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  • 29 Jul 2020
    El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria comparten factores de riesgo y pueden coexistir, pero su relación no está bien establecida. Los objetivos principales del estudio citado fueron describir la prevalencia de la disfunción cognitiva postoperatoria e investigar su asociación con el delirium hospitalario. Los autores plantearon la hipótesis de que el delirium sería un factor de riesgo significativo para la disfunción cognitiva postoperatoria durante el seguimiento.   Este estudio utilizó datos de otro observacional de desenlaces cognitivos después de una cirugía mayor no cardíaca, el Estudio del Envejecimiento Exitoso Después de Cirugía Electiva. El delirium postoperatorio se evaluó cada día en el hospital con entrevistas basadas en el método de evaluación de confusión, las cuales fueron complementadas con revisiones de gráficos. La disfunción cognitiva postoperatoria se determinó utilizando métodos adaptados del Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria. Las asociaciones entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria se examinaron a los uno, dos y seis meses.   Resultados: 134 de 560 participantes (24%) desarrollaron delirium durante la hospitalización. Un poco menos de la mitad (47%, 256 de 548) cumplió el umbral definido por el Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria para la disfunción cognitiva postoperatoria al mes, pero esta proporción disminuyó a los dos meses (23%, 123 de 536) y seis meses (16%, 85 de 528). En cada seguimiento, el nivel de concordancia entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria fue pobre (kappa menor que .08) y las correlaciones fueron pequeñas (r menor que .16). El riesgo relativo de disfunción cognitiva postoperatoria fue significativamente elevado para pacientes con antecedentes de delirium postoperatorio a un mes (riesgo relativo = 1,34; IC 95%, 1,07-1,67), pero no a dos meses (riesgo relativo = 1,08; IC 95%, 0.72-1.64), o seis meses (riesgo relativo = 1.21; IC 95%, 0.71-2.09).   Conclusiones: el delirium aumentó significativamente el riesgo de disfunción cognitiva postoperatoria en el primer mes post-quirúrgico; esta relación no se mantuvo en el seguimiento a largo plazo. En cada evaluación, la disfunción cognitiva postoperatoria fue más común entre los pacientes sin delirium. El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria pueden ser manifestaciones distintas de déficits neurocognitivos perioperatorios.   Daiello LA, Racine AM, Yun Gou R, et al. Anesthesiology. 2019;131(3):477-491. doi:10.1097/ALN.0000000000002729 https://anesthesiology.pubs.asahq.org/article.aspx?articleid=2734998
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  • El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria comparten factores de riesgo y pueden coexistir, pero su relación no está bien establecida. Los objetivos principales del estudio citado fueron describir la prevalencia de la disfunción cognitiva postoperatoria e investigar su asociación con el delirium hospitalario. Los autores plantearon la hipótesis de que el delirium sería un factor de riesgo significativo para la disfunción cognitiva postoperatoria durante el seguimiento.   Este estudio utilizó datos de otro observacional de desenlaces cognitivos después de una cirugía mayor no cardíaca, el Estudio del Envejecimiento Exitoso Después de Cirugía Electiva. El delirium postoperatorio se evaluó cada día en el hospital con entrevistas basadas en el método de evaluación de confusión, las cuales fueron complementadas con revisiones de gráficos. La disfunción cognitiva postoperatoria se determinó utilizando métodos adaptados del Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria. Las asociaciones entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria se examinaron a los uno, dos y seis meses.   Resultados: 134 de 560 participantes (24%) desarrollaron delirium durante la hospitalización. Un poco menos de la mitad (47%, 256 de 548) cumplió el umbral definido por el Estudio Internacional de Disfunción Cognitiva Postoperatoria para la disfunción cognitiva postoperatoria al mes, pero esta proporción disminuyó a los dos meses (23%, 123 de 536) y seis meses (16%, 85 de 528). En cada seguimiento, el nivel de concordancia entre el delirium y la disfunción cognitiva postoperatoria fue pobre (kappa menor que .08) y las correlaciones fueron pequeñas (r menor que .16). El riesgo relativo de disfunción cognitiva postoperatoria fue significativamente elevado para pacientes con antecedentes de delirium postoperatorio a un mes (riesgo relativo = 1,34; IC 95%, 1,07-1,67), pero no a dos meses (riesgo relativo = 1,08; IC 95%, 0.72-1.64), o seis meses (riesgo relativo = 1.21; IC 95%, 0.71-2.09).   Conclusiones: el delirium aumentó significativamente el riesgo de disfunción cognitiva postoperatoria en el primer mes post-quirúrgico; esta relación no se mantuvo en el seguimiento a largo plazo. En cada evaluación, la disfunción cognitiva postoperatoria fue más común entre los pacientes sin delirium. El delirium postoperatorio y la disfunción cognitiva postoperatoria pueden ser manifestaciones distintas de déficits neurocognitivos perioperatorios.   Daiello LA, Racine AM, Yun Gou R, et al. Anesthesiology. 2019;131(3):477-491. doi:10.1097/ALN.0000000000002729 https://anesthesiology.pubs.asahq.org/article.aspx?articleid=2734998
    Jul 29, 2020 165
  • 29 Jul 2020
    Recientes hallazgos epidemiológicos, biológicos y clínicos correlacionan un alto consumo de cigarrillos en pacientes con esquizofrenia, lo que impide tanto las estrategias de tratamiento como la efectividad de los antipsicóticos. Nuevos datos sugieren que a pesar de los esfuerzos mundiales para frenar el consumo de tabaco en este tipo de pacientes, estos han sido infructuosos.   Los informes más novedosos no han podido confirmar hallazgos anteriores sobre los efectos benéficos del tabaquismo sobre la disfunción cognitiva, sin embargo, se han revelado la asociación entre fumar, los síntomas positivos y el comportamiento suicida. Mientras algunos pacientes fuman en un intento de aliviar los síntomas extrapiramidales (SEP) y los síntomas negativos, los estudios moleculares han compartido raíces genéticas que correlacionan el tabaquismo y la esquizofrenia, revelando que fumar puede aumentar el riesgo de desarrollar esquizofrenia. Los estudios preclínicos y clínicos han aclarado la compleja relación entre la patología de la esquizofrenia y los efectos de la nicotina en el cerebro humano.   Resumen: fumar cigarrillos continúa afectando negativamente la salud de las personas con esquizofrenia. Tanto el tabaquismo como la fuerte dependencia de la nicotina, dados los complejos hallazgos biológicos, pueden influir en la gravedad de los síntomas en pacientes con esquizofrenia. En cualquier caso, se recomienda enfáticamente dejar de fumar para reemplazar la 'automedicación por nicotina' por medicamentos más seguros y efectivos.   Sagud M, Mihaljevic Peles A, Pivac N. Curr Opin Psychiatry. 2019;32(5):402-408. doi:10.1097/YCO.0000000000000529 https://journals.lww.com/co-psychiatry/Abstract/2019/09000/Smoking_in_schizophrenia__recent_findings_about_an.7.aspx
