi: 10.23938/ASSN.0241. PMID: 28032875.   Zaporowska-Stachowiak I, Szymański K, Oduah MT, Stachowiak-Szymczak K, Łuczak J, Sopata M. Midazolam: Safety of use in palliative care: A systematic critical review. Biomed Pharmacother. 2019 Jun;114:108838. doi: 10.1016/j.biopha.2019.108838. Epub 2019 Apr 10. PMID: 30981104.   Ansari G, Fathi M, Ghajari MF, Bargrizan M, Eghbali A. Oral Melatonin Versus Midazolam as Premedication for Intravenous Sedation in Pediatric Dental Patients. J Dent (Tehran). 2018 Sep;15(5):317-324. PMID: 30833978; PMCID: PMC6397733.
    Jan 14, 2021 558
  • 12 Jan 2021
    El estudio citado se propuso: 1) Investigar si la predisposición genética al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), indexada por puntuaciones de riesgo poligénico para TDAH (PRP-TDAH), está asociada con trastornos por uso de sustancias (TUS) en personas con TDAH. 2) Investigar si otros factores de riesgo de TUS relacionados con el individuo o la familia podrían mediar o confundir esta asociación. Para ello, se diseñó un estudio de cohorte de base poblacional, tomando los casos de TDAH de la muestra iPSYCH (una cohorte danesa de casos genotipados con trastornos mentales específicos), nacidos en Dinamarca entre 1981 y 2003 (N = 13 116).   La información basada en registros sobre diagnósticos hospitalarios de TUS estuvo disponible hasta el 31 de diciembre de 2016. Los investigadores estimaron los odds ratios (OR) con intervalos de confianza (IC) del 95% para cualquier TUS, así como para diferentes tipos de TUS (alcohol, cannabis y otras drogas ilícitas) y gravedad (uso, abuso y adicción), con tamaños del efecto correspondientes a una comparación del decil de la PRP-TDAH más alto con el más bajo.   Hallazgos: La PRP-TDAH se asoció con cualquier TUS (OR = 1,30, IC del 95%: 1,11-1,51). Las estimaciones fueron similares en diferentes tipos y niveles de gravedad de TUS. Otros factores de riesgo de TUS (sexo masculino, edad al momento del diagnóstico de TDAH, problemas de conducta comórbidos y factores de los padres, incluidos TUS, trastornos mentales y estado socioeconómico) se asociaron de forma independiente con un mayor riesgo de TUS.   La PRP-TDAH explicó una proporción menor de la varianza en TUS (0,2% en la escala de responsabilidad) en comparación con los otros factores de riesgo. La asociación entre la PRP-TDAH y cualquier TUS se atenuó ligeramente (OR = 1,21, IC del 95%: 1,03-1,41) después de ajustar por los otros factores de riesgo para TUS. Además, las asociaciones fueron nominalmente más altas en mujeres que en hombres (OR mujeres = 1,59, IC 95%: 1,19-2,12, OR hombres = 1,18, IC 95%: 0,98-1,42).   Conclusiones: Una mayor propensión genética al trastorno por déficit de atención e hiperactividad parece estar asociada con mayores riesgos de trastornos por uso de sustancias en personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.   Wimberley T, Agerbo E, Horsdal HT, Ottosen C, Brikell I, Als TD, Demontis D, Børglum AD, Nordentoft M, Mors O, Werge T, Hougaard D, Bybjerg-Grauholm J, Hansen MB, Mortensen PB, Thapar A, Riglin L, Langley K, Dalsgaard S. 2020 Jul;115(7):1368-1377. doi: 10.1111/add.14910. Epub 2020 Jan 8. PMID: 31803957. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/add.14910
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  • El estudio citado se propuso: 1) Investigar si la predisposición genética al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), indexada por puntuaciones de riesgo poligénico para TDAH (PRP-TDAH), está asociada con trastornos por uso de sustancias (TUS) en personas con TDAH. 2) Investigar si otros factores de riesgo de TUS relacionados con el individuo o la familia podrían mediar o confundir esta asociación. Para ello, se diseñó un estudio de cohorte de base poblacional, tomando los casos de TDAH de la muestra iPSYCH (una cohorte danesa de casos genotipados con trastornos mentales específicos), nacidos en Dinamarca entre 1981 y 2003 (N = 13 116).   La información basada en registros sobre diagnósticos hospitalarios de TUS estuvo disponible hasta el 31 de diciembre de 2016. Los investigadores estimaron los odds ratios (OR) con intervalos de confianza (IC) del 95% para cualquier TUS, así como para diferentes tipos de TUS (alcohol, cannabis y otras drogas ilícitas) y gravedad (uso, abuso y adicción), con tamaños del efecto correspondientes a una comparación del decil de la PRP-TDAH más alto con el más bajo.   