    274 Posted by APM NET .
  • Recientes hallazgos epidemiológicos, biológicos y clínicos correlacionan un alto consumo de cigarrillos en pacientes con esquizofrenia, lo que impide tanto las estrategias de tratamiento como la efectividad de los antipsicóticos. Nuevos datos sugieren que a pesar de los esfuerzos mundiales para frenar el consumo de tabaco en este tipo de pacientes, estos han sido infructuosos.   Los informes más novedosos no han podido confirmar hallazgos anteriores sobre los efectos benéficos del tabaquismo sobre la disfunción cognitiva, sin embargo, se han revelado la asociación entre fumar, los síntomas positivos y el comportamiento suicida. Mientras algunos pacientes fuman en un intento de aliviar los síntomas extrapiramidales (SEP) y los síntomas negativos, los estudios moleculares han compartido raíces genéticas que correlacionan el tabaquismo y la esquizofrenia, revelando que fumar puede aumentar el riesgo de desarrollar esquizofrenia. Los estudios preclínicos y clínicos han aclarado la compleja relación entre la patología de la esquizofrenia y los efectos de la nicotina en el cerebro humano.   Resumen: fumar cigarrillos continúa afectando negativamente la salud de las personas con esquizofrenia. Tanto el tabaquismo como la fuerte dependencia de la nicotina, dados los complejos hallazgos biológicos, pueden influir en la gravedad de los síntomas en pacientes con esquizofrenia. En cualquier caso, se recomienda enfáticamente dejar de fumar para reemplazar la 'automedicación por nicotina' por medicamentos más seguros y efectivos.   Sagud M, Mihaljevic Peles A, Pivac N. Curr Opin Psychiatry. 2019;32(5):402-408. doi:10.1097/YCO.0000000000000529 https://journals.lww.com/co-psychiatry/Abstract/2019/09000/Smoking_in_schizophrenia__recent_findings_about_an.7.aspx
    Jul 29, 2020 274
  • 15 Jul 2020
    La salud mental materna es un problema internacional de salud pública. Muchas mujeres experimentan problemas de esta índole durante y después del embarazo, pero su evaluación no es parte de la atención de maternidad rutinaria en muchos países de bajos y medianos ingresos. Los proveedores de atención médica están en condiciones de identificar y apoyar a las mujeres que experimentan trastornos de salud mental durante y después del embarazo. Los autores del artículo citado intentaron investigar el conocimiento, las actitudes y las percepciones de la detección rutinaria de problemas de salud mental materna durante y después del embarazo, entre los proveedores de atención médica que brindan atención de maternidad de rutina en Accra, Ghana. Se exploraron los factores habilitadores, las barreras y las posibles opciones de gestión para evaluar rutinariamente la salud mental materna durante y después del embarazo.   Para ello, realizaron entrevistas semiestructuradas a informantes clave (n = 20) y una discusión de grupo focal (n = 4) con proveedores de atención médica que trabajaban en un hospital público en Accra, Ghana. Las entrevistas transcritas se codificaron por tema y luego se agruparon en categorías. Se realizó un análisis del marco temático para identificar temas emergentes.   Resultados: la mayoría de los proveedores de atención médica son conscientes de la importancia de la salud mental materna y estarían interesados ​​en ayudar a las mujeres que experimentan problemas de este tipo durante y después del embarazo, si hubiera recursos disponibles para hacerlo. Un factor propicio fue la sugerencia de introducir una herramienta de evaluación de salud mental culturalmente apropiada. Sin embargo, este tipo de padecimientos a menudo se consideraban un "problema espiritual" y los proveedores de atención médica no los examinaban de manera rutinaria, ni las mujeres lo solicitaban. Las barreras para la provisión de atención de salud mental materna de calidad incluyen la falta de personal capacitado y la falta de tiempo.   Conclusiones: Los proveedores de atención médica son conscientes del problema de la falta de provisión de salud mental materna durante y después del embarazo y están abiertos a desarrollar protocolos para mejorar la atención. Actualmente, la detección de enfermedades mentales maternas no es parte de su atención rutinaria. El establecimiento de dicho servicio requiere la priorización de las cargas de trabajo, capacitación adicional y un cambio educativo en las actitudes y prácticas de los proveedores de atención médica, las mujeres y la comunidad en general hacia la salud mental. El desarrollo y la implementación de pautas culturalmente apropiadas serían beneficiosas y darían como resultado una mejor calidad de la atención de maternidad.   McCauley M, Brown A, Ofosu B, van den Broek N. [published correction appears in BMC Psychiatry. 2019 Oct 18;19(1):304]. BMC Psychiatry. 2019;19(1):279. Published 2019 Sep 10. doi:10.1186/s12888-019-2261-x1674552 https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-019-2261-x
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  • La salud mental materna es un problema internacional de salud pública. Muchas mujeres experimentan problemas de esta índole durante y después del embarazo, pero su evaluación no es parte de la atención de maternidad rutinaria en muchos países de bajos y medianos ingresos. Los proveedores de atención médica están en condiciones de identificar y apoyar a las mujeres que experimentan trastornos de salud mental durante y después del embarazo. Los autores del artículo citado intentaron investigar el conocimiento, las actitudes y las percepciones de la detección rutinaria de problemas de salud mental materna durante y después del embarazo, entre los proveedores de atención médica que brindan atención de maternidad de rutina en Accra, Ghana. Se exploraron los factores habilitadores, las barreras y las posibles opciones de gestión para evaluar rutinariamente la salud mental materna durante y después del embarazo.   Para ello, realizaron entrevistas semiestructuradas a informantes clave (n = 20) y una discusión de grupo focal (n = 4) con proveedores de atención médica que trabajaban en un hospital público en Accra, Ghana. Las entrevistas transcritas se codificaron por tema y luego se agruparon en categorías. Se realizó un análisis del marco temático para identificar temas emergentes.   Resultados: la mayoría de los proveedores de atención médica son conscientes de la importancia de la salud mental materna y estarían interesados ​​en ayudar a las mujeres que experimentan problemas de este tipo durante y después del embarazo, si hubiera recursos disponibles para hacerlo. Un factor propicio fue la sugerencia de introducir una herramienta de evaluación de salud mental culturalmente apropiada. Sin embargo, este tipo de padecimientos a menudo se consideraban un "problema espiritual" y los proveedores de atención médica no los examinaban de manera rutinaria, ni las mujeres lo solicitaban. Las barreras para la provisión de atención de salud mental materna de calidad incluyen la falta de personal capacitado y la falta de tiempo.   Conclusiones: Los proveedores de atención médica son conscientes del problema de la falta de provisión de salud mental materna durante y después del embarazo y están abiertos a desarrollar protocolos para mejorar la atención. Actualmente, la detección de enfermedades mentales maternas no es parte de su atención rutinaria. El establecimiento de dicho servicio requiere la priorización de las cargas de trabajo, capacitación adicional y un cambio educativo en las actitudes y prácticas de los proveedores de atención médica, las mujeres y la comunidad en general hacia la salud mental. El desarrollo y la implementación de pautas culturalmente apropiadas serían beneficiosas y darían como resultado una mejor calidad de la atención de maternidad.   McCauley M, Brown A, Ofosu B, van den Broek N. [published correction appears in BMC Psychiatry. 2019 Oct 18;19(1):304]. BMC Psychiatry. 2019;19(1):279. Published 2019 Sep 10. doi:10.1186/s12888-019-2261-x1674552 https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-019-2261-x
    Jul 15, 2020 192
  • 15 Jul 2020
    La última investigación acumula información asombrosa sobre la correlación entre el eje microbiota-intestino-cerebro, y los trastornos del desarrollo neurológico. La revisión citada tiene como objetivo arrojar luz sobre la influencia potencial del microbioma en la presentación y progreso de la enfermedad del neurodesarrollo más prevalente, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).   Como la etiología y la fisiopatología del TDAH aún no están claras, encontrar biomarcadores viables y un tratamiento efectivo aún representa un desafío. Por lo tanto, los autores se enfocan en factores que se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar TDAH, y que, simultáneamente, influyen en la composición microbiana. Se revisó cuál sería el efecto de una composición microbiana diferente, sobre las concentraciones de neurotransmisores importantes en la fisiopatología del TDAH.   Además, dedujeron factores que se correlacionan con una alta prevalencia de TDAH, al mismo tiempo que afectan el microbioma intestinal, como las cesáreas de emergencia y el parto prematuro, ya que el primero conduce a una disminución de la diversidad microbiana intestinal y el segundo causa la reducción de niveles neuroprotectores de Lactobacillus. Además, evaluaron las influencias nutricionales, como la lactancia materna, la ingestión de ácidos grasos de cadena corta (SCFA –siglas en inglés-) y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA –siglas en inglés-) en el microbioma del huésped y el desarrollo de TDAH. Finalmente, discuten la importancia potencial de Bifidobacterium como biomarcador para el TDAH, la importancia de prevenir el parto prematuro como profilaxis, y nutrición como una medida terapéutica prospectiva contra el TDAH.   Bull-Larsen S, Mohajeri MH. 2019;11(11):2805. Published 2019 Nov 17. doi:10.3390/nu11112805 https://www.mdpi.com/2072-6643/11/11/2805
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  • La última investigación acumula información asombrosa sobre la correlación entre el eje microbiota-intestino-cerebro, y los trastornos del desarrollo neurológico. La revisión citada tiene como objetivo arrojar luz sobre la influencia potencial del microbioma en la presentación y progreso de la enfermedad del neurodesarrollo más prevalente, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).   Como la etiología y la fisiopatología del TDAH aún no están claras, encontrar biomarcadores viables y un tratamiento efectivo aún representa un desafío. Por lo tanto, los autores se enfocan en factores que se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar TDAH, y que, simultáneamente, influyen en la composición microbiana. Se revisó cuál sería el efecto de una composición microbiana diferente, sobre las concentraciones de neurotransmisores importantes en la fisiopatología del TDAH.   Además, dedujeron factores que se correlacionan con una alta prevalencia de TDAH, al mismo tiempo que afectan el microbioma intestinal, como las cesáreas de emergencia y el parto prematuro, ya que el primero conduce a una disminución de la diversidad microbiana intestinal y el segundo causa la reducción de niveles neuroprotectores de Lactobacillus. Además, evaluaron las influencias nutricionales, como la lactancia materna, la ingestión de ácidos grasos de cadena corta (SCFA –siglas en inglés-) y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA –siglas en inglés-) en el microbioma del huésped y el desarrollo de TDAH. Finalmente, discuten la importancia potencial de Bifidobacterium como biomarcador para el TDAH, la importancia de prevenir el parto prematuro como profilaxis, y nutrición como una medida terapéutica prospectiva contra el TDAH.   Bull-Larsen S, Mohajeri MH. 2019;11(11):2805. Published 2019 Nov 17. doi:10.3390/nu11112805 https://www.mdpi.com/2072-6643/11/11/2805
    Jul 15, 2020 195
  • 30 Jun 2020