Hallazgos: La PRP-TDAH se asoció con cualquier TUS (OR = 1,30, IC del 95%: 1,11-1,51). Las estimaciones fueron similares en diferentes tipos y niveles de gravedad de TUS. Otros factores de riesgo de TUS (sexo masculino, edad al momento del diagnóstico de TDAH, problemas de conducta comórbidos y factores de los padres, incluidos TUS, trastornos mentales y estado socioeconómico) se asociaron de forma independiente con un mayor riesgo de TUS.   La PRP-TDAH explicó una proporción menor de la varianza en TUS (0,2% en la escala de responsabilidad) en comparación con los otros factores de riesgo. La asociación entre la PRP-TDAH y cualquier TUS se atenuó ligeramente (OR = 1,21, IC del 95%: 1,03-1,41) después de ajustar por los otros factores de riesgo para TUS. Además, las asociaciones fueron nominalmente más altas en mujeres que en hombres (OR mujeres = 1,59, IC 95%: 1,19-2,12, OR hombres = 1,18, IC 95%: 0,98-1,42).   Conclusiones: Una mayor propensión genética al trastorno por déficit de atención e hiperactividad parece estar asociada con mayores riesgos de trastornos por uso de sustancias en personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad.   Wimberley T, Agerbo E, Horsdal HT, Ottosen C, Brikell I, Als TD, Demontis D, Børglum AD, Nordentoft M, Mors O, Werge T, Hougaard D, Bybjerg-Grauholm J, Hansen MB, Mortensen PB, Thapar A, Riglin L, Langley K, Dalsgaard S. 2020 Jul;115(7):1368-1377. doi: 10.1111/add.14910. Epub 2020 Jan 8. PMID: 31803957. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/add.14910
    Jan 12, 2021 634
  • 08 Jan 2021
    Las experiencias adversas de la infancia están relacionadas con el desarrollo de una serie de enfermedades psiquiátricas en la edad adulta. El estudio citado examinó el patrón de experiencias adversas en la niñez y su relación con la edad de aparición de enfermedades psiquiátricas importantes en individuos de familias que tenían más de dos parientes de primer grado con enfermedades psiquiátricas importantes, identificadas como parte de un estudio longitudinal en curso. La muestra estuvo conformada por 509 individuos de 215 familias. De estos, 268 estaban afectados, es decir, diagnosticados con trastorno bipolar (n = 61), trastorno obsesivo compulsivo (n = 58), esquizofrenia (n = 52), dependencia de sustancias (n = 59) o diagnósticos concurrentes (n = 38), mientras que 241 eran familiares de primer grado en riesgo que no estaban afectados (n = 210) o tenían otros trastornos depresivos o de ansiedad (n = 31). Todos los individuos fueron evaluados utilizando el Cuestionario Internacional de Experiencias Adversas en la Infancia y se calcularon las puntuaciones totales de exposición y gravedad de las experiencias adversas en la niñez.   Resultados: Se observó que los varones afectados, como grupo, tenían las mayores puntuaciones de exposición y gravedad a las experiencias adversas en la infancia en esta muestra. Un modelo de efectos mixtos de Cox ajustado por género reveló que una puntuación total más alta de gravedad de experiencias adversas en la infancia se asoció con un riesgo significativamente mayor de una edad más temprana de aparición de diagnósticos psiquiátricos en hombres. Un modelo similar, que evaluó la interacción del diagnóstico, reveló una edad más temprana de aparición en el trastorno obsesivo compulsivo y la dependencia de sustancias, pero no en la esquizofrenia y el trastorno bipolar.   Conclusión: Este estudio indica que las experiencias adversas de la niñez se asociaron con una aparición más temprana de afecciones psiquiátricas importantes en hombres e individuos diagnosticados con trastorno obsesivo compulsivo y dependencia de sustancias. Se espera que las evaluaciones longitudinales en curso en familiares de primer grado identifiquen los mecanismos subyacentes a esta relación.   Someshwar A, Holla B, Pansari Agarwal P, Thomas A, Jose A, Joseph B, Raju B, Karle H, Muthukumaran M, Kodancha PG, Kumar P, Reddy PV, Kumar Nadella R, Naik ST, Mitra S, Mallappagiri S, Sreeraj VS, Balachander S, Ganesh S, Murthy P, Benegal V, Reddy JY, Jain S, Mahadevan J, Viswanath B; ADBS Consortium. Aust N Z J Psychiatry. 2020 Nov;54(11):1086-1094. doi: 10.1177/0004867420931157. Epub 2020 Jun 15. PMID: 32538179. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0004867420931157?url_ver=Z39.88-2003&rfr_id=ori:rid:crossref.org&rfr_dat=cr_pub%20%200pubmed
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  • Las experiencias adversas de la infancia están relacionadas con el desarrollo de una serie de enfermedades psiquiátricas en la edad adulta. El estudio citado examinó el patrón de experiencias adversas en la niñez y su relación con la edad de aparición de enfermedades psiquiátricas importantes en individuos de familias que tenían más de dos parientes de primer grado con enfermedades psiquiátricas importantes, identificadas como parte de un estudio longitudinal en curso. La muestra estuvo conformada por 509 individuos de 215 familias. De estos, 268 estaban afectados, es decir, diagnosticados con trastorno bipolar (n = 61), trastorno obsesivo compulsivo (n = 58), esquizofrenia (n = 52), dependencia de sustancias (n = 59) o diagnósticos concurrentes (n = 38), mientras que 241 eran familiares de primer grado en riesgo que no estaban afectados (n = 210) o tenían otros trastornos depresivos o de ansiedad (n = 31). Todos los individuos fueron evaluados utilizando el Cuestionario Internacional de Experiencias Adversas en la Infancia y se calcularon las puntuaciones totales de exposición y gravedad de las experiencias adversas en la niñez.   Resultados: Se observó que los varones afectados, como grupo, tenían las mayores puntuaciones de exposición y gravedad a las experiencias adversas en la infancia en esta muestra. Un modelo de efectos mixtos de Cox ajustado por género reveló que una puntuación total más alta de gravedad de experiencias adversas en la infancia se asoció con un riesgo significativamente mayor de una edad más temprana de aparición de diagnósticos psiquiátricos en hombres. Un modelo similar, que evaluó la interacción del diagnóstico, reveló una edad más temprana de aparición en el trastorno obsesivo compulsivo y la dependencia de sustancias, pero no en la esquizofrenia y el trastorno bipolar.   Conclusión: Este estudio indica que las experiencias adversas de la niñez se asociaron con una aparición más temprana de afecciones psiquiátricas importantes en hombres e individuos diagnosticados con trastorno obsesivo compulsivo y dependencia de sustancias. Se espera que las evaluaciones longitudinales en curso en familiares de primer grado identifiquen los mecanismos subyacentes a esta relación.   Someshwar A, Holla B, Pansari Agarwal P, Thomas A, Jose A, Joseph B, Raju B, Karle H, Muthukumaran M, Kodancha PG, Kumar P, Reddy PV, Kumar Nadella R, Naik ST, Mitra S, Mallappagiri S, Sreeraj VS, Balachander S, Ganesh S, Murthy P, Benegal V, Reddy JY, Jain S, Mahadevan J, Viswanath B; ADBS Consortium. Aust N Z J Psychiatry. 2020 Nov;54(11):1086-1094. doi: 10.1177/0004867420931157. Epub 2020 Jun 15. PMID: 32538179. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0004867420931157?url_ver=Z39.88-2003&rfr_id=ori:rid:crossref.org&rfr_dat=cr_pub%20%200pubmed
    Jan 08, 2021 1396
  • 29 Dec 2020
    Los trastornos del sueño son frecuentes en el embarazo y pueden empeorar o presentarse de novo en el curso de la gestación. El manejo de una paciente embarazada se complica por el riesgo de teratogenicidad, cambios farmacocinéticos y la naturaleza dinámica del estado gestante. Aunque las intervenciones no farmacológicas son probablemente las más seguras, a menudo son ineficaces y la paciente se enfrenta a las frustraciones de la alteración del sueño, así como a los resultados negativos de la falta de sueño durante la gestación.   Al igual que con cualquier otra afección en el embarazo, el manejo requiere una comprensión de la fisiología del mismo, conocimiento del impacto de una afección determinada en el embarazo o los resultados fetales y neonatales, y la capacidad de sopesar el riesgo de exposición a una afección no tratada o mal tratada, contra el riesgo de un determinado medicamento. En asociación con la paciente o la pareja embarazada, las opciones de terapia deben revisarse en el contexto del impacto de la afección en los resultados de la gestación y la descendencia, al tiempo que se comprende que faltan datos (positivos o negativos) sobre el impacto de la terapia en los resultados perinatales.   El artículo citado revisa la epidemiología de los trastornos del sueño durante el embarazo, los principios generales de prescripción durante el embarazo y la lactancia, y la seguridad en torno a las opciones terapéuticas.   Miller MA, Mehta N, Clark-Bilodeau C, Bourjeily G. Chest. 2020 Jan;157(1):184-197. doi: 10.1016/j.chest.2019.09.026. Epub 2019 Oct 14. PMID: 31622589; PMCID: PMC6965691. https://journal.chestnet.org/article/S0012-3692(19)34008-5/fulltext