    La función emocional relacionada con la amenaza está respaldada por un circuito neural que incluye la corteza prefrontal (CPF), el hipocampo y la amígdala. La función de este circuito neuronal se ve alterada por las experiencias negativas de la vida, afectando por tanto los procesos emocionales relacionados con las amenazas. En particular, las personas afroamericanas sufren experiencias de vida negativas desproporcionadas en comparación con las personas no afroamericanas.   Sin embargo, las relaciones entre las experiencias negativas de la vida, la raza y los sustratos neurales que apoyan la función emocional relacionada con la amenaza aún no están claras. En el estudio citado, la exposición a la violencia adolescente, el ingreso familiar y la desventaja de vecindario se midieron de manera prospectiva (es decir, a los 11-19 años de edad) para los voluntarios afroamericanos y blancos estadounidenses. Luego, los participantes, como adultos jóvenes (es decir, de 18 a 23 años de edad), completaron una tarea de condicionamiento pavloviano de miedo durante una resonancia magnética funcional (RMf).   Se presentaron amenazas con y sin señal durante la tarea de condicionamiento y se registraron simultáneamente las respuestas conductuales (expectativa de amenaza) y psicofisiológicas (respuesta de conductancia de la piel) con las de la RMf. Se observaron diferencias raciales en las respuestas neurales, conductuales y psicofisiológicas a la amenaza. Estas respuestas provocadas por amenazas también variaron con experiencias de vida negativas (exposición a la violencia, ingresos familiares y desventajas de vecindario).   En particular, las diferencias raciales en la actividad cerebral ante la amenaza fueron menores después de tener en cuenta las experiencias negativas de la vida. Los hallazgos actuales sugieren que las diferencias raciales en la respuesta neuronal y conductual a la amenaza se deben, en parte, a la exposición a experiencias negativas de la vida y pueden proporcionar una nueva visión de los mecanismos subyacentes a las disparidades raciales en la salud mental.   Harnett NG, Wheelock MD, Wood KH, et al. 2019;202:116086. doi:10.1016/j.neuroimage.2019.116086 https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1053811919306743?via%3Dihub
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  • La función emocional relacionada con la amenaza está respaldada por un circuito neural que incluye la corteza prefrontal (CPF), el hipocampo y la amígdala. La función de este circuito neuronal se ve alterada por las experiencias negativas de la vida, afectando por tanto los procesos emocionales relacionados con las amenazas. En particular, las personas afroamericanas sufren experiencias de vida negativas desproporcionadas en comparación con las personas no afroamericanas.   Sin embargo, las relaciones entre las experiencias negativas de la vida, la raza y los sustratos neurales que apoyan la función emocional relacionada con la amenaza aún no están claras. En el estudio citado, la exposición a la violencia adolescente, el ingreso familiar y la desventaja de vecindario se midieron de manera prospectiva (es decir, a los 11-19 años de edad) para los voluntarios afroamericanos y blancos estadounidenses. Luego, los participantes, como adultos jóvenes (es decir, de 18 a 23 años de edad), completaron una tarea de condicionamiento pavloviano de miedo durante una resonancia magnética funcional (RMf).   Se presentaron amenazas con y sin señal durante la tarea de condicionamiento y se registraron simultáneamente las respuestas conductuales (expectativa de amenaza) y psicofisiológicas (respuesta de conductancia de la piel) con las de la RMf. Se observaron diferencias raciales en las respuestas neurales, conductuales y psicofisiológicas a la amenaza. Estas respuestas provocadas por amenazas también variaron con experiencias de vida negativas (exposición a la violencia, ingresos familiares y desventajas de vecindario).   En particular, las diferencias raciales en la actividad cerebral ante la amenaza fueron menores después de tener en cuenta las experiencias negativas de la vida. Los hallazgos actuales sugieren que las diferencias raciales en la respuesta neuronal y conductual a la amenaza se deben, en parte, a la exposición a experiencias negativas de la vida y pueden proporcionar una nueva visión de los mecanismos subyacentes a las disparidades raciales en la salud mental.   Harnett NG, Wheelock MD, Wood KH, et al. 2019;202:116086. doi:10.1016/j.neuroimage.2019.116086 https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1053811919306743?via%3Dihub
    Jun 30, 2020 165
  • 30 Jun 2020
    La evidencia emergente sugiere que la pandemia de coronavirus (COVID-19) puede estar afectando negativamente la salud mental. Sin embargo, el impacto en los comportamientos de alimentación y ejercicio es actualmente desconocido. El estudio citado tuvo como objetivo identificar cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio en una muestra australiana entre individuos con un trastorno alimentario y la población en general, en medio del brote de pandemia de COVID-19.   Para ello, un total de 5,469 participantes, 180 de los cuales informaron de un historial de trastornos alimentarios, completaron preguntas relacionadas con los cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio desde la aparición de la pandemia, como parte del proyecto COLLATE (Ovid-19 and you: mentaL heaLth in AusTralia now survEy); una encuesta nacional lanzada en Australia el 1 de abril de 2020.   Resultados: En el grupo de trastornos de la conducta alimentaria, se encontraron mayores comportamientos restrictivos, atracones, purgas y ejercicio. En la población en general, se informaron comportamientos restrictivos y atracones; sin embargo, los encuestados informaron menos ejercicio en relación con antes de la pandemia.   Discusión: Los hallazgos tienen implicaciones importantes para proporcionar una mayor supervisión y apoyo a los pacientes con trastornos alimentarios durante la pandemia de COVID-19. Además, los impactos en la salud mental y física de los cambios en las conductas alimentarias y de ejercicio en la población general deben ser reconocidos y monitoreados por posibles consecuencias a largo plazo.   Phillipou A, Meyer D, Neill E, et al. [published online ahead of print, 2020 Jun 1]. Int J Eat Disord. 2020;10.1002/eat.23317. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/eat.23317    