    282 Posted by APM NET .
  • Los trastornos del sueño son frecuentes en el embarazo y pueden empeorar o presentarse de novo en el curso de la gestación. El manejo de una paciente embarazada se complica por el riesgo de teratogenicidad, cambios farmacocinéticos y la naturaleza dinámica del estado gestante. Aunque las intervenciones no farmacológicas son probablemente las más seguras, a menudo son ineficaces y la paciente se enfrenta a las frustraciones de la alteración del sueño, así como a los resultados negativos de la falta de sueño durante la gestación.   Al igual que con cualquier otra afección en el embarazo, el manejo requiere una comprensión de la fisiología del mismo, conocimiento del impacto de una afección determinada en el embarazo o los resultados fetales y neonatales, y la capacidad de sopesar el riesgo de exposición a una afección no tratada o mal tratada, contra el riesgo de un determinado medicamento. En asociación con la paciente o la pareja embarazada, las opciones de terapia deben revisarse en el contexto del impacto de la afección en los resultados de la gestación y la descendencia, al tiempo que se comprende que faltan datos (positivos o negativos) sobre el impacto de la terapia en los resultados perinatales.   El artículo citado revisa la epidemiología de los trastornos del sueño durante el embarazo, los principios generales de prescripción durante el embarazo y la lactancia, y la seguridad en torno a las opciones terapéuticas.   Miller MA, Mehta N, Clark-Bilodeau C, Bourjeily G. Chest. 2020 Jan;157(1):184-197. doi: 10.1016/j.chest.2019.09.026. Epub 2019 Oct 14. PMID: 31622589; PMCID: PMC6965691. https://journal.chestnet.org/article/S0012-3692(19)34008-5/fulltext
    Dec 29, 2020 282
  • 22 Dec 2020
    Los trastornos por consumo de cannabis y otras sustancias tienen una alta co-ocurrencia en los pacientes con esquizofrenia y empeoran el pronóstico de la enfermedad; por tanto, suspender el consumo de sustancias, o bien, lograr estrategias de reducción de daños, son un objetivo terapéutico primordial en los pacientes con esta patología dual. Dado que el consumo crónico de sustancias está asociado con una reducción de los receptores post-sinápticos de dopamina en el sistema meso-córtico-límbico, junto con una menor sensibilidad a las recompensas naturales, este estado de hipo-dopaminergia, también es inducido por la medicación antipsicótica, lo que evidentemente empeora el pronóstico de la enfermedad, sobre todo en cuanto a la sintomatología negativa.   El craving, o ansiedad subjetiva y deseo intenso de volver a consumir sustancias psicoactivas, se considera una característica clave en los trastornos por consumo de sustancias, que contribuye a su continuación y reincidencia después de períodos de abstinencia. En el caso de los trastornos por consumo de cannabis, el craving se presenta generalmente alrededor de una semana de suspenderse el consumo, según refiere el DSM-5.   La Clozapina se ha propuesto como la medicación antipsicótica de primera elección en el tratamiento de pacientes con esquizofrenia y trastornos comórbidos por consumo de sustancias, al mostrar superioridad frente a otros antipsicóticos respecto a la reducción del craving y en la sintomatología negativa. Este hallazgo se ha corroborado en ensayos clínicos controlados aleatorizados, al mostrarse en RMN funcional, una menor activación cerebral en respuesta a imágenes relacionadas con el cannabis, lo que se correlaciona con menores puntuaciones de craving en los auto-informes de los participantes, y reducción en la sintomatología negativa.     Autores: Dra. Ana de la Fuente Martín, Dr. Rodrigo Marín Navarrete, Dra. Tania Ortega Rosas. Sección Académica de Patología Dual y Trastornos adictivos.   Grau-López L, Szerman N, Torrens M, Basurte I, Vega P, Martínez-Raga J, Casas M, Roncero C. Professional perception of clozapine use in patients with dual psychosis. Actas Esp Psiquiatr. 2020 May;48(3):99-105. Epub 2020 May 1. PMID: 32905602. https://www.actaspsiquiatria.es/repositorio/22/125/ENG/22-125-ENG-99-105-687382.pdf