    230 Posted by APM NET .
  • La evidencia emergente sugiere que la pandemia de coronavirus (COVID-19) puede estar afectando negativamente la salud mental. Sin embargo, el impacto en los comportamientos de alimentación y ejercicio es actualmente desconocido. El estudio citado tuvo como objetivo identificar cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio en una muestra australiana entre individuos con un trastorno alimentario y la población en general, en medio del brote de pandemia de COVID-19.   Para ello, un total de 5,469 participantes, 180 de los cuales informaron de un historial de trastornos alimentarios, completaron preguntas relacionadas con los cambios en los comportamientos de alimentación y ejercicio desde la aparición de la pandemia, como parte del proyecto COLLATE (Ovid-19 and you: mentaL heaLth in AusTralia now survEy); una encuesta nacional lanzada en Australia el 1 de abril de 2020.   Resultados: En el grupo de trastornos de la conducta alimentaria, se encontraron mayores comportamientos restrictivos, atracones, purgas y ejercicio. En la población en general, se informaron comportamientos restrictivos y atracones; sin embargo, los encuestados informaron menos ejercicio en relación con antes de la pandemia.   Discusión: Los hallazgos tienen implicaciones importantes para proporcionar una mayor supervisión y apoyo a los pacientes con trastornos alimentarios durante la pandemia de COVID-19. Además, los impactos en la salud mental y física de los cambios en las conductas alimentarias y de ejercicio en la población general deben ser reconocidos y monitoreados por posibles consecuencias a largo plazo.   Phillipou A, Meyer D, Neill E, et al. [published online ahead of print, 2020 Jun 1]. Int J Eat Disord. 2020;10.1002/eat.23317. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/eat.23317    
    Jun 30, 2020 230
  • 02 Mar 2018
    Dado que la individualización del tratamiento depende del tipo de síntomas que reporte el paciente (hecho que tendrá un impacto en la efectividad del mismo), se propone una revisión de estos tres nuevos antidepresivos con respecto a su perfil. Vortioxetina, mejorando el tono serotoninérgico, incrementa el funcionamiento cognitivo en TDM, con eficacia en las recurrencias; náusea es su EA más reportado. Levomilnacipram ER, con su mecanismo dual en Serotonina/Norepinefrina, mejora energía y motivación, y la náusea es también su EA más común. Vilazidona tiene un efecto agonista parcial serotoninérgico, por lo que mejora altos niveles de ansiedad; cefalea es su EA más reportado.   Fuente: Roger S McIntyre. Neuropsychiatric Disease and Treatment 2017:13. El rol de los nuevos antidepresivos en la práctica clínica en Canadá: una breve revisión de vortioxetina, levomilnacipram ER y vilazidona. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5716309/
    6202 Posted by APM NET .
  • Dado que la individualización del tratamiento depende del tipo de síntomas que reporte el paciente (hecho que tendrá un impacto en la efectividad del mismo), se propone una revisión de estos tres nuevos antidepresivos con respecto a su perfil. Vortioxetina, mejorando el tono serotoninérgico, incrementa el funcionamiento cognitivo en TDM, con eficacia en las recurrencias; náusea es su EA más reportado. Levomilnacipram ER, con su mecanismo dual en Serotonina/Norepinefrina, mejora energía y motivación, y la náusea es también su EA más común. Vilazidona tiene un efecto agonista parcial serotoninérgico, por lo que mejora altos niveles de ansiedad; cefalea es su EA más reportado.   Fuente: Roger S McIntyre. Neuropsychiatric Disease and Treatment 2017:13. El rol de los nuevos antidepresivos en la práctica clínica en Canadá: una breve revisión de vortioxetina, levomilnacipram ER y vilazidona. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5716309/
    Mar 02, 2018 6202
  • 28 Aug 2018
    La investigación previa ha documentado contribuciones hereditarias compartidas en la autolesión no suicida (ALNS) y la ideación suicida (IdS), así como en ALNS e intento de suicidio (InS). Además, la exposición al trauma ha estado implicada en el riesgo de ALNS y suicidio. Se necesita de estudios que puedan dar un punto de vista genético para determinar fuentes comunes de implicación en los tres tipos de pensamiento y conducta autodestructiva, con el fin de aclarar la naturaleza de sus asociaciones con las experiencias traumáticas. Este estudió procuró llevar a cabo justo esa tarea, y para ello reclutó dos cohortes de gemelos con un total de 9526 participantes. Los investigadores encontraron que las prevalencias de exposición al trauma de alto riesgo (TAR), ALNS, IdS y InS fueron 24.4, 5.6, 27.1 y 4.6%, respectivamente. Todos los fenotipos tenían una correlación moderada a alta. Las influencias genéticas sobre los pensamientos autodestructivos y el TAR fueron significativas y altamente correlacionadas entre hombres y mujeres. Las influencias ambientales únicas se correlacionaron modestamente en las mujeres, lo que sugiere que los traumatismos de alto riesgo pueden conferir cierto riesgo directo de pensamientos y conductas autolesivas entre las mujeres. Las personas que llevan a cabo ALNS corren un mayor riesgo de suicidio, y los factores hereditarios comunes contribuyen a estas asociaciones. La prevención de la exposición al trauma puede ayudar a mitigar el riesgo de autolesión y suicidio, ya sea directa o indirectamente, a través de alguna reducción en la implicación hacia el desarrollo de psicopatología de manera más amplia. Además, la selección de factores de vulnerabilidad preexistentes podría reducir significativamente el riesgo de conductas potencialmente mortales entre los que han experimentado un trauma.   Fuente: Richmond-Rakerd LS et al. Psychol Med. 2018 May 6:1-10. doi: 10.1017/S0033291718001034. [Epub ahead of print] Contribución genética y exposición al trauma en las autolesiones. https://www.cambridge.org/core/journals/psychological-medicine/article/common-genetic-contributions-to-highrisk-trauma-exposure-and-selfinjurious-thoughts-and-behaviors/9DF36ABC259BCB28BF2379541DFC7EDE  