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  • Los trastornos por consumo de cannabis y otras sustancias tienen una alta co-ocurrencia en los pacientes con esquizofrenia y empeoran el pronóstico de la enfermedad; por tanto, suspender el consumo de sustancias, o bien, lograr estrategias de reducción de daños, son un objetivo terapéutico primordial en los pacientes con esta patología dual. Dado que el consumo crónico de sustancias está asociado con una reducción de los receptores post-sinápticos de dopamina en el sistema meso-córtico-límbico, junto con una menor sensibilidad a las recompensas naturales, este estado de hipo-dopaminergia, también es inducido por la medicación antipsicótica, lo que evidentemente empeora el pronóstico de la enfermedad, sobre todo en cuanto a la sintomatología negativa.   El craving, o ansiedad subjetiva y deseo intenso de volver a consumir sustancias psicoactivas, se considera una característica clave en los trastornos por consumo de sustancias, que contribuye a su continuación y reincidencia después de períodos de abstinencia. En el caso de los trastornos por consumo de cannabis, el craving se presenta generalmente alrededor de una semana de suspenderse el consumo, según refiere el DSM-5.   La Clozapina se ha propuesto como la medicación antipsicótica de primera elección en el tratamiento de pacientes con esquizofrenia y trastornos comórbidos por consumo de sustancias, al mostrar superioridad frente a otros antipsicóticos respecto a la reducción del craving y en la sintomatología negativa. Este hallazgo se ha corroborado en ensayos clínicos controlados aleatorizados, al mostrarse en RMN funcional, una menor activación cerebral en respuesta a imágenes relacionadas con el cannabis, lo que se correlaciona con menores puntuaciones de craving en los auto-informes de los participantes, y reducción en la sintomatología negativa.     Autores: Dra. Ana de la Fuente Martín, Dr. Rodrigo Marín Navarrete, Dra. Tania Ortega Rosas. Sección Académica de Patología Dual y Trastornos adictivos.   Grau-López L, Szerman N, Torrens M, Basurte I, Vega P, Martínez-Raga J, Casas M, Roncero C. Professional perception of clozapine use in patients with dual psychosis. Actas Esp Psiquiatr. 2020 May;48(3):99-105. Epub 2020 May 1. PMID: 32905602. https://www.actaspsiquiatria.es/repositorio/22/125/ENG/22-125-ENG-99-105-687382.pdf
    Dec 22, 2020 544
  • 18 Dec 2020
    El objeto extraño, como también lo llegó a llamar Bion, es un objeto que aparece como si estuviera en el mundo onírico, que cumple la función de un destructor interno. Al estar interiorizado, no importa donde se esconda el individuo, pues como en un sueño, siempre estará a su vista y terminará por aniquilar todo. Esta sensación subjetiva, creada y mantenida en el mundo interno, pareciera muy semejante a lo vivido por la colectividad durante la actual pandemia por coronavirus.   ¿Acaso no nos sentimos perdidos ante su letalidad? ¿No nos sentimos desbordados por la incertidumbre de la vacuna, por la ausencia de tratamiento curativo? Y a pesar de las medidas sanitarias, se siguen presentando infinidad de casos. No importa dónde nos escondamos, al final, el objeto extraño “coronavirus” dará con nosotros. Entendiendo esta asociación, quizá podríamos explicar el actuar autodestructivo de una gran cantidad de gente durante esta contingencia.   Muchas personas salen a la calle sin cubrebocas, justo ahora que el número de casos están se ubica en un pico severo de contagios; se saludan de mano, no respetan la distancia entre pares, es decir, no procuran el autocuidado. ¿Podemos pensar que los instintos de muerte se están exteriorizando en su máximo esplendor? ¿Las fantasías de destrucción y aniquilación derivadas de los objetos extraños están a flor de piel? ¿Qué pasa con los mecanismos de defensa de nuestro yo? ¿Estará tan débil como para estar escindiendo estos objetos extraños? ¿La teoría del ataque al vínculo de Bion está presente en este tipo de conductas autodestructivas en tiempo de pandemia?   Marina Altmann de Litvan. <>. Revista Uruguaya de Psicoanálisis. ISSN 1688-7247 (1987) Autor: Dr. Adrián Ortiz Ávila. https://www.apuruguay.org/apurevista/1980/1688724719876604.pdf
    400 Posted by APM NET .
  • El objeto extraño, como también lo llegó a llamar Bion, es un objeto que aparece como si estuviera en el mundo onírico, que cumple la función de un destructor interno. Al estar interiorizado, no importa donde se esconda el individuo, pues como en un sueño, siempre estará a su vista y terminará por aniquilar todo. Esta sensación subjetiva, creada y mantenida en el mundo interno, pareciera muy semejante a lo vivido por la colectividad durante la actual pandemia por coronavirus.   ¿Acaso no nos sentimos perdidos ante su letalidad? ¿No nos sentimos desbordados por la incertidumbre de la vacuna, por la ausencia de tratamiento curativo? Y a pesar de las medidas sanitarias, se siguen presentando infinidad de casos. No importa dónde nos escondamos, al final, el objeto extraño “coronavirus” dará con nosotros. Entendiendo esta asociación, quizá podríamos explicar el actuar autodestructivo de una gran cantidad de gente durante esta contingencia.   Muchas personas salen a la calle sin cubrebocas, justo ahora que el número de casos están se ubica en un pico severo de contagios; se saludan de mano, no respetan la distancia entre pares, es decir, no procuran el autocuidado. ¿Podemos pensar que los instintos de muerte se están exteriorizando en su máximo esplendor? ¿Las fantasías de destrucción y aniquilación derivadas de los objetos extraños están a flor de piel? ¿Qué pasa con los mecanismos de defensa de nuestro yo? ¿Estará tan débil como para estar escindiendo estos objetos extraños? ¿La teoría del ataque al vínculo de Bion está presente en este tipo de conductas autodestructivas en tiempo de pandemia?   Marina Altmann de Litvan. <>. Revista Uruguaya de Psicoanálisis. ISSN 1688-7247 (1987) Autor: Dr. Adrián Ortiz Ávila. https://www.apuruguay.org/apurevista/1980/1688724719876604.pdf
    Dec 18, 2020 400
  • 08 Dec 2020
    ¿Por qué sale a relucir esta teoría, tan clásica del psicoanálisis, en época de pandemia? Por el hecho de que gran parte de las fantasías de aniquilación/destrucción intrínseca, ansiedades internas y miedos se vuelcan hacia el exterior en este escenario; es como si gran cantidad de este imaginario estuviera materializado por la contingencia del coronavirus, sacando a relucir elementos de la teoría de las relaciones de objeto, ante el carácter destructivo que ha tenido la pandemia en el mundo actual, provocando una importante ruptura en la historia de la humanidad (en lo económico, lo moral, la salud física, etc.).   Son conocidas las noticias de personas atacando hospitales al inicio de la contingencia (en México y el mundo), destruyendo instalaciones completas en diversos estados del país, llegando incluso a quemar servicios de urgencias, saqueando, robando, y, por supuesto, aumentando exponencialmente la propagación de la enfermedad. Esto parece contradictorio y absurdo, pues tras expresar tanto miedo al contagio, una persona que acude a un hospital para destruir sus instalaciones, quizá pueda infectarse y fallecer por coronavirus, la condición que tanto trata de evitar.   Sigmund Freud describió, desde hace más de un siglo, las conductas saboteadoras y auto- aniquiladoras, caracterizadas en el concepto del impulso de muerte, contenido en los textos de “Más allá del principio del placer”. Pero de la mano de la teoría de las relaciones de objeto, siguiendo principios básicos kleinianos, y de Wilfred Bion, estos fenómenos pueden ser considerados un ataque al vínculo: en el mundo interno se concibe que un pecho me protege de todo mal, me sostiene, me mantiene, me cuida, dependo de él, tanto psíquica como físicamente (bueno), y a la vez tengo miedo de ese pecho, objeto persecutorio, que puede destruirme y destruir a todo aquello que amo (malo).   En las reflexiones de Hanna Segal, citando a Bion, tenemos los ejemplos de los “objetos extraños”: en el mundo interno el yo debilitado escinde a los dos objetos, bueno y malo (pecho bueno, pecho malo), para tratar de diferenciar el bienestar del malestar; y aquellos objetos que queden infiltrados por partículas de los objetos malos (objetos extraños), al hacerse múltiples o casi infinitos, suscitan la experiencia de no poder esconderse, y es precisamente esa ansiedad de destrucción, de “muerte emocional”, una ansiedad inefable (al sentirse perseguido por los objetos extraños), la que nos permite ver una asociación con lo que ocurre en la actualidad.   Autor: Dr. Adrián Ortiz Ávila. Farré i Grau, Lluís; Sánchez de Vega, Jesús. «Desarrollos sobre el concepto de Identificación Proyectiva». Intercambios, papeles de psicoanàlisis / Intercanvis, papers de psicoanàlisi, [en línia], 1998, Núm. 1, p. 28-40 https://www.raco.cat/index.php/Intercanvis/article/view/355407