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  • La investigación previa ha documentado contribuciones hereditarias compartidas en la autolesión no suicida (ALNS) y la ideación suicida (IdS), así como en ALNS e intento de suicidio (InS). Además, la exposición al trauma ha estado implicada en el riesgo de ALNS y suicidio. Se necesita de estudios que puedan dar un punto de vista genético para determinar fuentes comunes de implicación en los tres tipos de pensamiento y conducta autodestructiva, con el fin de aclarar la naturaleza de sus asociaciones con las experiencias traumáticas. Este estudió procuró llevar a cabo justo esa tarea, y para ello reclutó dos cohortes de gemelos con un total de 9526 participantes. Los investigadores encontraron que las prevalencias de exposición al trauma de alto riesgo (TAR), ALNS, IdS y InS fueron 24.4, 5.6, 27.1 y 4.6%, respectivamente. Todos los fenotipos tenían una correlación moderada a alta. Las influencias genéticas sobre los pensamientos autodestructivos y el TAR fueron significativas y altamente correlacionadas entre hombres y mujeres. Las influencias ambientales únicas se correlacionaron modestamente en las mujeres, lo que sugiere que los traumatismos de alto riesgo pueden conferir cierto riesgo directo de pensamientos y conductas autolesivas entre las mujeres. Las personas que llevan a cabo ALNS corren un mayor riesgo de suicidio, y los factores hereditarios comunes contribuyen a estas asociaciones. La prevención de la exposición al trauma puede ayudar a mitigar el riesgo de autolesión y suicidio, ya sea directa o indirectamente, a través de alguna reducción en la implicación hacia el desarrollo de psicopatología de manera más amplia. Además, la selección de factores de vulnerabilidad preexistentes podría reducir significativamente el riesgo de conductas potencialmente mortales entre los que han experimentado un trauma.   Fuente: Richmond-Rakerd LS et al. Psychol Med. 2018 May 6:1-10. doi: 10.1017/S0033291718001034. [Epub ahead of print] Contribución genética y exposición al trauma en las autolesiones. https://www.cambridge.org/core/journals/psychological-medicine/article/common-genetic-contributions-to-highrisk-trauma-exposure-and-selfinjurious-thoughts-and-behaviors/9DF36ABC259BCB28BF2379541DFC7EDE  
    Aug 28, 2018 5174
  • 04 Jun 2019
    Es bien conocido que el Trastorno Depresivo Mayor se trata de una condición crónica, recurrente y progresiva, la cual incluye un espectro sintomático amplio, con alteraciones emocionales, cognitivas y físicas. La padecen alrededor de 350 millones de personas a nivel global, y se considera que será la principal causa de carga de morbilidad para el año 2030; por si fuera poco, es una enfermedad altamente comorbidad, pues hasta un 59% de los pacientes tendrán un trastorno de ansiedad asociado, y el 24% un trastorno por consumo de sustancias. El impacto de estos números va mucho más allá de lo estrictamente clínico, pues se estima que a pesar de los 38 millones de euros que se invierten en la UE para tratarla (costos directos), 1 de cada 10 empleados a faltado al trabajo por depresión, con un promedio de 36 días de ausencia por episodio, suscitando un costo a los empleadores de 54 millones de euros (37 millones en EUA y 7,5 millones en Australia). Algunos estudios demuestran que un incremento en la productividad en el trabajo puede compensar los costos de tratamiento de la depresión en un 45-98 %. Sin embargo, solo el 50% de los pacientes deprimidos recibe tratamiento, a lo que se suma que, con las intervenciones actuales, 1 de cada 2 de estos no responde bien al mismo, por lo que, a mediano y largo plazo, van a tener una menor calidad de vida, funcionalidad y productividad, con menor probabilidad de ser contratados, generando mayor costo en cuidados médicos y programas sociales. Ante este panorama se hace necesario invertir en la concientización pública, en la capacitación médica, en mejorar el acceso a los servicios de salud, así como la inversión en intervenciones tempranas, planteando como objetivos principales la optimización de la calidad de vida y el funcionamiento de los pacientes.   American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Health Disorders. Quinta edición. Washington, DC: American Psychiatric Association; 2013  
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  • Es bien conocido que el Trastorno Depresivo Mayor se trata de una condición crónica, recurrente y progresiva, la cual incluye un espectro sintomático amplio, con alteraciones emocionales, cognitivas y físicas. La padecen alrededor de 350 millones de personas a nivel global, y se considera que será la principal causa de carga de morbilidad para el año 2030; por si fuera poco, es una enfermedad altamente comorbidad, pues hasta un 59% de los pacientes tendrán un trastorno de ansiedad asociado, y el 24% un trastorno por consumo de sustancias. El impacto de estos números va mucho más allá de lo estrictamente clínico, pues se estima que a pesar de los 38 millones de euros que se invierten en la UE para tratarla (costos directos), 1 de cada 10 empleados a faltado al trabajo por depresión, con un promedio de 36 días de ausencia por episodio, suscitando un costo a los empleadores de 54 millones de euros (37 millones en EUA y 7,5 millones en Australia). Algunos estudios demuestran que un incremento en la productividad en el trabajo puede compensar los costos de tratamiento de la depresión en un 45-98 %. Sin embargo, solo el 50% de los pacientes deprimidos recibe tratamiento, a lo que se suma que, con las intervenciones actuales, 1 de cada 2 de estos no responde bien al mismo, por lo que, a mediano y largo plazo, van a tener una menor calidad de vida, funcionalidad y productividad, con menor probabilidad de ser contratados, generando mayor costo en cuidados médicos y programas sociales. Ante este panorama se hace necesario invertir en la concientización pública, en la capacitación médica, en mejorar el acceso a los servicios de salud, así como la inversión en intervenciones tempranas, planteando como objetivos principales la optimización de la calidad de vida y el funcionamiento de los pacientes.   American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Health Disorders. Quinta edición. Washington, DC: American Psychiatric Association; 2013  
    Jun 04, 2019 4251
  • 27 Feb 2018
    La investigación llevada a cabo en las últimas dos décadas ha revelado que el duelo, un fenómeno común experimentado por muchas personas después de la pérdida de un ser querido, es raramente experimentada como una progresión estable de una alta intensidad a su eventual resolución. En lugar de esta forma “tradicional”, cuatro distintas trayectorias han sido descritas por datos empíricos: resiliencia, duelo cronificado, deprimido-resuelto y depresión crónica. Además, un pequeño número de personas nunca integra la pérdida a su vida, y continúa experimentando severa disfunción en su vida diaria por muchos años después del evento que genera la misma, un fenómeno conocido como “duelo complicado” (DC). La investigación empírica continua ayudará al entendimiento del proceso normal del duelo y al DC como un trastorno. Esta información es crucial para que los clínicos mejoren sus prácticas cuando se atiende a aquellos que han sufrido una pérdida.   Fuente. B.J. Arizmendi, M.-F. O’Connor / Australian Critical Care 28 (2015) 58–62 https://ac-els-cdn-com.pbidi.unam.mx:2443/S1036731415000065/1-s2.0-S1036731415000065-main.pdf?_tid=7c72ec84-c028-11e7-8703-00000aacb361&acdnat=1509666757_b818d239e21b92ac259884dced952988       ¿Quiere conocer más sobre este y optros temas de interés?   Le invitamos a conocer nuestro Cognición y Depresión en donde encontrará ponencias de temas cómo comorbilidad, tratamiento farmacológico y no farmacológico. si está inetresado en cusros similares, de clic aquí donde puede encontrar contenido gratuito y de pago.    