    927 Posted by APM NET .
  • ¿Por qué sale a relucir esta teoría, tan clásica del psicoanálisis, en época de pandemia? Por el hecho de que gran parte de las fantasías de aniquilación/destrucción intrínseca, ansiedades internas y miedos se vuelcan hacia el exterior en este escenario; es como si gran cantidad de este imaginario estuviera materializado por la contingencia del coronavirus, sacando a relucir elementos de la teoría de las relaciones de objeto, ante el carácter destructivo que ha tenido la pandemia en el mundo actual, provocando una importante ruptura en la historia de la humanidad (en lo económico, lo moral, la salud física, etc.).   Son conocidas las noticias de personas atacando hospitales al inicio de la contingencia (en México y el mundo), destruyendo instalaciones completas en diversos estados del país, llegando incluso a quemar servicios de urgencias, saqueando, robando, y, por supuesto, aumentando exponencialmente la propagación de la enfermedad. Esto parece contradictorio y absurdo, pues tras expresar tanto miedo al contagio, una persona que acude a un hospital para destruir sus instalaciones, quizá pueda infectarse y fallecer por coronavirus, la condición que tanto trata de evitar.   Sigmund Freud describió, desde hace más de un siglo, las conductas saboteadoras y auto- aniquiladoras, caracterizadas en el concepto del impulso de muerte, contenido en los textos de “Más allá del principio del placer”. Pero de la mano de la teoría de las relaciones de objeto, siguiendo principios básicos kleinianos, y de Wilfred Bion, estos fenómenos pueden ser considerados un ataque al vínculo: en el mundo interno se concibe que un pecho me protege de todo mal, me sostiene, me mantiene, me cuida, dependo de él, tanto psíquica como físicamente (bueno), y a la vez tengo miedo de ese pecho, objeto persecutorio, que puede destruirme y destruir a todo aquello que amo (malo).   En las reflexiones de Hanna Segal, citando a Bion, tenemos los ejemplos de los “objetos extraños”: en el mundo interno el yo debilitado escinde a los dos objetos, bueno y malo (pecho bueno, pecho malo), para tratar de diferenciar el bienestar del malestar; y aquellos objetos que queden infiltrados por partículas de los objetos malos (objetos extraños), al hacerse múltiples o casi infinitos, suscitan la experiencia de no poder esconderse, y es precisamente esa ansiedad de destrucción, de “muerte emocional”, una ansiedad inefable (al sentirse perseguido por los objetos extraños), la que nos permite ver una asociación con lo que ocurre en la actualidad.   Autor: Dr. Adrián Ortiz Ávila. Farré i Grau, Lluís; Sánchez de Vega, Jesús. «Desarrollos sobre el concepto de Identificación Proyectiva». Intercambios, papeles de psicoanàlisis / Intercanvis, papers de psicoanàlisi, [en línia], 1998, Núm. 1, p. 28-40 https://www.raco.cat/index.php/Intercanvis/article/view/355407
    Dec 08, 2020 927
  • 01 Dec 2020
    El reconocimiento y el tratamiento tempranos de la encefalitis autoinmune (EA) son cruciales para los pacientes, pero el diagnóstico a menudo es difícil y requiere mucho tiempo. Con este fin, Graus et al. publicaron un enfoque de diagnóstico basado en el síndrome. (Lancet Neurol 15: 391-404, 2016), pero se sabe muy poco en la literatura sobre su aplicación en la práctica clínica. Por ello, los autores del artículo citado se propusieron como objetivo probar la viabilidad de dicho enfoque en un entorno de centro único del mundo real y analizar los factores más relevantes en el cumplimiento de los criterios. Para esto, aplicaron retrospectivamente estos criterios a una cohorte de pacientes dados de alta de un hospital general con diagnóstico de encefalitis autoinmune (n = 33, 58% anticuerpos positivos).   Resultados: Todos los sujetos cumplieron los criterios de posible EA (pAE), teniendo el EEG y la RMN un papel central en el diagnóstico, mientras que el LCR fue útil principalmente para descartar otras afecciones. Tres pacientes respetaron los criterios de probable encefalitis anti-NMDA-R (pNMDA). Se diagnosticó encefalitis anti-NMDAR definida en 4 pacientes con detección del autoanticuerpos pero, sorprendentemente, ninguno de estos sujetos había cumplido los criterios para pNMDA. A 18 pacientes se les diagnosticó EA límbica (15 pacientes tuvieron anticuerpos positivos, tres anticuerpos negativos). Se necesitó del involucro de resonancia magnética bilateral en el diagnóstico limitado de EA límbica negativa para anticuerpos. Un paciente cumplió los criterios de EA probable con anticuerpos negativos, mientras que diez pacientes permanecieron clasificados como pAE.   Conclusión: De este análisis retrospectivo, pueden surgir algunas sugerencias para una mejor definición de los criterios. Los estudios más amplios sobre cohortes prospectivas pueden ser más útiles para explorar posibles problemas importantes.   Giordano A, Fazio R, Gelibter S, Minicucci F, Vabanesi M, Anzalone N, Magnani G, Filippi M, Martinelli V. J Neurol. 2020 Feb;267(2):449-460. doi: 10.1007/s00415-019-09607-3. Epub 2019 Oct 30. PMID: 31667626. https://link.springer.com/article/10.1007/s00415-019-09607-3 