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  • La investigación llevada a cabo en las últimas dos décadas ha revelado que el duelo, un fenómeno común experimentado por muchas personas después de la pérdida de un ser querido, es raramente experimentada como una progresión estable de una alta intensidad a su eventual resolución. En lugar de esta forma “tradicional”, cuatro distintas trayectorias han sido descritas por datos empíricos: resiliencia, duelo cronificado, deprimido-resuelto y depresión crónica. Además, un pequeño número de personas nunca integra la pérdida a su vida, y continúa experimentando severa disfunción en su vida diaria por muchos años después del evento que genera la misma, un fenómeno conocido como “duelo complicado” (DC). La investigación empírica continua ayudará al entendimiento del proceso normal del duelo y al DC como un trastorno. Esta información es crucial para que los clínicos mejoren sus prácticas cuando se atiende a aquellos que han sufrido una pérdida.   Fuente. B.J. Arizmendi, M.-F. O’Connor / Australian Critical Care 28 (2015) 58–62 https://ac-els-cdn-com.pbidi.unam.mx:2443/S1036731415000065/1-s2.0-S1036731415000065-main.pdf?_tid=7c72ec84-c028-11e7-8703-00000aacb361&acdnat=1509666757_b818d239e21b92ac259884dced952988       ¿Quiere conocer más sobre este y optros temas de interés?   Le invitamos a conocer nuestro Cognición y Depresión en donde encontrará ponencias de temas cómo comorbilidad, tratamiento farmacológico y no farmacológico. si está inetresado en cusros similares, de clic aquí donde puede encontrar contenido gratuito y de pago.    
    Feb 27, 2018 3411
  • 14 Apr 2018
    El síndrome de Hikikomori, es un término japonés que significa apartarse o estar recluido. Aún no está dentro de la clasificación de los trastornos mentales DSM-V debido a que como síndrome puede englobar otros trastornos como fobia social, trastorno de personalidad por evitación y puede aparecer como síntoma de otros como por ejemplo estados psicóticos de la esquizofrenia. Aún así podemos diferenciarlo de los trastornos antes mencionados, cuando se da un conjunto de aislamiento físico, miedo a las interacciones en persona, ya que sin embargo este fenómeno aún poco estudiado en Occidente, nos aporta nuevos retos al tratamiento. El hikikomori es más común en hombres, en Japón. En México aún no tenemos una estadística específica para este síndrome. Pero la persona que lo padece puede interactuar a través de las redes sociales. Por lo que no es precisamente el miedo a la interacción social lo que caracteriza al hikikomori, sino al estar de frente a un ser humano. El hikikomori puede ser muy social a través de las redes sociales, detrás de la pantalla de una computadora, pero rehuir una plática en persona. Hay diferentes grados de este síndrome, no todos están totalmente en el aislamiento. Habrá hikikomori parciales por así decirlo, o hikikomoris de fines de semana. En el tratamiento hay dos estilos al parecer. El japonés en el que se le trata al hikikomori como si padeciera alguna adicción alguna droga, y se le retira de manera involuntaria del lugar de reclusión para internarlo en alguna clínica de rehabilitación u hospital psiquiátrico. Este sistema de tratamiento recuerda al tratar a la enfermedad con la enfermedad, y no es del todo óptimo, sin embargo en casos severos puede ser la diferencia entre rescatar a una persona, en casos extremos de una muerte, ya que no es extraño los hikikomori puedan padecer otros trastornos psiquiátricos, como la depresión que los pueda llevar a hacerse daño y en casos extremos cometer suicidio. El otro tipo de tratamiento es similar al de las fobias. Intenta de una manera gradual y estructurada, el contacto con el mundo exterior, de manera que la persona no se sienta agredida y pueda cooperar durante el proceso de rehabilitación. Al parecer el estilo del tratamiento depende del caso. Pero aún los tratamientos exprés involuntarios, tendrán que llevar un seguimiento a largo plazo, para poder reintegrar de manera adecuada a la persona. Recordar que el hikikomori puede o no tener trabajo, o haber abandonado los estudios. Por lo que la meta del tratamiento también dependerá de una evaluación minuciosa del caso. La familia juega un papel importante en la rehabilitación y se convierte en el puente de enlace entre el paciente y el terapeuta o los profesionales de la salud mental que intervengan. Se han utilizado variantes de estos tratamientos incluso en algunos, con la ayuda de ex hikikomoris, se puede lograr motivar al paciente a que retome el contacto con el mundo y se rehabilite. Todavía hacen falta estudios que nos aporten datos estadísticos para poder basar los tratamientos en estrategias que se puedan replicar. Mientras no tengamos más investigación, se sugiere trabajar en equipo involucrando a la familia en el tratamiento. La misma tecnología que el hikikomori utiliza para aislarse del mundo, la computadora se puede utilizar como herramienta terapéutica en un principio, por lo que no es necesario suprimir la tecnología, sino utilizarla en favor de la rehabilitación, para que hikikomori se pueda adaptar a un mundo de tecnología sin aislarse ni recluirse.Dr. Eduardo Monteverde MaldonadoPsiquiatraCertificado por el Consejo Mexicanode Psiquiatría, A.C. [email protected]
  • El síndrome de Hikikomori, es un término japonés que significa apartarse o estar recluido. Aún no está dentro de la clasificación de los trastornos mentales DSM-V debido a que como síndrome puede englobar otros trastornos como fobia social, trastorno de personalidad por evitación y puede aparecer como síntoma de otros como por ejemplo estados psicóticos de la esquizofrenia. Aún así podemos diferenciarlo de los trastornos antes mencionados, cuando se da un conjunto de aislamiento físico, miedo a las interacciones en persona, ya que sin embargo este fenómeno aún poco estudiado en Occidente, nos aporta nuevos retos al tratamiento. El hikikomori es más común en hombres, en Japón. En México aún no tenemos una estadística específica para este síndrome. Pero la persona que lo padece puede interactuar a través de las redes sociales. Por lo que no es precisamente el miedo a la interacción social lo que caracteriza al hikikomori, sino al estar de frente a un ser humano. El hikikomori puede ser muy social a través de las redes sociales, detrás de la pantalla de una computadora, pero rehuir una plática en persona. Hay diferentes grados de este síndrome, no todos están totalmente en el aislamiento. Habrá hikikomori parciales por así decirlo, o hikikomoris de fines de semana. En el tratamiento hay dos estilos al parecer. El japonés en el que se le trata al hikikomori como si padeciera alguna adicción alguna droga, y se le retira de manera involuntaria del lugar de reclusión para internarlo en alguna clínica de rehabilitación u hospital psiquiátrico. Este sistema de tratamiento recuerda al tratar a la enfermedad con la enfermedad, y no es del todo óptimo, sin embargo en casos severos puede ser la diferencia entre rescatar a una persona, en casos extremos de una muerte, ya que no es extraño los hikikomori puedan padecer otros trastornos psiquiátricos, como la depresión que los pueda llevar a hacerse daño y en casos extremos cometer suicidio. El otro tipo de tratamiento es similar al de las fobias. Intenta de una manera gradual y estructurada, el contacto con el mundo exterior, de manera que la persona no se sienta agredida y pueda cooperar durante el proceso de rehabilitación. Al parecer el estilo del tratamiento depende del caso. Pero aún los tratamientos exprés involuntarios, tendrán que llevar un seguimiento a largo plazo, para poder reintegrar de manera adecuada a la persona. Recordar que el hikikomori puede o no tener trabajo, o haber abandonado los estudios. Por lo que la meta del tratamiento también dependerá de una evaluación minuciosa del caso. La familia juega un papel importante en la rehabilitación y se convierte en el puente de enlace entre el paciente y el terapeuta o los profesionales de la salud mental que intervengan. Se han utilizado variantes de estos tratamientos incluso en algunos, con la ayuda de ex hikikomoris, se puede lograr motivar al paciente a que retome el contacto con el mundo y se rehabilite. Todavía hacen falta estudios que nos aporten datos estadísticos para poder basar los tratamientos en estrategias que se puedan replicar. Mientras no tengamos más investigación, se sugiere trabajar en equipo involucrando a la familia en el tratamiento. La misma tecnología que el hikikomori utiliza para aislarse del mundo, la computadora se puede utilizar como herramienta terapéutica en un principio, por lo que no es necesario suprimir la tecnología, sino utilizarla en favor de la rehabilitación, para que hikikomori se pueda adaptar a un mundo de tecnología sin aislarse ni recluirse.Dr. Eduardo Monteverde MaldonadoPsiquiatraCertificado por el Consejo Mexicanode Psiquiatría, A.C. [email protected]
    Apr 14, 2018 2813
  • 09 Apr 2018
    A a luz de la evidencia actual que con tanta contundencia (no exenta de polémica por supuesto) nos ha puesto de manifiesto el riesgo a la salud de las próximas generaciones, a través de la epigenética, cabe preguntarse qué hacer para mitigar tal impacto. En una época de desastres naturales, guerras frecuentes, violencia asociada a la actividad ilegal, principalmente el narcotráfico, el alcance de sus consecuencias en cada persona del planeta ha alcanzado un potencial nunca antes visto, y de hecho, muchos teóricos hipotetizan que esta pueda ser una de las razones por las que los niños de ahora acumulan una prevalencia mucho más alta de padecimientos en salud mental; ¿serán entonces nuestros hijos, nuestros nietos, quienes lleven en un futuro próximo la mayor carga histórica de enfermedad, incluida la mental? A pesar de todo lo citado, ha de tenerse en cuenta que los fenómenos resilientes, la alimentación apropiada y los hábitos de vida saludable también tienen una influencia (para este caso positiva) en el proceso epigenético, y por ello es que muchas líneas académicas sostienen que genética, o ADN, no es destino; muchas de estas actividades no deben ser solo llevadas por las generaciones del presente, también deben ser fomentadas en las del futuro, y día a día se nos hace más clara la responsabilidad que se suscita ante la necesidad de dejar un ambiente adecuado, siendo parte de la misma, dejar humanos sanos y conscientes, consecuentes. Para ello quizá deberíamos empezar con el ejemplo.   Artículo de discusión: N.C. RODNEY AND C.J. MULLIGAN. BIOCULTURAL STUDY OF STRESS AND HEALTH IN THE DRC. American Journal of Physical Anthropology. 155:200-209 (2014). Link: https://s3.amazonaws.com/objects.readcube.com/articles/downloaded/wiley/f4943c61613ca51d2d744502def557dd1b4e60edde37bd37190ddcf60084db30.pdf?X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIAIS5LBPCM5JPOCDGQ%2F20171201%2Fus-east-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20171201T030731Z&X-Amz-Expires=161548&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Signature=39be5aec54776873069edd345598ed0ea8db6b6b3d24de710ed51b25a29f9603
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  • A a luz de la evidencia actual que con tanta contundencia (no exenta de polémica por supuesto) nos ha puesto de manifiesto el riesgo a la salud de las próximas generaciones, a través de la epigenética, cabe preguntarse qué hacer para mitigar tal impacto. En una época de desastres naturales, guerras frecuentes, violencia asociada a la actividad ilegal, principalmente el narcotráfico, el alcance de sus consecuencias en cada persona del planeta ha alcanzado un potencial nunca antes visto, y de hecho, muchos teóricos hipotetizan que esta pueda ser una de las razones por las que los niños de ahora acumulan una prevalencia mucho más alta de padecimientos en salud mental; ¿serán entonces nuestros hijos, nuestros nietos, quienes lleven en un futuro próximo la mayor carga histórica de enfermedad, incluida la mental? A pesar de todo lo citado, ha de tenerse en cuenta que los fenómenos resilientes, la alimentación apropiada y los hábitos de vida saludable también tienen una influencia (para este caso positiva) en el proceso epigenético, y por ello es que muchas líneas académicas sostienen que genética, o ADN, no es destino; muchas de estas actividades no deben ser solo llevadas por las generaciones del presente, también deben ser fomentadas en las del futuro, y día a día se nos hace más clara la responsabilidad que se suscita ante la necesidad de dejar un ambiente adecuado, siendo parte de la misma, dejar humanos sanos y conscientes, consecuentes. Para ello quizá deberíamos empezar con el ejemplo.   Artículo de discusión: N.C. RODNEY AND C.J. MULLIGAN. BIOCULTURAL STUDY OF STRESS AND HEALTH IN THE DRC. American Journal of Physical Anthropology. 155:200-209 (2014). Link: https://s3.amazonaws.com/objects.readcube.com/articles/downloaded/wiley/f4943c61613ca51d2d744502def557dd1b4e60edde37bd37190ddcf60084db30.pdf?X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIAIS5LBPCM5JPOCDGQ%2F20171201%2Fus-east-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20171201T030731Z&X-Amz-Expires=161548&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Signature=39be5aec54776873069edd345598ed0ea8db6b6b3d24de710ed51b25a29f9603
    Apr 09, 2018 2535