    155 Posted by APM NET .
  • El reconocimiento y el tratamiento tempranos de la encefalitis autoinmune (EA) son cruciales para los pacientes, pero el diagnóstico a menudo es difícil y requiere mucho tiempo. Con este fin, Graus et al. publicaron un enfoque de diagnóstico basado en el síndrome. (Lancet Neurol 15: 391-404, 2016), pero se sabe muy poco en la literatura sobre su aplicación en la práctica clínica. Por ello, los autores del artículo citado se propusieron como objetivo probar la viabilidad de dicho enfoque en un entorno de centro único del mundo real y analizar los factores más relevantes en el cumplimiento de los criterios. Para esto, aplicaron retrospectivamente estos criterios a una cohorte de pacientes dados de alta de un hospital general con diagnóstico de encefalitis autoinmune (n = 33, 58% anticuerpos positivos).   Resultados: Todos los sujetos cumplieron los criterios de posible EA (pAE), teniendo el EEG y la RMN un papel central en el diagnóstico, mientras que el LCR fue útil principalmente para descartar otras afecciones. Tres pacientes respetaron los criterios de probable encefalitis anti-NMDA-R (pNMDA). Se diagnosticó encefalitis anti-NMDAR definida en 4 pacientes con detección del autoanticuerpos pero, sorprendentemente, ninguno de estos sujetos había cumplido los criterios para pNMDA. A 18 pacientes se les diagnosticó EA límbica (15 pacientes tuvieron anticuerpos positivos, tres anticuerpos negativos). Se necesitó del involucro de resonancia magnética bilateral en el diagnóstico limitado de EA límbica negativa para anticuerpos. Un paciente cumplió los criterios de EA probable con anticuerpos negativos, mientras que diez pacientes permanecieron clasificados como pAE.   Conclusión: De este análisis retrospectivo, pueden surgir algunas sugerencias para una mejor definición de los criterios. Los estudios más amplios sobre cohortes prospectivas pueden ser más útiles para explorar posibles problemas importantes.   Giordano A, Fazio R, Gelibter S, Minicucci F, Vabanesi M, Anzalone N, Magnani G, Filippi M, Martinelli V. J Neurol. 2020 Feb;267(2):449-460. doi: 10.1007/s00415-019-09607-3. Epub 2019 Oct 30. PMID: 31667626. https://link.springer.com/article/10.1007/s00415-019-09607-3 
    Dec 01, 2020 155
  • 25 Nov 2020
    La psoriasis se asocia con una variedad de problemas psicológicos que incluyen baja autoestima, disfunción sexual, ansiedad y trastorno depresivo; así mismo, es frecuente encontrar ideación suicida y deterioro cognitivo significativo. El objetivo del estudio citado es evaluar la frecuencia de deterioro cognitivo en pacientes con psoriasis. Para ello se incluyeron 200 sujetos para un estudio clínico que relacionara el estado cognitivo con la condición dermatológica.   Las herramientas utilizadas en el estudio fueron el Mini Examen del Estado Mental Estándar (SMMSE) y la Escala Breve de Calificación Cognitiva (BCRS), con la intención de evaluar las funciones cognitivas.Los resultados obtenidos se analizaron mediante la prueba de Chi-cuadrado y la prueba de Student.   Resultados: los pacientes con psoriasis tenían déficits cognitivos en el dominio de atención, concentración y puntajes totales de SMMSE y BCRS. La relación puede estar asociada a fenómenos propios de la condición dermatológica o a los problemas emocionales relacionados.   Padma K, Nanaware SS, Yadiyal A, Mathai PJ. J Family Med Prim Care. 2020 Aug 25;9(8):4001-4004. doi: 10.4103/jfmpc.jfmpc_104_20. PMID: 33110801; PMCID: PMC7586585. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7586585/
    443 Posted by APM NET .
  • La psoriasis se asocia con una variedad de problemas psicológicos que incluyen baja autoestima, disfunción sexual, ansiedad y trastorno depresivo; así mismo, es frecuente encontrar ideación suicida y deterioro cognitivo significativo. El objetivo del estudio citado es evaluar la frecuencia de deterioro cognitivo en pacientes con psoriasis. Para ello se incluyeron 200 sujetos para un estudio clínico que relacionara el estado cognitivo con la condición dermatológica.   Las herramientas utilizadas en el estudio fueron el Mini Examen del Estado Mental Estándar (SMMSE) y la Escala Breve de Calificación Cognitiva (BCRS), con la intención de evaluar las funciones cognitivas.Los resultados obtenidos se analizaron mediante la prueba de Chi-cuadrado y la prueba de Student.   Resultados: los pacientes con psoriasis tenían déficits cognitivos en el dominio de atención, concentración y puntajes totales de SMMSE y BCRS. La relación puede estar asociada a fenómenos propios de la condición dermatológica o a los problemas emocionales relacionados.   Padma K, Nanaware SS, Yadiyal A, Mathai PJ. J Family Med Prim Care. 2020 Aug 25;9(8):4001-4004. doi: 10.4103/jfmpc.jfmpc_104_20. PMID: 33110801; PMCID: PMC7586585. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7586585/
    Nov 25, 2020 443